jueves, 16 de abril de 2026

LA CURIA. (I)

 


                                     LA CURIA.

 

         Así se denominaba a la comitiva de togados, Juez, Secretario, oficial, alguacil judicial, abogados, procuradores, cuando salían del Juzgado para realizar algún desahucio o embargo. Algo trágico en la vida de los pueblos: “que la Curia ha ido a casa de fulanito…”

         Copio de memoria los versos que don José María Gabriel y Galán le dedicó a esa tragedia familiar en otros peores tiempos:

         Pasi usté, señol juez más alanti

         Y que entrin tus esos;

         no le dé a usté ansia,

         no le de a usté mieo.

         Si venis anteayel a afligila,

         sos tumbo a la puerta,

         pero se sa’muertu.

         Embargai, embargai los avios

         que aquí no hay dinero.

         Lo he gastau todu

         en comia y botica pa’ella

         que lo servieron.

         Embargai, embargai ese zachuA de pico

         y esas jocis clavás en el techo,

         y esa segureja, y ese cachu de liendro.

         Jerramientas que no quee ninguna,

         Ya ¿pa qué las quiero?

         Si tuvía que ganalo pa’ella

         Cualisquía me quitaba a mi eso;

         Pero ahora, ya me está subrando,

         ya me está jediendo.

         ¡Pero a ver, señol juez, cuidaito

         en si alguno de esus es osau

         de tocali a esa cama ni un pelu,

         porque me lo jinco

         delanti uste mesmo.

         ¡La camita ondi yo la he querió,

         cuando dambos estábamos güenos,

         la camita ondi yo la he cuidau

         la camita ondi estuvo su cuerpo,

         cuatro mesis vivu

         y una nochi muerto.

         Llevausló todu,

todu menos eso.

 

La curia, la justicia, ¡qué miedo!

 Salvo en las mentes depredadoras y perversas, en las personas malvadas, ese sentimiento de lo JUSTO está arraigado en lo más íntimo, sobre todo en las personas nobles. Lo dicen los Evangelios: “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados”.

Lo malo es que, cuando surgen los conflictos son personas humanas, a veces con muchos fallos, quienes deciden en lo justo e injusto.

 ¡Cómo, a veces, hubiera deseado que un juez divino hubiera fallado en alguna causa de la que, en mi lucha contra la corrupción, fui parte!

De muy joven ya me revolví contra atropellos a mi familia, a pesar de que mi abuela me decía: -déjalo hijo, que con la justicia y la Inquisición, chitón!, a pesar de haber leído, no sé dónde que, “cuando no hay justicia tener razón es peligroso” o cuando mi padre me decía: “cuando sea yunque sufre, cuando seas mazo, da”. Lo malo, o lo bueno, es que yo nunca pensé ser injusto mazo.

Lo reconfortante fue que al fin, en las más altas instancias se reconociera, incluso se elogiara, la legalidad de mis actuaciones, se me absolviera del intento de atropello por parte de otros más poderosos, respaldados por el apoyo político.

Esta es la eterna y gran cuestión: como, a lo largo de la historia los poderosos, cuando malvados (algo frecuente y que sigue ocurriendo), utilizan “la justicia” en su beneficio.

Es triste que en este momento no exista una justicia universal capaz de anular a seres tan odiosos como el Trump, Putin, Netanyahu y los Ayatolas.

Llevamos en España décadas de corrupción política. Lo peor es cuando los jueces, incluso en altas instancias, actúan con imparcialidad, no sé si por afinidad u otra causa, en favor de los gobernantes, presuntamente corruptos de turno.

En estos momentos la marea de la Cátedra “ad hoc” para quien ni siquiera tuviera una licenciatura, sin otro currículo que el de contable del negocio familiar de “saunas”; de empleos a hermano, “sobrinas”, amparadas por los brillantes currículos de ex mis o  de escort de catálogo en lencería; la marea, digo, de todo el trasiego de bolsas y sobres llenos de “leuros” por la Sede de Ferraz; el estarse descubriendo que ese señor al que ni siquiera conocían, un tal Aldama, jugaba el importante papel del “empresario” de la trama, con pase y deambuleo diario por el Ministerio de las presuntas “mordidas”, y que todo cuanto ha ido declarando se demuestra es veraz, toda esa “marea”, digo, se está convirtiendo en sunami para el poder.

El que esté saliendo tanta inmundicia es gracias a que el amago de retirada de hace dos años no ha sido capaz de fagotizar a la mayoría de los jueces que por fortuna son justos, ni a la venerable institución de la Guardia Civil, Unidad Central Operativa, UCO, más concretamente, ni al periodismo independiente.

         Como el humor es un recurso sutil contra ciertos abusos de poder y prepotencias, en el próximo capítulo, s.D.q., les contaré el verídico suceso de como una brava moza ahuyento a la Curia.

 

 

        

        

 


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