martes, 21 de abril de 2026

INDIGNACIÓN.

    Perdonen que comparta con ustedes, lectores de esta bitácora mi sentimiento de rechazo, la tristeza de lo injusto.

    Después de recordar a Angelines Boyano y a Antonio Blanco, ambos nonagenarios y ejemplares, salí al bar. Me encanta el chatito, la "tapa", conversar un poco, si se tercia y, sobre todo, leer La Opinión en papel.

    Cojo el periódico y su portada a toda página hace renacer la indignación que sentí cuando hace ocho años, aquel adolescente de bajos instintos, violó y asesinó, machacándola con piedras el cráneo, a la joven Leticia Rosino, que paseaba por los alrededores de Castrogonzalo.

    Les copio a continuación fragmentos de la entrevista y alguna foto a la madre.

    Digo que comparto con ustedes, para dar razones, para aumentar los sentimientos contra la maldad. Todas las que la madre aduce. Me hubiera gustado hacerlo, en el bar con la media docena de "toma vinos y torreznos" habituales. ¡Buena gana! Si ni leen ni les importa nada que no sean sus cuchufletas y repetidos chistes que a quien más gracia hacen es al contador. No quiero molestar sino "corregir"  la indiferencia ante el horror , intentar mejorar. Eso ha sido siempre labor literaria.


Inmaculada Andrés, madre de Leticia Rosino:

Defiende que 8 años de internamiento “no equivalen a una vida” y pide que delitos de asesinato y violación cometidos por menores tengan penas más severas

Inmaculada Andrés (Sesnández, 1963) visita el cementerio todo los días. "Voy a tocar una piedra fría. Es la manera de estar en contacto con ella", dice.. La semana pasada junto a otras cinco familias con víctimas asesinadas por menores entregaron en el Congreso de los Diputados 130.000 firmas. Unas 26.000 las recogió ella en Zamora durante ocho años tras la violación y asesinato de su hija Leticia Rosino. Una a una, explica. "Pero que más da 50 que 130.000 firmas", se pregunta e inquiere a su vez a los representantes políticos: "¿Por qué no escuchan a las familias. Esto no es política". Ella entregó su cajón de firmas en ventanilla. El resto fueron online.

El 3 de mayo el autor de la violación y muerte de Leticia Rosino saldrá de la cárcel. La Plaza Mayor de Tábara acogerá un acto de recuerdo. Inmaculada leerá un manifiesto «El día 3 hará 8 años que enterramos a Leticia, el mismo día que saldrá de prisión. Es mi regalo del Día de la Madre», explica con una sonrisa que no disimula la amargura. En esta entrevista habla de su lucha por conseguir que la Ley del Menor endurezca las penas para casos como el de Leticia: «Ocho años de cárcel no bastan», zanja.

Andrés detalla que ella sola reunió 26.000 firmas físicas, pero subraya que el número total es irrelevante frente al objetivo de ser escuchados. Considera “vergonzoso” que las familias deban recurrir a este mecanismo para reclamar cambios legislativos y denuncia que los delitos graves cometidos por menores son frecuentes, aunque muchos no trascienden por la protección legal de su identidad.

La madre de Leticia sostiene que una vida no puede equivaler a ocho años de internamiento, que fue la condena impuesta al autor del crimen, ampliada por la violación. Recuerda que el joven tenía 16 años cuando asesinó a su hija y saldrá en libertad con 24, mientras que Leticia “está en el cementerio”. Por ello, afirma que en delitos de asesinato y violación cometidos por menores debería aplicarse la prisión permanente revisable, que sí contempla la ley, y expresa que, en su opinión, la pena justa sería la cadena perpetua, aunque reconoce que esta no existe en el ordenamiento jurídico español.





Inmaculada observa la fotografía de Leticia en la que fue su habitación. / J. A. G.

La noticia de la inminente libertad del condenado le generó impotencia y “rabia”. Describe que el duelo es permanente y que la ausencia de su hija continúa presente en cada objeto y espacio de su vida cotidiana. Asegura que, pese al paso del tiempo, la pérdida de su hija, y de esa manera tan cruel, la llevará siempre consigo.


    LA CUESTIÓN: EL ERROR DEL ENFOQUE BUENISTA DEL SER HUMANO.

