miércoles, 22 de octubre de 2014

¡QUE DOBLEN LAS CAMPANAS!



    En los pueblos, además de la gente, están desapareciendo sus sonidos, sus señas de identidad. Este nuestro antiguo poblachón de labradores, pastores, jornaleros, mulas, tapias, barros, fríos, necesidades, tenía también cosas bonitas, que han desaparecido.

    Ya no se oye el croar de las ranas en las noches de primavera y verano, ni el "cri, cri"  de grillos y chicharras; ni el quiquiriquí de gallos en los corrales; ni siquiera, en el campo, uno oye el canto de la alondra, de la perdiz...

    Ya, ni siquiera las campanas tocan a muerto. Ese tañido quejumbroso que a todos nos estremecía. Tocan, de forma mecánica las de San Nicolás, encerradas en ese cajón, abierto solo de una lado, la campanita de "Las Hermanas", avisando de la Misa de D. Primitivo, y se acabó.

    Villalpando, pueblo conocido por sus cuarenta campanas...

    Ya ni siquiera toca "la monja". Antes lo hacía a las seis de la mañana, a las seis y media, a las tres, hora de ir a la escuela, a las nueve de la noche, y a la una de la mañana, cuando las pobres monjas se levantaban para rezar "maitines".

    Me acabo de encontrar con Victoriano "Cencerrilla". Me enteré tres días después del fallecimiento de su esposa, porque leí una esquela. Se quejaba amargamente de que no tocaran las campanas, que la gente ni se enteró.

     Y que no tocaran llorando el fallecimiento de "Teofilín", Teófilo Bariego Alonso, tiene más delito. Un hombre tan conocido, popular, querido porque era buena persona, que nació bajo esas campanas de San Pedro, únicas disponibles, y que han tocado hasta hace nada; un hombre que iba todos los domingos a Misa de San Pedro, un hombre, toda su vida, cofrade de la Vera Cruz, del Nazareno que moraba en esa Iglesia de San Pedro...; un hombre tan de Villalpando como la  Puerta de Villa, es triste.

     Ya sé que Alejos, tan voluntarioso, desde hace años encargado de tocar, anda con muletas. Mientras él no pueda, creo que alguien deberíamos encargarnos de ese cometido. Que no se pierda ese lastimero tañido que nos avisa de la ida de cualquier persona de este pueblo.

3 comentarios:

Antonio-Isidro de Caso Crespo (carrisio) dijo...

Agapito, gracias por tu escrito nostálgico e informativo, me encuentro unido a todo el pueblo cuando alguien muere; pero más, por la muerte de este vecino, por eso, nunca preguntaré cuando por allí me encuentre… ¿por quién tocan las campanas? si las tocan; tocan por y para todos nosotros.

¿Quién no echa una mirada a la calle Silera cuando atardece?
¿Quién quita a sus vecinos el comentario de las tertulias antes de llegan los fríos, y preguntas por ese… por aquel?
¿Qué vecino de Villalpando no presta oídos a una campana cuando por algún hecho de la naturaleza de Teofilin sucede?
¿Qué vecino de la calle Silera puede desoír esa campana cuya música la traslada fuera de este municipio al enterarnos a través del blog, de los que se van y algún que otro viene?

Ningún hombre de esta tierra es una isla solitaria por sí mismo.
Cada hombre y mujer de este pueblo (el mío), es una pieza de este continente, es una parte de todos nosotros, de nuestros recuerdos.

Que ninguna persona del pueblo sea una isla desierta; la muerte de cualquiera me afecta y mucho, he de decir que la de mi vecino Teofilo me ha afectado especialmente, por cercanía vecinal.

Me vienen los recuerdos cuando yo era niño, las campanas sonaban normalmente, a primera hora del día, al salir el sol, y era esta la forma de anunciar a todo el pueblo que algún vecino había fallecido.

En algún sitio he leído, que la muerte es una amarga pirueta de la que no guardan recuerdo los muertos, sino los vivos.

D.E.P mi vecino y querido Teofilin.

Agapito Modroño Alonso dijo...

Amigo Antonio Isidro: Muy bonito, emotivo, tierno, sincero. Se nota que es de verdad, que estás vertiendo tus añoranzas, tus recuerdos.

Tu sabes cómo recuerdo yo a la gente de la calle: la señora Vitoriana, todos los Curreros, mi abuela, mis tíos, la señora Maximina, tu padre, Olvido, la señora Evarista y el señor Macario, Floreal Y Jesusa...

Que sigamos muchos años guardando recuerdos.

Tomás Mansilla dijo...

Me sumo a las muestras de condolencia por la muerte del buen amigo, Teofilin, ¿Cuántas veces paseando, o pasando por vuestra calle Silera, ahora con la residencia cambiada me tropezaba con el, siempre se quedaba mirándome, quizás esperando un hola, o un adiós, cosa que yo nunca he negado a ningún VIllalpandino, ni ninguna villalpandina, !!Faltaba mas!! Pero amigos, esto es ley de vida y aunque duela, hay que sopórtalo.

Mis condolencia y sentir a sus familiares, descanse en paz