martes, 26 de mayo de 2015

EN RECUERDO DE JOSÉ LUIS ARGÜELLO ÁLVAREZ.


     Ayer cuando me dieron la noticia. seca, rotunda: -Se ha muerto José Luis, "Patatero", fue como un sopapo de tristeza. Un hombre tan vital, que disfrutaba tanto de la vida. que se le acabe, de forma tan brusca, a los sesenta y dos años...

     Por eso quiero rendirle el homenaje de mi recuerdo, que se remonta a cuando niño. Era el crío de la plaza. En la tienda, con su abuela, con su madre.

      Utilizo el apodo, "Patatero", que él llevaba con orgullo, heredado de su abuela Juliana.

      Como entre nuestras familias existía gran amistad, me remonto a dos generaciones: su abuelo Martín Álvarez debió llegar a Villalpando, procedente de la Mota del Marqúes, de ahí lo del "Motano", con sus padres, algún hermano y tres hermanas guapas, a regentar un mesón de los Núñez,, en todo aquello que después compraron "los Modroños", desde la general, hasta Berrabueyes, hacía 1920. Tengo noticias de que su abuela Juliana procedía de Benavente, donde la conocería Martín, mesonero, carromatero, comerciante. Traían patatas de "los Valles" para vender en estas secas tierras.

    Creo que "Jose" nació en la casa de San Pedro, donde mi padre y mis tíos. Martín se la compró a mis abuelos antes de la guerra.

    Esos genes de gente valiente, emprendedora, se unieron con los de otra familia peculiar: "los Campelo", tratantes, carniceros... Alfredo, su padre, era un hombre ocurrente, simpático, miembro de la "cofradía" del humor, de la gracia, del salero, más genuinamente villalpandina, escuela de Ramiro, Pepe Pillollo, Cañero tío... que no ha tenido seguidores.

   Ya hacía tiempo que no coincidía con él. Era muy frecuente cuando tenía la ganadería en corral semilindante al nuestro, o cuando retomó el oficio de "Patatero" productor y vendedor; nosotros éramos uno de sus clientes, que lo cambió como ayudante de pintor con su hijo, aunque a días labraba las tierras, su ilusión. Ese solía ser nuestro tema común de conversación.

     Por eso sé el énfasis, la ilusión que  ponía en todas sus cosas.

   
     Junto con su madre, su esposa, su hijo, con todo el pueblo que ayer los acompañamos, rezando el rosario en doliente y respetuosa comitiva, deseo haya encontrado la recompensa por salir de penitente del Cristo de la Pasión, por ir en la procesión con "la cruz acuestas",