    Lo de Rouseau, eso de que "el hombre es bueno por naturaleza, desinteresado y pacífico en su estado original. "El buen salvaje". Que la civilización, la sociedad, la propiedad privada corrompen esa bondad innata", es una chorrada como una catedral.

    Es una obviedad archisavida la existencia de buenas, malas  y regulares personas. Negar que nacemos muy distintos en capacidades físicas, intelectuales, manuales; rubios y morenos, altos y bajos. Negar la existencia de la tendencia al mal en muchos seres humanos, es darle ventaja a los malos.

    Quien se interese un poco por la antropología, verá que ya nuestros ancestros, en los albores de la humanidad, se mataban; incluso que practicaban el canibalismo. Cuando llegó Colón a las Antillas, descubrió había "buenos salvajes", y se trajo alguno. Pero así que los conquistadores fueron entrando en el continente se encontraron con lo "buenísimos" que eran Incas, Aztecas,.. y sus "ofrendas" a los dioses. No niego existió cierto abuso por parte de los colonizadores. Lo de siempre: la maldad.

    Observen ustedes una guardería infantil. Verán ahí como aflora lo innato en esas incipientes criaturas. Como se pelean por cierto juguete, como la rivalidad está en lo más temprano.

    No se mejoran las sociedades negando la existencia del mal, sino luchando por el bien. A pesar de las guerras actuales (otra evidencia de la existencia del mal), la humanidad, es ahora mucho más justas que lo era incluso hasta no hace muchas décadas.

    La tontería de echar la culpa a la "sociedad" de la actuación de los criminales. Eso vale para los tiempos de "Luis Candelas", "Pernales", "el Tempranillo". ¿Pero ahora? ¿Cuál era el mal comportamiento de la sociedad con este criminal de Castrogonzalo? ¿Carecía acaso de alimento, de vestido, de vivienda, de sanidad y educaciòn gratuitas? ¿No le llevaba y traía gratis el bus al IES, "Los Sacues" creo?

    Sí. Existe un sector social culpable de tanta delincuencia. Todos los "buenistas", tan comprensivos con los delincuentes y, por lo tanto, con la injusticia.

    N0 me cansaré de recomendarles el libro, "Neurología de la maldad" , "Mentes predadoras y perversas" . Lo ha escrito una autoridad en la materia, Adolf Tobeña, Catedrático de psicología en la Universidad Autónoma de Barcelona, con una intensa trayectoria en el campo de la neurobiología.

    Afirma que científicamente está demostrado que sobre un 2% aproximadamente de los nacidos, vienen ya con el instinto criminal de fábrica. Afirma que, sobre todo en las sociedades normales, la personalidad es cuestión genética.

    Con mi edad y habiendo conocido a no sé cuántas generaciones en el pueblo, puedo informar que rasgos, incluso ciertas deficiencias psíquicas en individuos actuales, se han transmitido desde bisabuelos o bisabuelas por mí conocidos. Eso de "ser raros", de "faltarles un hervor".

    Justifica el profesor Tobeña sus trabajos como una "exploración del mal, para blindarnos frente a él".

    No, no nos blindamos poniendo en la calle a quienes son capaces de tamañas atrocidades. Quienes poseemos compasión nos ponemos al lado, en este caso de la madre de Leticia, Inmaculada Andrés, no del delincuente.

    ¡Sí, hombre, sí! ¡Ya lo sé!: lo de la reinserción social, mediante la reeducación y la capacitación profesional. Eso podía valer para tantos muchachos marginados de la "clase baja", en mis tiempos de niño, raterillos por necesidad. Casos conocí. Salieron del "correcional" con ganas de trabajar. Pero ahora estos asesinos de ahora lo son instintivamente. Me temo que eso no es reeducable. Casos conozco de reincidente. Recuerden al "Quintas" de Zamora, y a otros que no quiero citar.

    Se queja la madre de que no la han informado de informe pericial alguno que verifique la reeducación del individuo; se plantea, incluso lo del perdón, si se lo pidiera. 

    A la calle con 24 años, y su hija en el cementerio. ¿A qué se va a dedicar este individuo? Es inevitable el rechazo de las gentes si vuelve a su pueblo. Que tuvo el cuajo de sumarse a la busca de Leticia cuando, en principio, le echaban la culpa a su padre.


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