domingo, 16 de abril de 2017


    Nada que ver la actual Semana Santa villalpandina con la de hace treinta y más años.

    Las procesiones: dos larguísimas filas de a uno, por las aceras, encabezadas por los ciriales portados por dos monaguillos. Niños y niñas vigilados por maestros y maestras; luego las mujeres, creo recordar, y al final los hombres, o viceversa.

   En la procesión del  Viernes Santo salían todos "los santos", todos en andas de cuatro brazos, por supuesto: el Señor atado a la columna, una talla pequeñita, portada por niños (le dábamos dos pts al nieto del Sacristán por llevarlo)  le seguía el  "Ceomo", un poco mayor; "La Oración en el Huerto"; San Juan, La Soledad, La Dolorosa, El Cristo con las Magdalenas, los únicos que iban en carroza; el Nazareno, y por último "La Urnía", escoltada por la Guardia Civil.

  Solo había dos cofradías: Vera Cruz y los del "Cristo". Desfilaban con sus pasos en fila interior. Detrás del Nazareno iban alumbrando un montón de mujeres, alguna menos detrás de la Dolorosa y del Cristo.

   Todos los años era noticia, "¿a ver quién lleva este año a Jesús?" . Aquello daba prestigio. Había que tener fuerzas y dinero. Las andas se subastaban y había puja  para decidir qué grupo de cuatro sería ese año el cargador. No sé si un año se llegaron a pagar 500 pts. por llegar a Jesús. Cada uno iba provisto de horquilla en la que apoyar los "brazos" en las frecuentes paradas de descanso. Aunque, como el recorrido era más corto, y el paso de los cargadores mucho más ligero, las procesiones duraban mucho menos que las actuales.

   No existía banda. El sonido de las procesiones era el bronco tambor de Miguel el pregonero, y la esquila de "Cementerio", pero sobre todo los "Cantos Penitenciales"- Recuerdo algunos fragmentos:

    "Amante Jesús mío / ¡oh cuánto te ofendí / perdona mi extravío (la mayor parte de la gente decía "nuestra vida") / y ten piedad de mí.

    ¡Quién al mirarte  exánime / pendiente de una cruz / por nuestras culpas víctima / expirar buen Jesús, / de compasión y lástima / no siente el pecho herido / habiéndote ofendido / con negra ingratitud.

     Otro muy conocido  era: ¡Perdón a tu pueblo Señor / perdón a tu pueblo /perdónalo señor/. No estés eternamente enojado, no estés eternamente enojado, / perdónalo Señor.

      Por las heridas de tu costado / y los tres clavos que te clavaron / perdónalo Señor.

      ¡Bueno, bueno!: qué tenebroso: un ¿Dios eternamente enojado? porque (esto moderno es más bonito)- todos somos pecadores / y por eso le cantamos / al Jesús de mis amores / al que ha resucitado. Yo soy el Camino la Verdad y la Vida, y nadie va al padre si no es por mí.

     Sin querer entrar en disquisiciones teológicas, pienso en "los pecados" de aquella sociedad rural, ¡pobres gentes!, y eran los mismos defectos de siempre de los seres humanos, aunque muy atemperados por la pobreza y la presión social del nacionalcatolicismo. Por ej.: había muchos menos robos, homicidios, odios.. que esos son los verdaderos pecados.

     Ahora bien: como un pecado, y gordo, era el incumplimiento del sexto ("No cometerás actos impuros". El Catecismo del Padre Astete decía: "No fornicarás") y noveno, ("No consentirás pensamientos ni deseos impuros", el idem decía: "No desearás a la mujer de tu prójiomo") Mandamientos de la Ley de Dios, de estos pecados, sobre todo contra el Noveno Mandamiento, nadie de los jóvenes se libraba. ¡Fíjate!. ¿Quién nos iba a decir la promiscuidad actual?

