viernes, 13 de marzo de 2009

UN AGRICULTOR ECOLÓGICO.

Llegué a su casa “preguntando” por semilla de garbanzos. Los que tiene están seleccionados para consumo humano, y son ecológicos. Me gustó mucho lo que vi. Le hice alguna pregunta. Me dijo no podía atenderme porque estaba el visitador. Como tenía que cargar un saquillo de semilla de alfalfa de otro agricultor, me fui, y quedé en volver.
A la vuelta seguía el visitador, el controlador de que toda su producción agraria sea escrupulosamente ecológica. Habían estado inspeccionando todas las parcelas, constatando sus cultivos. En casa rellenaba un montón de papeles. No obstante el agricultor, me mandó pasar, y respondió a mis preguntas, mientras el otro escribía.
Su casa bonita, pero sin ostentación, está en las afueras del pueblo. Una villa en la que se nota el progreso. Labran, o mejor dicho, siembran muchas has. de buena calidad, y tienen doce mil ovejas muy lecheras en modernas naves alrededor del pueblo. Se ven casas nuevas, y reformadas por doquier, todas de estilo rural, llenas de buen gusto arquitectónico, sintonizando con el medio campesino.
La de éste se ubica en extenso solar sobre un promontorio, un antiguo “cercado”, dominado por enorme, circular, achaparrado, blanco palomar, en el que se oían muchos arrullos de zuritas y continuo trasiego. Al otro extremo un aprisco y nave agrícola. Observé nuevos, grandes, modernos aperos. Vi allí había una buena labranza.
Mi primera sorpresa es que un agricultor cerealista convencional de 200 has, con las que se puede vivir sin ninguna complicación, se meta en la aventura ecológica. Me dijo que no era sólo, qué también, la conveniencia económica, sino su filosofía de vida.
Yo tenía ganas de que alguien me explicara, cómo, sin fertilizantes químicos, ni herbicidas se pueden obtener cosechas, algo que me parecía imposible. Y que sigo viendo muy difícil, sobre todo en ciertos terrenos.
-“El mejor herbicida es la alfalfa”. “Procuro dedicar a este cultivo una quinta parte de mi explotación, roturándolas a los cinco años, antes de que las invada la hierba”.
“La alfalfa me ha fijado nitrógeno de la atmósfera para dos o tres años seguidos de cereal. Ha eliminado las semillas de malas hierbas.
“Otro método fundamental es esperar para alzar los rastrojos, cuando el terreno se haya “purgado” con las lluvias otoñales. Aprovechar al máximo los días de tempero, los de buena sazón, con el chisel de 13 brazos en jornadas de 18 horas, ni sé las has. que levanto al día”.
Sigo por mi cuenta: Ha cambiado el monocultivo de cebada y el barbecho por las alternancia. ¡Nada de barbecho!. En su lugar leguminosas: guisantes, veza, garbanzos, lentejas... . –“arar con vertedera, además de ser caro, es nocivo para el suelo y la atmósfera”. “Son mucho más eficaces los “Roizobium de las leguminosas para atrapar nitrógeno, que las rejas”. (A este propósito, perdonen un inciso: invito a cualquier interesado a ver una parcela nuestra sembrada de guisantes campaña pasada, y que la comparen con la de barbecho lindera).
-“¡Bien: del nitrógeno se ocupan la alfalfa y compañeras, ¿y el fósforo y el potasio?.
-“Sobre todo del segundo hay muchas reservas en el suelo. Del resto se ocupan todos los restos de cosecha que suelo dejar en la tierra. O sea: la paja. También me paso las épocas libres sacando, compostando y esparciendo estiércol de los cabañales, aunque esto se me ha puesto muy difícil. No vale el de las ovejas estabuladas. ¡Que se arreglen las tierras con la paja!.
-¿De todos los modos tus producciones serán menores?.
-¡Bueno!: No tanto. Algo sí en cereal, igual en legumbres. Pero, ¿tú sabes todo el dinero que me ahorro de “mineral”, herbicidas, insecticidas?. Además el cereal ecológico se vende como un 20, 30 % más caro que el normal. Las lentejas, garbanzos como el doble, (le traje cinco kilos de las pardinas).
Y añado: la subvención a mayores de la PAC, hasta 60 has., es de unos 180 euros la idem.
Pero que nadie se piense que es fácil, sobre todo dependiendo de terrenos. Este agricultor reúne las condiciones idóneas: terrenos franco-limosos aptos en su mayoría para el cultivo de alfalfa, y, de por sí, poco broceros, (otra cosa es todo lo ligero de mi pueblo), ser un tío muy trabajador, (que el estiércol, aunque no sea a purridera; lleva muchas horas de tractor), y ser capaz, las semanas óptimas de pasar al volante, salvo las seis de dormir, todas las horas del día. Seleccionar, envasar garbanzos, lentejas,... .. Y, cuando está aburrido, cuidar el huerto, el palomar, los frutales y toda la zona verde de su casa.
Salí del recinto impresionado, y con un amigo más.