EL
MACROHUERTO SOLAR DE VILLALBA DE LOS ALCORES.
Pues que me
uno a toda la contestación contra el descabellado proyecto. A Ecologistas en
Acción de Valladolid quienes, en la Comisión Territorial de Medio Ambiente, han
votado en contra de la autorización.
A lo largo
de mi vida he visto nacer empresas públicas, o con dinero público, a las que,
ya en sus comienzos, vaticiné el fracaso: “Tablicia en Villabrázaro,
“Pegafersa” en Toro, la Conservera de los espárragos en Villalpando; las
Cooperativas para obreros de cría de cerdos, ahí están las naves, de mal
material, en ruinas… Ahora me atrevo a asegurar, que todo el panel solar o el
generador eólico que se instale, sobran.
Razones,
datos, argumentos: ya en 2.024 la producción de renovables en la provincia de
Valladolid fue del 123% de su consumo. En el total de C y L, la España vaciada,
sin contar la hidráulica, con la solar y la eólica produjimos el 134% de
nuestro consumo.
¡Vale!: Ciegos
ante las evidencias siguen empeñados políticos y grandes corporaciones en
paneles y “molinos”. No quieren enterarse de que ahora mismo, en este momento,
en estos días de abundante sol y viento es, en el conjunto del país, la
producción solar y eólica, por sí sola, superior al consumo nacional. Vean
inmóviles, frenadas, las aspas de los aerogeneradores, y las compuertas de los
embalses. Al menos en éstos el agua queda ahí; ¿dónde queda el viento que se
desperdicia? Lo malo de las dichas, del sol y del viento, es su obvia
variabilidad. ¿Qué hacemos por San Antón y con niebla? No me hablen de
baterías, más chatarra, que lo ponemos peor.
Cuando el
apagón del 28 de abril 2.025, nada más ocurrir, escribí la causa: “se fundieron
los plomos”. El exceso de los kilovatios de los campos desconfiguraron el
sistema.
Si
tuviéramos unos responsables políticos serios abordarían el problema de la energía:
a).-
Fomentar el ahorro. Este modelo poblacional urbano, de consumo, de gasto, de
despilfarro socio económico, tanto coche, tanto avión, no es asumible por el planeta.
b).- Promocionar innovadoras técnicas productivas
incipientes: pequeños reactores, no de fisión, sino de fusión nuclear que no
generan desperdicios reactivos.
c).-
Aprovechar, con modernos sistemas. la corriente de los ríos. Conozco alguna
pequeña experiencia. No se trata de presas ni pantanos (benditos de Dios sean,
por cierto), sino de aspas. Imaginemos un eje apoyado en pilares en cada
extremo, en ambas orilla de un río, el Pisuerga, por ej.; del tal eje parten superficies planas,
una especie de paletas, a las cuales la corriente del agua haría girar. No
sería difícil conseguir que el eje, sobre los pilares, tuviera un sistema de
anclaje móvil, que le hiciera ascender o descender para adaptarse al caudal. Donde hay giro, con dinamos, hay electricidad.
Se
vislumbran muchas más posibles fuentes de energía que dejarán obsoletas placas
y aspas, con tanto daño ecológico como están produciendo.
La planta de Navabuena en Villalba, añadida a
todo lo ya existente, es una mostruosidad:
449 gigawatios, 847 Has. 67 kilómetros de vallado… ¿Saben ustedes
cuántas toneladas de carbono de la atmósfera dejarían de absorber esos campos
con el verdor del cereal? ¿Saben cuánto puede contribuir tanta placa en el
calentamiento del planeta? ¿Cuánto daño a la flora y fauna?
Si no
queremos poner la puntilla final a nuestros pueblos intentemos parar el
disparate.
No hay comentarios:
Publicar un comentario