martes, 22 de enero de 2013

CUANDO UN AMIGO SE VA,....



    Cuando un amigo se va, para mitigar la tristeza queremos agarrarnos a algún tipo de esperanza espiritual, y, sobre todo, le recordamos. Vienen a nuestra memoria todos los pasajes de su vida, conocidos o contados, tantas conversaciones, tanta amistad, tantas vivencias compartidas.

        El primer recuerdo que tengo de mi amigo, Domingo “Pajalarga” es de siendo yo niño y él joven, verle junto a Serapio Veledo “atar manojos en los majuelos de casa”. ¡Qué destreza!, ¡qué habilidad!, ¡qué resistencia se necesitaba para ese trabajo!. Uno apañaba las vides y las ponía en “bástiga”. El otro las trenzaba, para lo que pisaba las vides de la “bástiga” mientras hacía la coleta de sarmientos.

        La vida de Domingo se resume con dos palabras: TRABAJO Y HONRADEZ. Pertenece a una estirpe en vías de extinción: la de aquellas familias que subsistían en desigual lucha con la lejanía y la pobreza de las tierras de “El Raso”. Sus armas: un sufrido burro, el arado, un cacho carro, hoces y azadas para cada niño de la familia.

        Me contaba que sus primeros recuerdos son de ir con su madre a coger guisantes verdes, que su padre sembraba, cavando con la azada, entre los líneos del majuelo del Valle. Antes lo habían abonado con boñigas y cagajones que apañaban del “prao” y llevaban con el burro en serones. Después salían a venderlos por las casas.

        Él, en el “treinta y seis”, tenía doce añicos. Un día de agosto se presentó en casa la guardia civil a buscar al Sr. Esteban, su padre, porque había sido uno de los fundadores de la Asociación Obrera Agrícola de Villalpando, y miembro de la Gestora Municipal de Izquierdas, de marzo a julio de aquel año. Su madre se desmayó cuando se lo llevaron, y él marchó corriendo a buscar a D. “Vitorio” el Médico,....

        Encarcelado su padre, su hermano Serapio, cinco años mayor, y él se hicieron cargo de la era. Dormían en ella. Una noche oyó los tiros de los fusilados en “Lombilla”.

        Como eran cuatro muchachos en casa, así que “fueron saliendo” los otros, él se puso a “servir a un amo”. Tan “liberal” y desenvuelto en el trabajo, pronto le ajustaron como “mozo de año”. No quiso hacerlo en casa del señorito que le obligaba a dormir en la pajera. –“Mi padre luchó contra eso. No voy yo ahora a traicionarle”.

        Y así, con sus brazos como único capital, se casa con Sagrario. No sé si antes o después, ya había ahorrado para comprar la buena casa, tenía bodega, cuadra, buen corral con salida a Las Cercas, de su tío Domingo Luna, en la calle de La Parra.

        Sagrario, hija única, sobrina nieta del Cura Porra, tuvo muchos pretendientes. La muchacha lo merecía. Pero Domingo, que era un moreno guapo, tenía una casta, un salero, que fue el preferido.

        En el año sesenta y dos se marchó a Suiza. Salíó de aquí contratado para trabajar en una casa de labranza. Le acogieron como a un hijo. Vivía con los patrones. Pasados dos años, aprendido el italiano, y un poco de alemán, el mismo patrón le buscó trabajo en una fábrica de lijado y pintura de estructuras metálicas. Se llevó a Sagrario. Trabajaban los dos. Ahorraban marcos, lo que les permitió regresar al cabo de unos años, comprar  terrenos, construir la casa, la huerta, la viña; la nave de pollos, el tractor, alguna tierrica. Se hizo labrador. Sólo hacía fiesta el día de San Isidro. Se ponía traje, corbata e iba a la procesión.

        El trabajo fue su vida hasta que no pudo más. ¡Qué hombre tan útil socialmente…! El auténtico señor Cayo de la novela de Delibes: de los majuelos los sabía todo: hacer las hoyas, meter el americano, injertar, el alumbre, la poda,  meter provenes, azufrar, vendimiar, pisar, elaborar el vino, el ponche, aguardiente,…; pero además aprendía, evolucionaba se adaptaba a lo nuevo. Así plantó el majuelo en espaldera, compró despalilladora, fermentaba a la nueva usanza.

