Las fotos están hechas anteayer en una parcela de Torroyo de 15'90 Has. Ha pasado de 60.000 kilos. Dado que el único abonado ha sido, en sementera, ligera capa de gallinaza y el nitrógeno que dejó la veza en la cosecha anterior, contentos.
A. Modroño Alonso
Todas las mañanas, cuando salgo a la huerta, voy pendiente de los postes porta-esquelas. El que más transito es de las casas de Foro, en la calle Cruces, frente al Centro de Salud. Luego, al verlo de perfil, veo el aviso de la Vera Cruz. Alguien de la cofradía...
Cuando leo Tomás Roales, caigo, con sorpresa, enseguida: ¡Si es Barriales! Si le he visto hace tcuatro días derecho, tan grandón como siempre, bien... Me doy la vuelta para dar el pésame a su familia.
Con Tomás, durante años, tuvimos una enorme afinidad profesional. Comenzó nuestra relación cuando le encargamos la construcción del almacén en el regadío de las zanahorias. No pasó mucho tiempo cuando su primer trabajo en el predio Modroño-Riaño: retejar esta casa de Silera, el hogar de mis mayores, los aguardienteros. De peona, Sari. Tomás hacía la pilada, se subía, por escaleras del uno al otro tejado, con la soga, el escobajo y la paleta. Ni plataforma de BLAPE, ni andamios, ni nada. Sarita le llenaba la caldereta, enganchaba la soga, y masa p'arriba; tirando Roales desde el borde de un tejado que es alto...
Tomás, y Álvaro de peón, construyeron la casa de Gracia; un tiempo después cubrieron de cara vista la fachada de la casa retejada que, para más seguridad le pusieron onduline. Pasarían dos años y Sari se metió en otra obra: la casa de los Corralones: cimientos, pilares, cubierta.
Por aquellos años Tomás era un albañil muy demandado. Cuántos viajes echó Sari a su casa, para requerirle siguiera nuestras obras. Recuerdo que por entonces trabajaba para "Quico" tejero. Así es como los de mi generación conocemos al actual patriarca de la dinastía Garibalde. Su padre Cipriano Lorenzo vino de tejero a Villalpando en 1950, con Pilar Hernando, su esposa, y tres niños.
Entre unas y otras de nuestras obras, construyó la casa de mi hermana; todo lo de Pilar Casado, entre Amargura -Arco, y lo de Cercas Santiago y Rincón de San Cayetano. Aquí ya con su hermano Jesús y su mujer. Preciosa vivienda para turismo rural.
Tomás fue un gran profesional de la albañilería, de los que ahora no quedan. Muy puntual en su horario. Un cuarto de hora antes, por la mañana y por la tarde, le oíamos cada día vocear: ¡¡¡Álvaro!!!
A ver cuántos cofrades acompañan esta tarde en San Nicolás a uno de los más antiguos, de los más fieles. Como todos nos conocemos, nada desvelo cuando afirmo que "Barriales" (apelativo heredado de su padre, que llevaba con orgullo) fue creyente.
En una de las estrofas que dediqué al Jesús Nazareno de este pueblo, dije:
- "En carroza engalanada, / por las calles hoy desfilas / pero flores y cornetas / ¿No serán solo mentiras? Pensando en tantos villalpandinos sencillos, como Tomas, respondí a mis dudas: -"Pero no, que hay devoción / en la fe de todo un pueblo / y se manifiesta así / puede que una vez al año / siguiéndote en procesión (incluso descalzo) al igual que los de antaño.
Es muy posible que al final del túnel, a su supra conciencia, alma, parte espiritual..., ¡yo qué sé!, de la que tanto ahora se habla, haya salido a recibirla radiante el Nazareno del Domingo de Resurrección.
"De segar de los secanos / ya vienen los segadores / de segar de los secanos / de beber agua de aljibe / toda llena de gusanos".
En el año 1904, con motivo de las revueltas jornaleras, entraron en "Tierra de Campos", las primeras segadoras mecánicas, tiradas por par de mulas para la siega de trigos, cebadas, centenos y avenas. Como todavía se sembraba a cerro, y tan rudimentarias, daban muchas averías. La hoz no desapareció en comarcas vecinas hasta bien entrados los años "cincuenta".
