LA CURIA.
Así se
denominaba a la comitiva de togados, Juez, Secretario, oficial, alguacil judicial,
abogados, procuradores, cuando salían del Juzgado para realizar algún desahucio
o embargo. Algo trágico en la vida de los pueblos: “que la Curia ha ido a casa
de fulanito…”
Copio de
memoria los versos que don José María Gabriel y Galán le dedicó a esa tragedia
familiar en otros peores tiempos:
Pasi usté, señol juez más alanti
Y que entrin tus esos;
no le dé a usté ansia,
no le de a usté mieo.
Si venis anteayel a afligila,
sos tumbo a la puerta,
pero se sa’muertu.
Embargai, embargai los avios
que aquí no hay dinero.
Lo he gastau todu
en comia y botica pa’ella
que lo servieron.
Embargai, embargai ese zachuA de pico
y esas jocis clavás en el techo,
y esa segureja, y ese cachu de liendro.
Jerramientas que no quee ninguna,
Ya ¿pa qué las quiero?
Si tuvía que ganalo pa’ella
Cualisquía me quitaba a mi eso;
Pero ahora, ya me está subrando,
ya me está jediendo.
¡Pero a ver, señol juez, cuidaito
en si alguno de esus es osau
de tocali a esa cama ni un pelu,
porque me lo jinco
delanti uste mesmo.
¡La camita ondi yo la he querió,
cuando dambos estábamos güenos,
la camita ondi yo la he cuidau
la camita ondi estuvo su cuerpo,
cuatro mesis vivu
y una nochi muerto.
Llevausló todu,
todu menos eso.
La curia, la justicia, ¡qué miedo!
Salvo en las mentes depredadoras y perversas,
en las personas malvadas, ese sentimiento de lo JUSTO está arraigado en lo más
íntimo, sobre todo en las personas nobles. Lo dicen los Evangelios:
“Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán
saciados”.
Lo malo es que, cuando surgen los
conflictos son personas humanas, a veces con muchos fallos, quienes deciden en
lo justo e injusto.
¡Cómo, a veces, hubiera deseado que un juez
divino hubiera fallado en alguna causa de la que, en mi lucha contra la
corrupción, fui parte!
De muy joven ya me revolví contra
atropellos a mi familia, a pesar de que mi abuela me decía: -déjalo hijo, que
con la justicia y la Inquisición, chitón!, a pesar de haber leído, no sé dónde
que, “cuando no hay justicia tener razón es peligroso” o cuando mi padre me
decía: “cuando sea yunque sufre, cuando seas mazo, da”. Lo malo, o lo bueno, es
que yo nunca pensé ser injusto mazo.
Lo reconfortante fue que al fin, en
las más altas instancias se reconociera, incluso se elogiara, la legalidad de
mis actuaciones, se me absolviera del intento de atropello por parte de otros
más poderosos, respaldados por el apoyo político.
Esta es la eterna y gran cuestión:
como, a lo largo de la historia los poderosos, cuando malvados (algo frecuente
y que sigue ocurriendo), utilizan “la justicia” en su beneficio.
Es triste que en este momento no
exista una justicia universal capaz de anular a seres tan odiosos como el
Trump, Putin, Netanyahu y los Ayatolas.
Llevamos en España décadas de
corrupción política. Lo peor es cuando los jueces, incluso en altas instancias,
actúan con imparcialidad, no sé si por afinidad u otra causa, en favor de los
gobernantes, presuntamente corruptos de turno.
En estos momentos la marea de la
Cátedra “ad hoc” para quien ni siquiera tuviera una licenciatura, sin otro currículo
que el de contable del negocio familiar de “saunas”; de empleos a hermano,
“sobrinas”, amparadas por los brillantes currículos de ex mis o de escort de catálogo en lencería; la marea,
digo, de todo el trasiego de bolsas y sobres llenos de “leuros” por la Sede de
Ferraz; el estarse descubriendo que ese señor al que ni siquiera conocían, un
tal Aldama, jugaba el importante papel del “empresario” de la trama, con pase y
deambuleo diario por el Ministerio de las presuntas “mordidas”, y que todo
cuanto ha ido declarando se demuestra es veraz, toda esa “marea”, digo, se está
convirtiendo en sunami para el poder.
El que esté saliendo tanta
inmundicia es gracias a que el amago de retirada de hace dos años no ha sido
capaz de fagotizar a la mayoría de los jueces que por fortuna son justos, ni a
la venerable institución de la Guardia Civil, Unidad Central Operativa, UCO,
más concretamente, ni al periodismo independiente.
Como el humor
es un recurso sutil contra ciertos abusos de poder y prepotencias, en el
próximo capítulo, s.D.q., les contaré el verídico suceso de como una brava moza
ahuyento a la Curia.
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