        La crianza de pollos para él no tenía secretos. Sacaba muy buenas camadas. Pero lo que más le gustaba, le realizaba era la labranza. Llegó, después de dos viejos, a estrenar tractor, con el que cultivaba las tierras que él había comprado y las de la familia. En aquellos años, los dos medio rapucheros, compramos “amedias” “la sulfatadora”, la sembradora, una grada usada…, lo suyo era mío, y viceversa. Me ayudaba en la matanza, me enseñaba a injertar frutales, compartía sus afanes.

        Domingo, como el señor Cayo, era autosuficiente. Por serlo, hace años se había cavado y revocado el nicho en que esta mañana le metimos.

 Además de los pollos en plan industrial, tenía gallinas, conejas, cebaba dos marranos para los que él molía el pienso, y, sobre todo, cultivaba un huerto de primor. Los últimos años su alimentación era prácticamente vegetariana. El huerto le daba de todo: hortalizas, patatas, legumbres, fruta. La producción que él, su familia, sus hijos y amigos no consumían en fresco, la preparaba, cocía, metía en botes, congelaba.

        Construyó una bodeguica. Por allí iban, a media mañana, amiguetes a  quienes no les faltaba el tragico de vino, o de ponche y un poco de escabeche con tomate y cebolla.

        A Domingo yo le quería, le admiraba. Él era el prototipo de aquellos cavadores de viñas verdejas que conocí de niño, gente tan noble, austera, sacrificada. Esos son los villalpandinos que me sirven de ejemplo: los  “Bayones”, “Mecos”, “Garibaldes”, “Pajalargas”, “Manojos”, “Valdeones”, “Morgates”,…

        Domingo, aunque temperamental, no tenía doblez, ni resentimiento, ni sectarismo a pesar de la infancia vivida. Fue persona informada, (hasta el final) evolucionada. Era, se ha ido "limpio de corazón"

        Pocos días antes de morirse me pide: -"llévate bien con mi familia, con mis tres hijos, con la nieta y el marido". Yo le consolaba, acariciaba. Mi incliné cuando hizo ademán de querer besarme. Me besó todo lo que le permitió el oxígeno. Al bajar por las escaleras solté la jata a llorar. Chelo, Sor Carmen y Sor Amparo me consolaron.

        Pocas horas antes, anteayer domingo, todavía al verme aparecer, tras la mascarilla de oxígeno, intenta sonreírme; con hilillo de voz me pregunta por mi familia. Creo me entendió que, tácitamente, le encargaba que, al llegar allá, le diera un abrazo a Belén. Allí podrá hablar con ella en italiano, como en la matanza de aquellas vacaciones, cuando mi niña venía de estudiar en Roma.

        Seguro, seguro que Doménico y mi Belenita están parlando en el cielo. Y, si no, ¡qué cabronada”.

         ¡Joder!, ¡qué llorera!.

               

13 comentarios:

Tomás Mansilla dijo...

De un Villalpandino, para toda su familia, mi mas sentido pésame.

Tomás Mansilla

FMM dijo...

Ante todo el pesame para la familia,ya les vere por Villalpando o a lo mejor por Valladolid.

Tengo un pasaje muy bueno con Domingo.Desde 1997 hasta el 2000,estuve trabajando en una empresa de montaje-mantenimento de ascensores.La ubicacion de la empresa estaba en la misma calle donde vive Chelo, su hija,y por eso nos veiamos frecuentemente.Un dia me dijo Chelo que fuese a ver a Domingo,que queria montar un ascensor en casa,que haber si podia quitarle eso de la cabeza.Me fui a verle,y el,erre que erre que montaba el ascensor,mas o menos fue asi.

- Domingo,que esto vale mucha pasta.
- y a mi que mas me da,las piernas ya no me dan para subir escaleras.
- Joder,pues hazte la casa en los bajos.
- ¿Donde meto los aperos de la huerta?,mira me compre la "burra" mecanica y lo que antes tardaba 3 dias,ahora me lo ventilo en una mañana,si lo se no la compro.
- Pero, con un "cacho" habitacion ya te vale....
- Que no,pregunta el precio...
- Pero que aparte del precio,despues te viene el mantenimiento mensual,y eso sera (no me acuerdo lo que le dije,pero muy alto)....-
- Que todos los meses tengo que pagar ese dineral
- Y no tengas averias despues de que se termine la garantia...

Mas o menos le convenci con el paso de los meses,cada vez que iba por Villalpando tenia que pasar por su casa o me veia por ahi,se le quito el "antojo",pero cada vez que me veia "mirale que no quiso montarme el ascensor".

