sábado, 20 de diciembre de 2025

EN NUESTRAS VIDAS CONTÓ MUCHO LO LITERARIO, MUSICAL, ESPIRITUAL. (XVI)

 


    

              

                        David, Sara, Belén y Ángel-Luis Riaño, sobrino; hijo del hermano Ángel.
    


    Les conté lo emocionante de la primera vez que entré en su casa. Pasaron bastantes años hasta volverlo a hacer. Fue una noche de invierno, al salir de un Círculo de Acción Católica, con su hermano Ángel, quien me dejaba un libro. 

    ¡Qué emocionante sorpresa! ¡Qué furtiva y amorosa mirada! ¡Qué azaramiento! Rosi esbozó una pícara sonrisa. Carmela puso cara de asombro. Sarita se ruborizó hasta las orejas. Sus padres nada sospecharon. En aquella salita de estar tenían entronizado, en pequeña talla, al Corazón de Jesús. Hablamos un poco de libros.

    A pesar de tantos trabajos en su vida, siempre hubo lugar para la lectura. Todavía, no hace tanto, ha llamado antiguo comercial librero. Era una buena clienta.

    Para la lectura y para la música. De jóvenes la escuchábamos por la radio, en las sesiones de "Discos dedicados" o "Peticiones del oyente", a diario en las sobremesas. Por la noche en radio Andorra. De ahí que nos supiéramos la letra de tantos boleros, tangos, pasodobles, romanzas de zarzuela, poemas... La radio y la gramola del baile eran nuestras, antes de la tele, fuentes musicales.

    De casados compramos un radio-caset. Sari ponía una cinta virgen y grababa las nuevas baladas: Dúo Dinámico, Rafael, Nino Bravo, Victor-Manuel... Con los hijos ya mozos instalamos en el salón un magnífico equipo musical. 

    Pertenecimos a la coral de triste recuerdo y al Coro Parroquial.


    En la foto, nuestro hijo David, el melenas de espaldas, y otros dos amigos tunos, de paso a una actuación, pararon para cantarle a su madre (que no salió en la foto) "Clavelitos", "Pasa la tuna en Santiago"... Esto fue una semana antes de su partida. La música siempre en nuestra familia, en las celebraciones familiares, en las ceremonias trascendentes...

    "Amiento" esto de la música porque la escucho a diario, a través de unos cascos, mientras pedaleo en la estática. Ahora existen unas enormes facilidades para ver y escuchar de todo. Hoy, a través de YouToube, sintonicé un video titulado, "Peticiones del oyente", los discos de la radio: "Mirando al mar", "Camino verde", "Reloj no marques las horas", "Angelitos negros", "Perdóname" , cómo no, "Es la historia de un amor"... Todos esos boleros (Jorge Sepúlveda, Machín,  Lucho Gatica, Los Panchos, el primer Dúo Dinámico, Gloria Lasso, María Dolores Pradera...), me pusieron nostálgico. Revivo la ternura de cuando los bailaba con aquella muchacha rubia de bello rostro sofocado, de cuerpo trémulo entre mis brazos.

    Continúo describiendo como Sarita fue el pilar sobre el que se asentó el edificio familiar.

    La floristería supuso importante ayuda a la economía familiar. Sarita siempre tuvo enorme afán por la vivienda. Unos años después del arreglo de ésta, construida en la posguerra, casa de los Modroños aguardienteros, Gracia, David y su madre, empezaron a pensar en construir nueva casa. Teníamos terreno. Nada más había que derribar un chamizo, gallinero, antigua cuadra de los "garañones" del citado Sr. David Curto, el Burrero.

    Manos a la obra. Derribo del chamizo con pala-tractor; escombros, con remolque para formar linderón en parcela por dentro del camino. Tomás "Barriales", quien ya había arreglado la fachada de Silera, continuó siendo el albañil familiar. Peón, Álvaro. Sara la encargada de pagar proyecto, materiales, albañil... 

    Sara, aún en las últimas semanas, tan limitada mentalmente, le quedaban restos de lo que había sido su motivación vital: cuidar de la familia. Así, cuando aparecían Jesús, Cristina, Edu,... siempre les preguntaba si ya habían comido. En sus buenos tiempos eso se traducía en intentar, aquí en el pueblo, puesto que disponíamos de solar, que dispusieran de vivienda. Por eso, con los últimos ahorros de la floristería,  por el 2004, construimos cimientos, pilares y cubierta de la última casa en Corralones. Jesús y Cristina, unos años después,  se encargaron de tabicar y rematar la planta superior. La de abajo, hace seis años, nuestros hijos decidieron rematarla adecuada al estado de movilidad de su madre, para que no tuviera que subir escaleras. En ella, confortablemente ha pasados los cuatro últimos años de su vida.

    Fruto del familiar trabajo conjunto, de su orden, de cierta austeridad por la que no caímos en el consumismo, sin que la avaricia haya sido motor de nuestra vida, sin que a nadie hayamos hecho una mala faena,  hemos conseguido un pequeño patrimonio rústico (nada que ver con el urbano de Zapatero de millones de euros, ni de los Pujoles),  para que uno de nuestros hijos  haya encontrado su puesto de trabajo en lo que le gusta, la agricultura.

    Si busco consuelo en los pequeños bienes descritos es porque son fruto de la diligencia, del buen orden de mi querida esposa.

    Espero cerrar el recuerdo de Sari, Florerita yo le llamaba, bosquejando la faceta literaria, la espiritual, las felices vivencias familiares, del "hogar en qué se funda la dicha más perfecta".



    Estamos en Madrid. Es la Primera Comunión de "Ochi" Alonso Riaño. La niña tardía de Lola, la hermana mayor y Manolo Alonso Castañón. El niño es nuestro Jesús.



                                                          
                                                   Ahí ya no está Sarita. ¡O sí !

    

    

    

    

    

    

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