martes, 9 de octubre de 2012

¡CUÁNTA BUENA GENTE Y AYUDEMOS A QUIEN LO NECESITA!.

   Comprenderán mi silencio en el blog, salvo para responder a mensajes, durante dos semanas. El recuerdo de Belenita ocupa mi mente. La más menudita y frágil de los cinco, no obstante desde chiquitina fue rica, despierta, decidida y coqueta.

   Cuatro años tenía, cuando un buen día se presenta en casa con una caja de zapatos: unos botos vaquero. Los había visto en el escaparate de Isaac,  entró en la tienda. los probó, y se los compró. ¡Cómo su madre iba a devolverlos,.....!. Cuando salió a comprar, pasó por la tienda y los pagó. Ya no sé si Maruja o el Sr. Isaac le dijeron a Sari que si no los quería que los devolviera, pero que no quisieron quitarle el gusto a una niña tan rica. ¡Pues su madre menos!. Ya lo ahorraría tejiendo jerseys y confeccionándoles la ropa. Esos botos, muy gastados, son hoy un objeto de reliquia.

   Un día se presenta una madre joven llorando en casa. Su niño, de dos o tres añitos, padecía agobiantes ataques de asma en los que habían de recurrir a urgencias, porque el niño se axfisiaba. Eran de tipo alérgico, pero en Zamora no daban con la causa, con el agente desencadenante. Llamé a Belén. Llevaba ya dos años de médico en  Madrid. Revolvió lo que pudo y consiguió que al niño lo "vieran", ingresado unos días, el mejor equipo de neumología infantil de España. Y lo sanaran. El siguiente capítulo, la ingratitud de esos padres, mejor no contarlo.

   Son dos pinceladas de tanto como podría escribir de nuestra hija.

   Si cito esa ingratitud, y la lacerante de las paragüayo-argentinas a quienes tanto ayudé, es para marcar el contrapunto por las inmensas muestras de cariño que, todavía, no paramos de recibir. A Sari la sacó a pasear una de estas tardes Ani. Toda la gente con quien se encontraba, se volcaban con ella. Igual a la salida de Misa cada día. ¡Qué fortuna esta iglesia de las monjas, donde solo el entrar reconforta, tan cerca!.

   A la compra me manda a mí. Entre eso, las recetas, y otras gestiones: ayuntamiento (donde Félix y yo nos dedicamos a abrazarnos y llorar un rato), Agrinza,  correos, farmacia, el banco,....., la nave,... recorro en las mañanas el pueblo. Todo el mundo, gente de aquí y de la comarca, me da la mano o me dice frases cariñosas.

   El teléfono no ha parado de sonar. En este medio, además de los mensajes al blog, me han llegado numerosas condolencias a mi dirección de correo electrónico. Incluso, ¡oh maravilla!, me ha llegado una carta, carta, postal, por el cartero, en sobre y escrita a mano. La remite, ¡cómo no!, un viejo maestro, compañero de fatigas, gozos y sinsabores.

    De la actitud de los hijos, y las nueras, ¡para qué les voy a hablar!: cariñosos con sus padres a más no poder.

    ¡Muchas gracias a todos!: tantas muestras de cariño nos ayudan, nos consuelan, porque además, la mayoría son sinceras. Ven que no cito ni un nombre, pero voy a hacer una excepción, pues ese pésame fue uno de los que más me conmovió. Al día siguiente del entierro,  hube de pasar por la plaza. Había mercadillo. José de la Puente Allende, "Jose", así que me vio, se acercó a darme la mano, tan candoroso, diciendo algo de "la tu muchacha", que me emocionó. Belén siempre tenía con él alguna atención.

   Citando al poeta campesino: "¡que deseos el alma / tenía de ser buena / y cómo se llenaba de ternura / cuando Dios le decía / que lo era".

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    Ahora paso a cuestión de índole práctico. Nada de lo humano me es ajeno. Y lo injusto no me es indiferente. Tan incardinado como estoy en la economía, en la vida de estos pueblos me preocupa la situación de la cabaña de ovino, de los ganaderos (no escribo pastores, puesto que muchos, por desgracia para ellos, no lo son). Triste que se levanten cada día para trabajar y perder dinero.

