lunes, 31 de marzo de 2025

HABLEMOS DE VILLALPANDO.

 


    Rebuscando en los archivos me encuentro con esta foto, que cuelgo como homenaje y recuerdo a quien fue gran amigo, Domingo Martínez "Pajalarga". ¡Lástima! que el tiempo no quede estancado, como en las fotos. Aquel año, creo fue la última, hicimos enorme matanza.




    Hace tres días. Estamos acolchando para sembrar el melonar. En la banda de la izquierda ya hemos sembrado, calabazas de mesa, pepinos, sandias.


   
"-La que tiene diez iglesias, como el siglo XII viejas", decía Marcelino González en esos versos tan falsamente elogiosos. Ya lo ven, de tapial en gran parte y, salvo Santa María sin apenas valor artístico. 
       Además de las diez iglesias otras cuatro o cinco ermitas. Cuántos recursos humanos, cuánto esfuerzo para conservarlas a lo largo de los siglos. Les recuerdo que el sostén económico eran los "diezmos y primicias" que labradores, ganaderos, artesanos habían de pagar a "la iglesia de Dios"; hasta que, otro enorme error histórico, el Ministro Mendizabal, en el XIX se adueñó y subastó los bienes de la iglesia. Así, en Villalpando, en 1898 se suprimieron las diez parroquias. Y quedó una sola iglesia parroquial, la de Santa María, hasta que se derrumbó en 1933. Posiblemente, antes de esa fecha, hubiera desaparecido la de San Salvador, pues no se encuentran restos y es difícil precisar dónde estaba; al inicio del camino de Canillas, o por ahí.

Luego desapareció la de San Andrés. Creo se convirtió en solar municipal. sobre ese solar se han construido casas, las que tocan con la Puerta de Villa. Escuché a mi abuela, que habían dejado la pared principal y la convirtieron en frontón, que se cayó al poco tiempo.

  La de Santo Domingo se convirtió en cárcel del partido. Conocimos sus ruinas, donde ahora está el Juzgado, más o menos.

   La de de los Templarios, Santa María del Templo fue vendida sobre 1928 a Eulogio Alonso y los hermanos Manteca. La transformaron en teatro, cine mudo, baile; posteriormente discoteca y cafetería "Abeto Rojo". Ahora, aprovechando sus paredes, gracias a que son de piedra de sillería, aunque sea arenisca de las Urnias, es el salón de actos del Ayuntamiento.

La de Santiago, recuerdo ir de niño a la novena de San Roque. El magnífico artesonado, se lo llevaron a León. Se la vendieron a Marcial Galindo y Palmira de Prada.

La de San Miguel, ya lo ven, otra joya de tapial. Esas ruinas, salvo la espadaña sobre un lienzo de muralla, están pidiendo derribo y limpieza.

En la de San Nicolás debió haberse conservado el pórtico que sí tenía valor artístico. Quedó el ábside mudéjar plano. Menos es nada.

    La de San Pedro. A pesar de su escaso valor artístico, sí histórico y afectivo, me alegra su reparación. Yo por abril pasado, cuando ya había comenzado la movida para restaurarla, empecé a meter prisa. La dichosa burocracia. Comienzan en otoño invierno, que han sido lluviosos. No en exceso que el Valderaduey ni se ha enterado. Encima puede que el viento levantara la lona y todas las aguas de un fin de semana fueron a caer entre el muro de tapial y el revestimiento, como ven en la foto.

Han recuperado los ladrillos. Quedará mejor que estaba. He ido a fijarme en las paredes de la nave principal, que sostienen la bóveda. ¡Menos mal! son de sillería.

Hará ya como dos o tres años, se derrumbó un trozo del tejado  del antiguo y original pórtico de entrada, el del sureste. A la anterior corporación, con su clarividente arquitecto, el tipo más odiado en Villalpando, no se le ocurrió mejor idea que desmantelar toda la cubierta. Se asomen por detrás y verán como está la pared exterior.





Grupo de inmigrantes hondureños. La nueva savia que puede hacer brotar algunas ramas al carcomido olmo de la despoblación terracampina.

La mayor, a la izquierda, es la mamá de las dos niñas mayorcitas. Llevaban varios meses aquí. Faltan otros tres miembros del grupo, formado por dos familias. O sea: ocho en una casa pequeña con un solo baño. Como no han encontrado les alquilen otra vivienda para apartarse, se han marchado. Una necesaria trabajadora menos, dos alumnas menos, una en el IES y otra en el CEIP, mientras en el pueblo existe un alto porcentaje de casas habitables y cerradas todo el año, y no se cuántos solares inasequibles para posibles compradores.