Pero las legumbres (algarrobas, guisantes, garbanzos, muelas) siguieron cogiéndose a hoz, a mano, hasta la década de los "setenta", cuando fueron desapareciendo las mulas. No se sabía otra forma de siembra que "a cerro", para podarlas aricar. Por eso, durante años, dejaron de cultivarse. Ahora, con variedades nuevas en guisante que echan muchos zarcillos y se enratan unas matas con otras, con vezas para forraje y garbanzos sembrados en llano y arrodilladas las tierras, se recogen con cosechadora. Como son una buena alternancia en la necesaria rotación, hemos vuelto de nuevo a su cultivo,
La foto de arriba es cosechando guisantes día doce, en el camino de Valladolid. Aquellas pobres tierras de algarrobas y majuelos.
COMPARACIONES:
Antes no "empezaba el verano", ( la siega y recolección) hasta el día después de la feria, empezando por las cebadas, que los trigos por esas fechas aún estaban cereños. Pues bien, este año, el día diez del presente junio, han empezado a entrar las cosechadoras en las tierras. Incluso, el día de San Antonio han cosechado, que yo sepa, una parcela grande trigo, con buen rendimiento. Eso es tres semanas antes que hasta no hace mucho.
Las algarrobas, el cultivo de las tierras pobres, que ha desaparecido. Era lo primero. Por el dicho San Antonio, 13 de junio, comenzaba la recogida.
Uno que cogió guisantes y garbanzos a mano, que íbamos dormidos en el carro, para que el alba nos pillara en el surco, jornada de ocho horas, con pequeña parada para el almuerzo, no deja de admirarse cuando la cosechadora se ha ventilado cinco Has. en menos de tres horas. ¡Cuánto sudor desaparecido!
Una tierra de dos yeras, 0'56 Has., que era el promedio, necesitaba una cuadrilla de, al menos, el jornal ocho cogedoras.
Las hijas de los labradores medianos, sólo trabajaban al año cogiendo legumbres, vendimiando y algo en la era. Así Sarita y sus hermanas. Cobera sembraba bastantes guisantes. Se juntaban las primas Riaño Alonso con las Barrios Riaño. Se ayudaban mutuamente a tirar de surco en las legumbres y de talega en las vendimias.
Me contaba Sarita, de aquellas jornadas tan duras que, cuando sol remontaba el Teso San Marcos, Jeromito Villasante de agostero con su padre y hermano, cogía un agenijo para hacerse sombra, "cuando lorenzo metía otro manojo".
REMEMBRANZAS.
Las algarroberas: Unas doscientas se amotinaron en la plaza a primeros de junio de 1903. Se sembraban muchas algarrobas, cogidas a mano. Pedían subir un "real" el jornal. Ganar "cinco reales", 1'25, por la jornada de alba a mediodía, y que las llevaran y trajeran en el carro al corte.
Un pan de a kilo valía 0'40 pts., cuarenta céntimos. Un litro de aceite, noventa céntimos. Una libra de patatas, qué bien, ocho céntimos. Sí, pero un kilo de tocino 1'30 Pts. De manteca de cerdo 2 Pts kilo. ¡Cómo para tener alto el colesterol!
Pasaron un día en la cárcel las veinte más alborotadoras. El ayuntamiento atendió a la petición de trabajo de la clase obreras, tan necesitada, con un presupuesto de 1.049 pts. para arreglar las tapias del cementerio.
LAS CONFIDENCIAS.
_ Que, en lugar de bicicleta, sigo ayudando en la huerta, de ahí que tengo un poco abandonado el blog. Comparo mis fuerzas con la poza de mi tío David. Tenía poca agua. Cada día sacábamos la pozada, regábamos dos "eras", pero al día siguiente tenía otra pozada, para otras dos eras. Así he ido sembrando el melonar, a pequeñas sudadas. Me realiza.