    Ayer hablé con dos de los buenos, con uno bastante rato. Al momento me encontré con el Gerente del CPO, a quien pregunté y me dio buena información.

    Resumimos la crítica situación: Ahora mismo, los que tienen las ovejas estabuladas, no pagan con la leche lo que vale el pienso. Los que tienen tierra y producen la cebada, si la vendieran ganarían más dinero que dándosela a las ovejas.

     Esas explotaciones industriales, de más de mil ovejas estabuladas en modernas naves, si no sube pronto el precio de la leche, no van a resistir, y mucho menos si han de hacer frente a amortizaciones. De hecho cada poco cae alguna.

    En los pastores tradicionales que se jubilan, no hay relevo generacional. Desde hace años disminuye el censo de ovino en España, lo que se había ido compensando, en cuanto a producción de leche, dada la mejora genética y alimenticia de los que quedaban, pero desde ahora el descenso de producción, porque los que cierran ya eran buenos productores, va a ser brutal, y los que quedan, ahora, en la otoñada, y más si no llueve, están dejando de ordeñar.

    ¿Cómo va a reaccionar la industria?. ¡No, no me digan el tópico de que trayendo leche de Francia!. Que allí no la manan las fuentes, ni las ovejas se alimentan del aire, sino de cereales, soja y forrajes como aquí. Y allí tienen los mismo precios, la cebada, el maíz, la soja y la alfalfa, que son precios internacionales.

     Ante la disminución de la producción, aumenta la demanda (además todos los queseros han aumentado el tamaño de sus fábricas; García Baquero, Ilbesa, Entrepinares, "El Pastor",....), señal de que sus márgenes son abundantes. Todos y otros muchos más pequeños, infinidad, fabrican en CyL, en Zamora donde más.

     Es el momento de que las Cooperativas se unan. El Consorcio de Promoción del Ovino, (lo de la carretera de Zamora), tiene ya mucha entidad, mucho volumen de comercialización, para presionar al alza en el precio. A lo mejor una buena táctica sería, vender sólo a los pequeños, o a los más próximos, sembrar la desunión en el monolítico bloque de los fabricantes.

    El Gerente me confirma que ya están presionando en la subida del precio, que ya han conseguido 10 pts en litro. Que la lucha ahora está en que firmen contratos de temporada con esa subida, para que la leche valga igual en primavera, cuando hay abundancia.

    Uno de mis informantes es el cerebro de una de las mejores ganaderías de la Comunidad. Ellos son un ejemplo. En lugar de pasarse a la "industrial" oveja Asaac, tuvieron la visión de futuro de compaginar el pastoreo tradicional, con la estabulación de las de leche en según qué épocas. Muy poca estabulación: tienen pasto fresco regado en verano, al lado de la nave para las lecheras, e incluso éstas salen a pastar cuando hay alfalfa fresca. Han arrendado otras 30 has. junto a la nave. Para eso, para pastar, para que aprovechen todo lo que de otra forma no se puede aprovechar, optaron por una oveja rústica, la Churra. La han mejorado genéticamente. Su leche y su cordero son exquisitos.

    Pero como yo le decía al otro pastor. Ya sé que tus ovejas son muy señoritas. Ahora, cuando dejes de ordeñarlas, sacalas, aunque sea más lejos, que apañen lo que pillen, que en cuanto no tengan en el pesebre, ya verás como espabilan.

    Creo eso es lo que deberían hacer todos los que pudieran. Volver a la cacha (¡ojala llueva y broten las alfalfas!), como los de antes, ahora en el otoño, dejando de ordeñar. Pararse todos a ver qué hacían los queseros.

    AYUDEMOS A QUIEN LO NECESITA. Ahora es el momento de que los labradores, antes enemigos y ahora complementarios, ayudemos a los pastores, sobre todo los que tenemos alfalfares. A muchas hectáreas, de Europa, les viene un buen dinero para que coman las avutardas. Cuando viene bueno el año sacamos cortas que valen buenas perras. Ahora, el poco brote que tengan, que sólo lo pueden aprovechar las ovejas, ¿por qué no somos buenos y les decimos que lo coman, así, sin más, sin trato, ni ajuste, ni renta?.
Seguro que un corderico, si son hectáreas suficientes, no nos iba a faltar.