    Antes, contra estos pecados, clamaban los curas desde los púlpitos. Ahora, me parece, que ya ni los mientan. El jueves, en la sobremesa, pregunté si habían quitados estos dos de los Diez Mandamientos, porque, incluso personas de práctica muy religiosa, han dejado de practicar el "Sexto", según el cual las relaciones sexuales sólo estaban permitidas dentro del matrimonio y, además, encaminadas a la procreación. También era pecado el uso de anticonceptivos.

      Conocen los lectores mi filosofía ética: le doy verdadera importancia a las inmoralidades, que diría sociales, resumidas en algo esencial: ser buena persona, compasiva aunque amante de la justicia, tener buenos sentimientos, intentar no dañar al prójimo..., dicho lo cual, afirmo también mi desacuerdo con tanto desmadre sexual actual. Entre otras razones porque también es dañino socialmente, y no sé si hace más felices a los individuos. Desde luego no a los hijos de padres separados, ni al cúmulo de víctimas de la violencia.

     Aunque suene antiguo, ya desde antes de Cristianismo, la familia era la célula que cohesionaba a las sociedades. Las costumbres actuales están dañándola seriamente, lo que está yendo en perjuicio de las personas.

     Todavía nos queda el colchón de los de nuestra generación, e incluso más jóvenes, refugio, en muchos casos, de hijos/as procedentes de tanta pareja rota.

     La Semana Santa, celebración cumbre del Cristianismo, de la Iglesia Católica, no debería reducirse a esa farfolla de carrozas, cucuruchos, flores, cirios..; vírgenes de mantos, coronas, tronos de las "macarenas"... debería hacernos recapacitar sobre comportamientos.

    Me entristece la utilización de la Iglesia Católica actual para la celebración de actos sociales tan carentes de significado religioso, o escaso. Las procesiones de Semana Santa, en gran parte, pueden ser un ejemplo, aunque, ¡qué quieren que les diga!, en las de mi pueblo, percibo que la motivación principal es una religiosidad tradicional, que hay devoción, y, supongo, que todos los participantes serán creyentes, si no.. ¿a qué van?

   Rechazo la utilización de la iglesia para otros "actos sociales": los bautizos. ¡Pobres curas, tan pocos y ancianos! Unos pocos intentan ser justos, ( y se les cae el pelo). Otros ceden.

   Si lo normal es que los padres que no cumplen las normas de la Iglesia, en cuanto al matrimonio, por ej., que por esto no son mejores ni peores, pasen de ésta para todo.

    ¡Ah, no!: que el niño no se va a quedar moro. Pero qué bobada es esa. Sé consecuente. Si en la práctica no eres católico, pues que sea para todo.

     -¡Claro..! y luego no puede hacer la Primera Comunión.

       ¡Amigo!: el acto social de la Iglesia Católica por excelencia. Vomitiba farsa en la mayoría de las familias. A una cría, con diez añitos, le oí decir: -yo no creo en Dios pero hice la Primera Comunión por el vestido.  ¡¡¡...!!!

      ¿De las bodas...? La ceremonia religiosa es mucho más larga, solemne. Quiero pensar  que en quiénes optan por esta celebración, (sin minusvalorar las otras) existe algo más que los tules y la marcha nupcial.

       ¿Y los funerales? ¡Amigo!: Ahí, de  golpe, todos nos volvemos creyentes, y para los familiares, incluso anticlericales, es un consuelo, y son muy respetuosos, con la ceremonia religiosa.

        Ya de paso, recomendaría a todos los que usan la iglesia, aunque sólo sea en las procesiones de Semana Santa, que, al menos, pongan la cruz en el IRPF, que esta iglesia de ahora, tan escasa de curas, es mucho más pura que las anteriores, y sus obras sociales, (léase Caritas, Manos Unidas, etc.) están matando muchas necesidades.

        Resumiendo mis sentimientos, aunque la imagen de nuestro Nazareno, meciéndose entre rojo y morado, sobre recios hombros de villalpandinos, me siga conmoviendo, les canto: ....../ ¡Oh no eres tu mi cantar / no quiero cantar, ni puedo / a este Jesús del madero / sino al que anduvo en la mar/  ¡Oh, no...!