_Que no quiero escribir de política. Estoy harto. Ayer seguí integra la comparecencia de la Directora de la Guardia Civil. Admite que se reunió con Leire, pero sólo para tomar café, sin más y "hablar de la peluquería!, más o menos. Niega lo publicado, demostrado, por la UCO.
_Ahora, desayunando, no he querido escuchar nada más que el "sermón" de Carlos Alsina. No he querido, mientras pedaleaba, seguir la sesión en el Congreso. Me he puesto, siguiendo la recomendación de Luciano López, a escuchar copla, Marifé de Triana, Rocío Jurado, Pastora Vega, Concha Piquer...., que en ello hay mucho lirismo, nostalgias, emociones...
_A mis nietos, los de Jesús, muerto el pobrecito "Fores", se les ha antojado otro perro. Ahora es una perra más grande, malona como ella sola. Se pone de manos y abre la puerta del patio a la cocina. También en la encimera e intenta apañar lo que pilla. La veo y le grito: -¡Chita, chita! Inés se ríe, -¿qué dices abuelos?
Caigo en la cuenta de expresiones que utilizábamos constantemente en nuestro contacto con animales domésticos:
El dicho, chito, chita, para que se marcharan. Para llamar a los perros, decíamos: ¡Toba, toba! Como normalmente es para darles un cacho de pan, acudían prestos.
Salía mi abuela al corral haciendo sonar un poco de cebada en la lata, o las tripas del pescado: ¡Pita, pita, pita!; ¡Tes, tes, tes!..., y venían corriendo todas las gallinas. También los gatos para disputarles las tripas. Aunque no fueran llamados. Para espantarlas decíamos: ¡Osss, osss!
Con los misinos había mucha más relación. Los llamábamos diciendo: ¡Mis, mis, mis...! Para que se marcharan, decíamos: ¡Sape, sape...!
Al entrar a la pocilga con la comida, había que hacerlo con un palo. Los marranos son muy glotones. Metían el morro en el caldero sin dejar se lo echáramos en la pila. Al tiempo del palo, les decíamos: ¡¡¡Chino, chino...!!!
Con el ganado mular, asnal y caballar la relación era más fácil: ¡So y arre! No necesitan explicación.
Es la que se practica sin utilizar fertilizantes químicos (abono mineral), ni pesticidas (herbicidas, fungicidas, insecticidas) y, lo más posible, SIN LABOREO, o mínimo.
Se está ya practicando, combinada con la ganadería, con muy buenos resultados, en olivar, viñedo, horticultura,... El ahorro en insumos es considerable, al igual que los beneficios al medio ambiente, además de conseguir unos productos más sanos.
No me estoy refiriendo a la agricultura "ecológica" a la que se han apuntado unos cuantos por aquí, cuyo objetivo son las ayudas de la PAC, ya que las producciones no cubren los gastos. En esta comarca nuestra, de momento, sin NPK y herbicidas, las producciones son muy bajas o nulas.
La agricultura regenerativa es un concepto mucho más amplio: aportar nutrientes a los suelos de una forma natural. REGENERAR LOS SUELOS, esquilmados durante décadas por las malas prácticas agrícolas. Esa es la gran cuestión.
Conviene enseñar a quienes aran a lo tonto, por rutina, aunque cada vez son menos, que la fertilidad de nuestros suelos depende de que en ellos exista más o menos vida: bacterias, hongos, lombrices, insectos.... Es esta flora y fauna microbiana, o no tanto, la que atrapa de la atmósfera nitrógeno, carbono, oxigeno...; la que ayuda a transformar los minerales existentes en la tierra de labor (fósforo, potasio,...) en fórmulas para que puedan ser absorbidos por las plantas. La que fertiliza, en suma. El excesivo laboreo, sobre todo el alzado con vertedera, de los barbechos no hace más que perjudicarla.
En manos de los agricultores existen estrategias fáciles, o no tanto, de aplicar, al fin de aumentar la materia orgánica, base de la vida, tan deficitaria en nuestras besanas, imprescindible para la mejora.
Una forma super fácil: dejar los en los rastrojos los restos de la cosecha: la paja de los cereales, cañotes de maíz y de girasol.