Además hay unas cuantas ruinas que están pidiendo, desde hace años, la intervención municipal. La casa muy deteriorada de la calle Cantarranas, la heredera del anterior propietario, Severiano, Q.E.D., la ha vendido por 4.000 euros.

La semana pasada han hecho la escritura de la casa que fue de mis queridos parientes Gutiérrez Chimeno. La han comprado los esquiladores,
 de la Montaña de León.

Un nuevo negocio, menos mal, no todo van a ser cierres, se ha abierto hoy, en la calle Miraflores, esquina a Rincón de San Cayetano. LAURA GALLEGO ALLER: diseño, merchandising, imprenta, rotulación.
 

   

2 comentarios:

Pablo Román Allende dijo...

Querido Agapito. En Villalpando hubo 13 ermitas que fueron:

Ermita de la Magdalena, erigida cerca de la Puerta de Villa de San Miguel y demolida el año 1784

Ermita de las Angustias, levantada en la plaza de su nombre hacia el año 1599 sobre lo que había sido iglesia visigótica de la Quinta Angustia. Figuró abierta hasta 1814 y en el año 1900 se demolió por amenazar ruina.

Ermita de la Vera Cruz, también llamada del Humilladero se levantó en el Camino de Canillas y desde la carretera de Madrid hasta su entrada estaba jalonada por las 14 cruces que constituyen un Via Crucis. La cruz que hasta hace unos años estaba frente al Cementerio Municipal era la primera de ellas.

Ermita del Sáncti Spiritus, es la actual capilla de la Residencia – Funfación “La Inmaculada”.

Ermita de la Virgen de Misfelis, fue la más famosa de la Villa y se levantó en la Carretera de Madrid, junto al río Valderaduey. Se ignora la fecha de su construcción pero se sabe que en el siglo XVII fue ampliada y en 1804 se cierra por amenazar ruina. Existía Voto por el que a ella iban en romería todos los pueblos de la Tierra de la Inmaculada el día de la Natividad de la Virgen.

Ermita del Santo Sepulcro, sólo sabemos que se construyó en la Calle de La Magdalena, cerca de San Lorenzo.

Ermita de Nuestra Señora de Valdunco, únicamente se sabe que se erigió extramuros de la Villa, en el Pago de Valdunco.

Ermita de San Juan Bautista, se construyó como parroquia sanjuanista en la esquina de la carretera de Rioseco con el Camino del Cementerio, al lado del Hospital de San Lázaro. En 1349 ya existía.

Ermita de San MartÍn del Rio, también llamada San Martín de los Ballesteros y levantada en el Prado de Huerga Pedro, junto al río Valderaduey. Todavía permanecía abierta en el año 1605.

Ermita de San Miguel del Agua, se levantó en el Camino de El Cercado, en un barrio muy populoso llamado del Pozo Bueno, por lo que también era conocida como San Miguel del Pozo Bueno. En 1635 se derrumbó matando a dos jovenes gallegos, que habían venido a mendigar y que por la noche se refugiaban junto a sus paredes.

Ermita de Santa MarÍa de Olleros, se había edificado en el Barrio de San Andrés junto a la Laguna de Las Tenerías y durante algún tiempo perteneció a los Templarios. Se cierra en 1660 y es derruída por amenazar ruina en 1661.

Ermita de Santa MarÍa de Rocamador, se construye en la esquina de la Carretera de Madrid con la Carretera de Zamora, junto al Hospital de Rocamador, también conocido como Hospital de la Caridad y al lado de la Laguna de la Comendadora. En este mismo lugar había existido hacia 1181 el Monasterio de Santa María de Rocamador.

Ermita de Santa MarÍa la Nueva, se había levantado en el actual Rincón de la Gloria, en el barrio de San Miguel, junto al hospital del mismo nombre, también llamado Hospital de la Virgen de la O y Hospital de la Misericordia.
Un abrazo.

Administrador dijo...

¡Muchísimas gracias Pablo! Si yo lo sabía, pero se me había olvidado. Pude consultarlo en tu libro, pero siempre ando con prisas. Ahora, al releerlo, caigo en la cuenta.
Además de la relación que hizo tu tío, en algunos documentos históricos aparece alguna de ellas. Por ej.: la de Rocamador, aparece en las actas del proceso contra Bernardino de Valbuena, "el Comunero villalpandino".
También el llorado Ángel Infestas, la incluye en su novela Rayanos.
Un abrazo.