lunes, 4 de febrero de 2008

PUBLICADO EL PASADO SÁBADO EN LA VOZ DE BENAVENTE.

Por lo que veo, el señor internet, con el cambio de mes archiva todas "las entradas" de ese periodo. Por eso advierto que los que accedan de nuevo, si quieren leer algo de la publicado, han de pinchar, al final de la página, donde pone "ENTRADAS ANTIGUAS", o algo así.
Para los visitantes asiduos, "cuelgo" (cómo estoy aprendido el ABC informático!) el siguiente artículo:


EL SENTIMIENTO DE JUSTICIA.

La cantante Cecilia, ¿se acuerdan?. Aquella que dejó su vida contra un carro en Colinas de Transmonte, la musa de la transición, la de: “Libertad sin ira, libertad....., guarda tu miedo y tu ira, porque hay libertad”, canción de la que servidor hizo bandera, también cantaba: “Sólo le pido a Dios, que lo injusto no me sea indiferente”,..... .
¡Bueno!. Pues la familia de mi primo, un “tonto” que ha peleado porque lo injusto le repatea, ya lleva tiempo rezando, ante tanta bajeza de cierta gentuza que jura en falso y, ante cómo está la justicia y la política en España, para que pase de injusticias.
Ya de muchacho, en plena Dictadura, solicitó para un tío suyo, hombre recto, trabajador, padre de familia numerosa, a quien le hubieran venido bien esas perrillas, el puesto de Juez de Paz. Se lo dieron a un terrateniente, golfo solterón, explotador y lascivo. Se atrevió a protestar por escrito y casi termina en el TOP.
Pensó que con la democracia, a la que colaboró en lo que pudo, mejoraría la situación, pero padece que la justicia, por algo es la institución peor valorada, sigue de pena, mediatizada por los poderes económicos, políticos y, además, con un erróneo concepto progresista, proclive a tapar, a paños calientes, a no aplicar las debidas penas a los infractores, a exculpar.
Todos estamos convencidos de la impunidad con la que actúan los delincuentes de todo tipo. Más cuando tienen dinero. Quien dispone de euros para fianzas, ¡a la calle!, a no ser que medie una gran presión social y mediática, véase caso Farruquito. Los autores de crímenes horrendos, condenados a miles de años de cárcel cumplen 10, 12, 14 a lo sumo.
Le mediatización de los políticos sobre los jueces, ¡escandalosa!. ¿No ven como se pelean por controlar el C.G.P.J., el Tribunal Constitucional?. No ven que según los jueces sean “progresistas” o “conservadores”, así se pronuncian ante el mismo hecho con distintos criterios.
Hoy hace 10 años del cruel asesinato de Soledad Becerril y Antonio Jiménez, joven matrimonio con una vida segada en flor y unos niños huérfanos, ¿no andarán ya sus asesinos por la calle?.
¿No ven como ahora el Fiscal General del Estado, tan dócil al poder político, ya encuentra pruebas para ilegalizar a ANV y al PNTV, las “mecanes”?. ¿Por qué no lo hizo en vísperas de las Municipales?. Nos hubiéramos ahorrado la infamia de cuatropecientos cargos públicos filoterroristas, chupando, cual sanguijuelas del dinero de todos.
¡Además!: ¡ni te atrevas a rechistarle, a exponerle una razón, a un juez o jueza!. Tienen inmenso poder, y suelen hacer gala de prepotencia.
Se celebraba un juicio y el agredido preguntó por qué el acusado no se sentaba en el banquillo, en lugar de al lado de la víctima en el mismo primer banco. El Juez contestó: -“Aquí quien manda soy yo”. ¡Poderosa razón!.
Otro día, el denunciante de un fraude electoral, llamado por una Jueza a ratificarse en la denuncia, ante las preguntas de la misma, se ratificaba en los hechos denunciados, e insistía en los artículos de la Ley Electoral en los que se apoyaba el presunto fraude, que no se sabía otros, pero esos muy bien. Cortés pero con tanta firmeza como humildad, insistía, ante la discrepancia de la jueza. Ésta, ya no sabiendo por donde salir, saltó: -“Y usted tenga mucho cuidado porque le empapelo”. Huelga el comentario.
La verdad es que mi primo, aun consciente de la Quevedesca sentencia: “Cuando no hay justicia tener razón es peligroso”, disfruta con la íntima satisfacción del reconocimiento popular, de poder ejercer su libertad de expresión, de sentirse bien consigo mismo, sobre todo cuando consigue justicia, bien la hagan los jueces o, mejor, si la hace el pueblo.