Ya desde hace años, ciertas ayudas de la PAC están ligadas a los ecoregímenes y ecosistemas. Impiden la repetición del monocultivo año tras año. Fomentan la rotación como práctica sostenible.
La otra estrategía es evitar labores.
Paso a colgarles fotos, hechas ayer, demostrativas de mis argumentos, de innovadora práctica llevada a cabo en la labranza de mi hijo, y de un descubrimiento, por casualidad, sorprendente.
SOBRE EL BARBECHO
Pues ya lo ven en la foto a un tradicionalista gastando dinero en combustible, que contamina, en maquinaria, para hacerle daño al suelo. Ya le está pegando la segunda vuelta a su barbecho. No se convencen, no observan que la tierra de veza, guisantes, garbanzos,.. al año siguiente, da más que la abarbechada. Y si cogen, no más que los sin barbecho, es porque le echan mineral en sementera y cobertera. Además, por rutina, le aplican herbicida en pre nacencia, sin esperar a ver la broza que nace. Cuando las tierras de purgan con las lluvias otoñales, no suelen arrojar gramíneas. Por lo tanto es mejor esperar a febrero o así, cuando pueden aparecer las dicotiledóneas (las de "hoja ancha"). El herbicida que las mata es mucho más barato que el de sementera. Además se pude aprovechar para incorporar algún bio estimulante o abono foliar.
¡Claro!: todos sabemos las complicaciones del henificado. Que las forrañas necesitan diez días, al menos, sin llover. Por eso es mejor que los grandes no se animen, que le dejen lo del forraje a los medianos.
Las leguminosas son la opción más recomendable en la alternancia, y se pueden cultivar para grano, como en el garbanzal que ven en la foto, y recolectar con cosechadora.
Sobre los garbanzos pesa uno de los diochos de pura rutina, que son dogma de fe para los "antiguos": que el garbanzo no necesita más agua que para nacer y para cocer." Es mentira. A los de la foto, granando ahora, les vendría el agua de maravilla para engordar.
EL DESCUBRIMIENTO QUE ME HA SORPRENDIDO.
Vean ese trigo tan verde ahora, cuando ya se van secando todos. Cuando lo vi en invierno, encharcado, de pena, pensé aquello nada daría.
Es una parcela de 2'60 Has. En la sementera de 2.024 fue la única sin sembrar. Es terreno encharcadizo, su sembrador siempre anda pillado. Quedó sin sembrar, y se olvidó de ella, ni barbecho ni nada. Como ya no andan ovejas, (mejor, así no compactan) se puso de broza hasta arriba. Por abril o mayo, antes de que granaran las malas hierbas, le echó glifosato. El rebrote del otoño pasado, lo mató con el cultivador, que envolvió todo lo seco. Siembra sin abono ni herbicida.
A la salida de invierno, cuando pudo entró a tirar herbicida y algo de abono foliar. El trigo resucitó. Según lo veo, puede salir a dos mil kilos, sin un puño de abono.
Este sucedido me reafirma una vez más en lo innecesario, incluso perjudicial del barbecho. Alegan algunos que es bueno dejar descansar la tierra, con lo que estoy completamente de acuerdo. Sobre todo para las tierras malas les puede venir venir bien el "descanso". Pero descansar es no tocarlas. No traslocar los perfiles del suelo con la dañina vertedera. Dejar que los bichos del suelo, sobre todo cuando hay humedad y temperatura, hagan su labor. Eso es lo que ha ocurrido en esa tierra. De haberla labrado el año agrícola que estuvo sin cosecha hubiera sido mucho peor.
OTRO DICHO TONTO: "ARA DE ADVIENTO Y ABONARÁS AL TIEMPO".
Casi todos los labradores, al terminar la sementera, si el tiempo no se ha metido en aguas, o tan pronto como pueden, aran las tierras a las que en el abril o mayo siguiente, van a sembrar de girasoles. Hasta no hace mucho, casi siempre con vertedera. Algunos aún quedan.
Creo que por diciembre pasado, vi alguna parcela levantada con los "araos". Ya advertí de lo erróneo de ese laboreo.
