viernes, 16 de enero de 2009

PUBLICADO EN LA VOZ DE BENAVENTE.

DE COFOCYLES, ECOBARCIALES Y BABILAFUENTES. (I)

Hoy voy a exponer un muestrario de empresas llevadas a cabo por Cooperativas y Grupos Empresariales, amparadas por las administraciones y sus subvenciones, que, según mi previsión, por la experiencia de las canas y el ancestral campesino sentido común, nacieron abocadas al fracaso.
COFOCYL, (Cooperativa de Forrajes de Castilla y León), fue una deshidratadora de alfalfa y vicias, creada por CORECCAL, Coopetativa de 2º Grado al que pertenecía nuestra Agrinza.
Convocaron una Asamblea y vino Repiso, el Presidente, a vendernos la burra. Era un día laborable, cuando todavía daba clase, y no pude asistir a la misma. Fue mi esposa, que era la socia. Regresó muy contenta del acuerdo unánime de formar parte de la sociedad, que iba a asegurar el secado y la venta de nuestras alfalfas.. Me eché las manos a la cabeza. Traté de impedirlo, aunque nada conseguí.
Uno se acordaba de la deshidratadora que una empresa familiar había instalado en Benavente por los años 60. La actividad consistía en llevar la alfalfa recién segada a la factoría y desecarla, deshidratarla a base de aire caliente, producido quemando gasóleo. Mientras éste estuvo barato, ¡pues bueno!, aquello algo funcionó. Llegó la guerra del “Yonkipur” en el 73. Los árabes subieron el petróleo, provocando una crisis mundial, el gas-oil se puso por las nubes, y aquella actividad dejó de ser viable económicamente. Cerró.
Pero pasaron años, llegaron las autonomías, y a los Aragoneses y Catalanes se les ocurrió la feliz idea de subvencionar la deshidratación de forrajes, con algo así como doce pts. kilo.
Con alfalfas a barullo, en los insolidarios regadíos del agua a manta en Zaragoza, Huesca, Lérida, inundaron los mercados de gránulos de alfalfa deshidratada, y hundieron el cultivo en nuestra región.
Pues aquí no íbamos a ser menos: ¡a subvencionar alfalferas!. Y surgieron como setas.
Bien es cierto que las instaladas en vegas donde la producción de alfalfa con regadíos de canal, próxima a la factoría, es abundante, se defienden, y elaboran una paca de gran calidad, cuando la materia prima es buena.
Volvamos a la de Cofocyl. Se instaló en Santervás de Campos, pensando iba a llegar el agua del embalse de Riaño, y con ella abundante producción de alfalfa. Pero, ¡ni agua ni alfalfa!.
Ha estado unos años funcionando transportando la mercancía a granel desde Tordesillas, 150 km. Alguna desde Villalpando, 80 kms., y así sucesivamente. Como la producción próxima era escasa se hacía necesario llevarla de lejos, de las cooperativas socias dispersas por la comunidad.
Camiones que, a granel, no transportaban más ocho, diez mil kilos. Más si empacada, pero con el coste añadido del empaque. Balas que habían de deshacerse en la factoría para el deshidratado, y vuelta a empacar al salir del “troner”, (horno donde se deseca).
A los costes habituales de segado, hilerado, recogida, transporte, hubo que añadirle el pasado verano el del gasóleo a euro litro.
Pues, a pesar de la subvención que, necesariamente fue bajando cada campaña, el bajo precio percibido por el agricultor, y el buen precio de venta, el negocio daba perdidas y perdidas cada campaña, hasta que en 2008, llegó el cataclás.
La quiebra de Cofocyl le ha costado a nuestra Cooperativa la perdida de su participación en el capital social. ¡Nada!. ¡Una broma!:: 190.495 euros.
Lo de Cofocyl lo anuncié y vi venir: transportar forraje húmedo de tan lejos y secarlo a base de gasóleo o gas, pudiendo hacerlo con sol, que es tan barato se anunciaba como ruinoso.
Ya sé que en el proceso de secado extendido en la tierra si llueve se estropea en gran parte, pero hoy la predicción metereológica, vía internet, es muy fiable. Nosotros en 2008, hubimos de esperar mes y pico para segar el primer corte, pero, lo conseguimos. Ese riesgo merece la pena. Por nuestro heno secado en la tierra, percibimos el doble por kilo seco que a quien se lo llevan a la deshidratadora.
(Continuará).