Otra muy buena que me viene ahora,fue un dia en el Bar "El Cole",recien abierto.Quedaron unas bolas de futbolin y se pusieron a jugar,si no recuerdo mal,Chanchullo,el propio Domingo y no recuerdo los otros dos,pero era una cuadrilla que por aquella epoca iban tomando unos vinicos-cortos por las tardes (tu Agapito puede que saques a la cuadrilla en cuestion),el tema es que se pusieron a jugar esas bolas del futbolin y joder que rato mas bueno,que "potencia" y "velocidad" le daban a la bola,que sudores les entraron a todos,pena de no haberlo grabado.Despues de aquel dia cuando nos veiamos alli en "El Cole",les deciamos que si unas bolas y ellos decian "esto cansa mucho,muchisimo",buen rato pasamos y ellos como gozaron,que risas se echaron,madre mia.

Buenos ratos con Domingo,muchas historias con un humor peculiar.
Que descanse en Paz.

Saludos para todos-as.

Antonio-Isidro de Caso Crespo (carrisio) dijo...

Agapito,

has escrito lo que llevabas dentro de tu alma, parece que lo has estado cocinando en tu interior durante estos largos años.

De esa larga amistad que os ha unido siempre y que ahora lo has vomitado, para que todos desde la distacia nos recuerdes a este buen hombre, porque ya no podías retenerlo más.
¡¡¡Que bonito recuerdo de su vida has escrito!!!

El sentir esa pena que tú has expresado a la muerte de un amigo, es algo que todos sentimos, me uno a tu dolor y al dolor de la familia y os doy mi más sentido pésame.

Ahora tienes otro ángel más en el cielo que velará por ti y por su familia.

A.I de Caso y Familia

Agapito dijo...


¡Gracias Fernando! por recordarnos tu relación don Domingo.

Estuvo mucho tiempo empeñado en lo del ascensor o escalera mecánica.

En la partida de futbolín, el tercero seguro que era Atanasio, que estos días ha caído lágrimas como puños. El cuarto podría ser Macario "Pesadote". Fue a verle al hospital.

Si yo te contara de Domingo... Ha sido una de las personas que más me ha hecho disfrutar en esta vida.

Un saludo Fernando.

Agapito dijo...


¡Muchas gracias Isidrín (sabes con que cariño utilizo el apelativo infantil y familiar. Así te llama tu madre).

¡Gracias por tu manifestación de pésame en nombre mío y en el de su familia!.

amparo gil castañon dijo...

Nuestro mas sentido pésame.
Tenemos muy buenos recuerdos de Domingo, un gran amigo de mi padre.
Amparo hija de macedonio.

FMM dijo...

Hola

Es verdad,era Atanasio el otro "futbolero" de Macario ya no me doy cuenta.

Saludos

Agapito dijo...



En estos días de dolor, Chelo ha recordado a tu padre. Cuando llegaba a Villalpando su primera visita era para Domingo. Éste a mi me hablaba de lo contado por Macedonio, principalmente de sus hijas. Recuerdo que una era, es farmacéutica.

¡Gracias por recordarle!.

Agapito dijo...


Ya sé quién sería el otro "futbolero": Tomás "El Fraile" de Cotanes.

Éste era de la pandilla, y el que ponía el coche cuando iban de parranda, que Domingo también sabía divertirse, lo que no merma su hombría de bien.

Este Tomás, solterón, era tío de la mujer de Juanito Mazariegos, primo de tu padre.

¡Buena tuvo que ser aquella partida!.

madolok dijo...

Para toda la familia de Domingo, mi más sentido pesame.

Anónimo dijo...

Yo aunque voy por el pueblo muy poco también tengo una vaga idea de Domingo el "pajalarga", le veía mucho hablar con la gente del pueblo, supongo que serán los que han citado en anteriores entradas,y le veía también con un señor cojo, del que al parecer era muy amigo, que simpre hablaba del torero El Cordobés en el Abeto Rojo hablando de vinos. Conozco a su hijo "Minguin" creo que se llama, pero no conozco a más hijos. Mi más sentido pésame a la familia.

Agapito dijo...


Voy a ver si consigo colgar su foto. Domingo iba poco por el Abeto Rojo. En los últimos años iba a jugar la partida al Atlanta, y después al Toreo.

Además de "Dominguín" tiene una hija y su marido, y una nieta y su marido.

Anónimo dijo...

Muchas gracias por los datos de la familia. De todas formas yo lo que digo ocurrió hace más de 10 o 12 o más años, ahora desconozco totalmente la vida que pudiera llevar Domingo el "pajalarga" respecto a jugar la partida y todo eso. Muchas gracias de nuevo