Vean las fotos siguientes:
Estos son de una parcela arada en "Adviento" a vertedera, más luego, en abril, cuando oreó, rastra, rastra, grada rastra, sembradora. Se fue la humedad. Nacieron cuando llovió.
Vean la diferencia de estos girasoles con los de la foto de más arriba. Sembrados en las mismas fechas. Parcelas muy próximas, la separa apena el camino, y de parecida calidad. Sobre el terreno la diferencia es aun mayor.
¡Pues bien!: la tierra de estos tan buenos pasó el invierno descansando, protegida por la cubierta vegetal del rebrote otoñal, en lugar de desnuda, sometidos los bichos del suelo a las inclemencias de un invierno muy lluvioso. En marzo glifosato. Al poco cultivador y siembra. ¡Ya los ven!
No son, los de la primera foto los únicos girasoles regulares, ni los peores. En ese camino , una en el cruce con el transversal, hay dos parcelas, aradas en Adviento, mucho peores.
Si van por el camino de Alafes en dirección a Villárdiga, pueden ver la "Ponderosa", de los San Damián, a la izquierda. Bien nacidos pero pobres, pobres. Llamo a "Lorencito". Llama a Emilio. Me lo confirma. Sí, aunque con el chisel, levantó la tierra antes de Navidad.
De frente, a la derecha, otra parcela más pequeña, antes de los pistachos, hasta la carretera de Zamora. Verdes, preciosos. -"Es que a esa tierra le echamos estiércol", y la aramos más tarde. ¡-Ah, bueno!
A propósito de Carretera de Zamora hay un parcelón de los Suenas, impresionantes. Recuerdo la levantaron con el chisel, laboreo vertical, por febrero, creo.. Lo peor de en Adviento es si con vertedera. Además llevan años incorporando miles de toneladas de estiércol.
PARCELA REGENERADA.
Paolo Fava


No se crean es como antes, cuando las tacadas de Primeras Comuniones, las Confirmaciones, entonces no tan rumbosas, eran de cuarenta a sesenta.
Ahora, ya lo ven: SIETE, y eso porque los tres mayorcitos son inmigrantes hispanos.
Les cuento quienes son.
De izquierda a derecha: la nena con gafas es nieta de José Luis Guaza, el del "DIA", para que entiendan. El siguiente, con el polo de listas es hijo de Ricardo Vega. nieto de ídem, y de Mari Cañíbano; bazar en la calle Zarandona. Le sigue el chaval más menudito, hijo de José Ángel de la Puente; nieto de Pascasio y de José María González.
Saltamos de párrafo: la mocita pizpireta de en medio es la encantadora Gissel, hondureña. Le sigue su hermanita Andrea, ambas de una familia con la que tenemos mucha relación. Medio escondida está la nena mayor de Dani el farmacéutico. Ya no recuerdo si Elvira o Mencía. Por último Dala, colombiano, chaval muy majo que trabaja en el ayuntamiento. Posiblemente éste y Gissel no tarden en volver a pasar por el altar, ambos son veinteañeros.
La mis instantánea tomada del otro lado.
Gissel recibe la Confirmación acompañada de su madrina.
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El Grupo Socialista anuncia que se personará en la causa judicial y exigirá acceso a toda la documentación vinculada a unas ayudas públicas que alcanzan los tres millones de euros.
SAN ISIDRO
LABRADOR.
Hoy es la
víspera de San Isidro. Me embarga la nostalgia. Creo algo parecido le ocurre a
parte de mis lectores. Para ellos escribo.
Sí,
nostalgia de aquel pueblo tan lleno de vida, de niños, de mozos y mozas. Cierto
que también de carencias: de pan y garbanzos en la lumbre diaria, cocidos al
borrajo durante toda la mañana; de los pantalones de pana y un traje para los
domingos, de ir a por agua al caño y lavar la ropa en el barreñón y la tabla;
de estar constantemente mirando al cielo, pendientes si se veía algo de barda
por entre la dehesa y la carretera de Zamora; casi siempre suspirando por el
agua para apaciguar un poco las hambres…
Pues claro, como
carecíamos de tanto bienestar material como ahora existe, de tanto
divertimiento, de ahí que las fiestas nos supieran a gloria.