         Y que me marcho a la plaza a disfrutar de la otra faceta bonita de la Semana Santa: la convivencia.

4 comentarios:

ALFALFA CORTADA dijo...

Aquellas semanas santas de niño, que recuerdos. Días de fiesta sin colegio, ver a los primos y amigos que venían de tierras lejanas. Ir en procesión, adelante de toda la comitiva, ir en silencio era casi imposible, risas de niños. En San Pedro los oficios, el lavado de pies, Pablete con su órgano, mil historias, en cada uno de nosotros. Que tiempos, y ya no volverán. Recuerdo que no hace muchos años, usted pregonaba, ya no recuerdo, si antes o después de la procesión.

Agapito Modroño Alonso dijo...


¡Muchas gracias! por tu mensaje. Cierto que hasta no hace muchos años yo tomaba parte activa en las celebraciones religiosas. Cantaba en el coro de las Monjas, recitaba al final de alguna procesión, cantaba el "Saaalve Virgen Dolorosa..."; algún año, de los últimos, leía versos en la procesión del "Encuentro". Te aseguro que durante muchos años vivía la Semana con intensidad religiosa.

Ocurre que intentaba una religiosidad consecuente. La práctica religiosa sin actos es una hipocresía. Viví tanto de esa hipocresía. Conocí tantas actuaciones malvadas de gentes significadas de práctica religiosa que, incluso organizaban actos "marianos" fastuosos. Fue aquella connivencia entre el poder político en el pueblo y el "poder" religioso para mí un escándalo. También las monjas de la Residencia me dieron malísimos ejemplos, y alguno más de los católicos practicantes que van con varas en las procesiones.

Dicho lo cual, que no es nuevo, dentro de mis dudas de fe, me mantengo muy fiel a los valores del Evangelio. Sigo siendo Cristiano, y lo proclamo sin orgullo y sin vergüenza. De ahí, que si se tercie, lleve la cruz en los entierros.

Pablopau dijo...

La Srmana Santa, como la Navidad y otras celebraciones catolicas, debe su permanencia a lo que tiene de tradicion mas que a sentimiento religioso. La iglesia con sus tendencias y maneras es principal responsable de que sea asi. Yo tampoco soy ateo pero para nada soy catolico.
Aprovecho para agradecerte estas cronicas que leo con deleite y te animo a mantenerlas, sobre todo estas que hablan del pueblo y sus gentes variopintas

Agapito Modroño Alonso dijo...


¡Gracias por tu mensaje! Mientras tenga capacidad para hacerlo, aquí estaremos. En este medio dio rienda suelta a mi necesidad de contar historias, de informar de la actualidad, de compartir vivencias y reflexiones. Suple mi afición por conversar, lo que, salvo en fiestas, no resulta fácil en el pueblo. Las que personas con las que merece la pena no suelen estar asequibles. Además soy la víctima propiciatoria de un "chapa" insoportable, que ayer tarde me mangó.

Me encanta escuchar a mayores o menores. Por ej: Alejos "Palomo", Valeriano Gago cuando cuentan cosas de antes, aunque divaguen un poco, es una gozada escucharlos con ese lenguaje tan rural, culto a su manera, castellano; a Luisito "Grillero" con otro estilo más conciso, castizo, ameno, y a otros, y alguna otra, que, aunque te cuenten sus cosas, lo hacen de forma no pedante o ególatra.

Escucho con atención, incluso con deleite. Me resulta más cómodo escuchar que contar y contar. Pero a un tipo repetitivo que no cuenta más que egolatrotontadas sin interés alguno, que nada aportan, que no es capaz de escuchar una información, un dato importante que lo saque de su ignorancia..., voy a intentar que no me pesque.

Pues ahí tienes un pequeño muestreo de gentes variopintas.