La de San
Isidro era de las más rumbosas. Al atardecer de la víspera, tal como este día,
íbamos los muchachos pidiendo manojos de las tenadas. Prendíamos hoguera en San
Nicolás, delante del Sindicato, donde, por aquel entonces, estaba la Hermandad
Sindical de Labradores y Ganaderos, que arrendaba los pastos, mantenía a cinco
guardas del campo, con tercerola, y a dos maestros que, al salir de la escuela,
llevaban todo el papeleo de la incipiente Seguridad Social.
Los guardas
se encargaban de preparar la limonada y el baile, con gramola o chinganillo en
la plazuela.
El día de
San Isidro, festivo total. Hasta podían denunciar los guardias a quien
trabajara, en el campo o en el pueblo. ¡Si es que había tantos labradores…!
Por la
mañana, en la misa, se llenaba hasta arriba la iglesia de San Pedro, que es
donde estaba la imagen de San Isidro. Previamente la habían puesto, a la imagen,
con el diminuto par de bueyes, sobre las andas, empuñando la ahijada, un haz de
espigas de trigo y una manada de plantas de garbanzos.
Siempre la
Hermandad traía a un predicador de gala, para el sermón en la misa solemne, por
la mañana, y para dar una conferencia de contenido social por la tarde, en el
salón del Sindicato, después de la procesión.
Un año
trajeron a don Marcelo González Martín, a quien llamaban el “Manolete” de la
oratoria.
Este don
Marcelo, ya por aquel entonces, años “cincuenta”, Canónigo en Valladolid,
poseía un brillante currículo. Desde niño destacó por su enorme inteligencia.
Por ej., podía conversar en latín y en inglés, además de en su castellano delibiano,
(era quinto de don Miguel), meseteño:
había nacido en Villanubla. Llegó a lo más alto de la Jerarquía en la iglesia
española.
Aunque niño,
sentado en una ventana, recuerdo el pequeño
tumulto que se preparó durante la conferencia en el Sindicato. Posiblemente
fuera el primer conflicto que tuvo don Marcelo. Posteriores conferencias,
defendiendo la Doctrina Social de la Iglesia le generaron graves conflictos con las
autoridades de Falange.
Aquella
tarde, aquí, en el Sindicato defendió el derecho de los trabajadores al
descanso dominical en las faenas de la recolección. Duraban desde la Feria a la
Virgen de los Pastores, unas doce semanas de dieciocho horas diarias, con solo
cuatro días de parada a lo largo de ellas: Santiago, el “Dieciocho de Julio”,
la Virgen y San Roque.
Creo fue
Mateo “Contreras”, que era concejal, quien alzó la voz. Alguien más le secundó.
Don Marcelo calló brevemente. Pablo Riaño, entonces alcalde, después mi suegro
( al principio, de novios, a su pesar, pero no le guardo rencor; se pensaba que
su preciosa hija se merecía mejor partido. ¡Por Dios!: “mi Sarita”), “Cobera”,
digo, presidiendo, se levantó y fulminó con su gesto la “disidencia”. Se
dirigió al conferenciante y le dijo: -Continúe usted, por favor.
Ya al
atardecer, puestos los bancos alrededor del salón, se preparaba baile con gramola,
algún año hasta la orquesta de los Gelasios. Casi todas las mozas labradoras
por San Isidro estrenaban ropa.
Mi Sarita,
aquel “cincuenta y nueve”, estrenó un precioso traje de falda y chaquetita
entallada, azul clarito. ¡Cuánto moscón alrededor en aquel baile..! Los guardas
del campo no me dejaron pasar, porque no era labrador. Salí a la calle San
Isidro. Abrí la trasera del corral de Palmira, la de “Peterete”, salté la tapia
lindante con el corral del Sindicato. Ella me vio. Abrió una ventana, salté y
se acabaron los moscones. El que más uno de Prado muy chulito. En una de las cartas de la clandestinidad, que
en el óbito tantas lágrimas me hicieron derramar. Ella alude a ese episodio.
¡Cômo no me
va a llenar de nostalgias San Isidro!