De esto, de la agricultura regenerativa se oye hablar por todas partes. Acabo de leer un correo (me mandan uno cada día) en el que aseguran poder prescindir de fertilizantes químicos sin perder la cosecha.
Desde hace unas cuantas campañas ciertas ayudas de la Política Agraria Común, alias PAC, están condicionadas a cumplir con ciertas medidas agroambientales. La rotación de cultivos es una de ellas. Pero ello solo no es suficiente.
¿De verdad que sin "echar abono mineral" se pueden obtenerse buenas cosechas? No es fácil, pero es posible.
Salgo con el "Panda" despacio por los caminos. Ayer anduve por Quintanilla de San Marcos. Llamo a Natalio Áres y a su hijo David. Me cuentan historial de cada trigazo o cebadaza que voy viendo.
Miren: lo mejor son los ejemplos. Empiezo con la primera foto. Como siempre les aconsejo pinchen sobre ellas para verlas más grandes, para apreciar mejor.
Eso es un trigazo impresionante. Está en el ángulo entre la Ctª de Villamayor y el Ahogaborricos. No tiene ni un puño de fertilizante químico, alias "mineral". Tanto a Álvaro como a mí nos está sorprendiendo. Ahí tenemos un ejemplo de agricultura regenerativa.
¿Cómo?
Cuando, tras la Concentración Parcelaria, le entregaron a mis tíos esa parcela, de compactas arcillas sin un canto, tenía un 0'5 % de materia orgánica. Vinieron en el verano unos "orugas" del Ministerio de Agricultura y, a quien se lo pedía, pagando una pequeña cantidad, se lo subsolaban, con unos rejones de casi un metro.
¡Dios mío, que terronera! Me atreví a meterme allí con el Barreiros de 37 CV, y una rastra que le había hecho "Fufú" a mi tío con los aros de la rueda del carro. Tres bandas con los pinchos pegados a fragua. En esa no había soldadura eléctrica. Aquel hombre era un artista.
Cabalgué sobre los bloques de arcilla, con alargada piedra de granito encima de la rastra, bien sujeta, todo el verano. Llevaba una porrilla de machacar piedra que me prestó "Ranillo". Cuando me cansaba de los botes en el tractor, bajaba y destripaba terrones.
Resumo: alfalfa, regadío, remolacha, cereal... Así que pude empecé a llevar estiércol. Cuando vino la primera cosechadora con picador, picamos la paja. Encima le eché purines. Cuando pude comprar un esparcidor y tractor con pala, le metí buenas tundas de estiércol de oveja. En aquellos años me lo daban regalado los pastores. Saqué un montón grande de los "Enriques"; antes ya había llevado de los cabañales de Pasca, donde podía entrar con la pala pinchos de un Fiat 70 Cv, tracción simple, con un bidón relleno de hormigón como contrapeso; pero también tuvimos que sacar, a purridera y carretillo del cabañal de su tío. Pasados unos años los Hergradeca me regalaron otra buena parva...
En el 2024 Álvaro la sembró se soja, que se cosecha a primeros de octubre. Llegaron pronto las aguas de tan amorosa otoñada. Llegó una breve clarinada, Tan regado como aquello había estado y con tanta forraña, no oreaba. Gracias a los Hnos Mazariegos, "Mois", que se atrevieron a entrar allí con su cosechadora "oruga", se pudo cosechar la soja. Pero, ¡Cómo quedó aquello! ¡Qué roderones!
-¡Anda, anda!- le dije a Álvaro, -deja que pase el invierno!
Pero aquello no pudo prepararse para siembra en primavera de girasoles. Total, porque en cuarenta descanse un año no pasa nada.
Hasta bien entrado el verano no se puso en sazón: seco, seco.
Tenemos un apero combinado: siete brazos de fuerte chisel, dos bandas de grada discos ondulados, rastra y rulo de discos desbronadores detrás. Eso entra en la carretera. En principio llevaba un cajón para dos mil kilos de simiente, pero nos robaron el distribuidor. Ahora Álvaro lo usa raras veces. El verano pasado, por seco, bien clavado, labor de mucho esfuerzo para levantar todos esos roderones de los orugas en la parcela en cuestión, la de la foto. No es la misma tierra que subsoló el Ministerio. Los medios tampoco.
Lo sembró por seco, antes de las lluvias, que en el presente año agrícola, pasado otoño de 2.025, se retrasaron. Se complicó la sementera. Hay diferencia de más de un mes de unas a otras siembras.
Nuestro hijo, de Sarita y mío, no tira mineral en sementera. Ahora, cuando levantó, a algunas parcelas, les ha tirado 200 kilos de nitrosulfato. A esa, según estaba, aparte de que no se ha podido entrar, según está, ni un puño.
Les cuento la historia como ejemplo de suelo regenerado, que ha pasado del 0'5 % de materia orgánica al casi 4%, que si sigue como va (a todas les está sobrando agua) dará cosecha sin fertilizantes químicos.
La reacción de este año, que nos ha sorprendido, ha sido causada, además de la historia anterior, por la cantidad de nitrógeno atmosférico que fijó el cultivo de soja. Al regarse durante todo el verano.
Recuerdo que en las leguminosas, en los nódulos de sus raíces, viven en simbiosis un grupo de bacterias del grupo "rizobios"- Éstas toman nitrógeno de la atmósfera; se lo dan a la planta, y fijan importantes cantidades en los suelos. Esta actividad se ve muy favorecida, se realiza más con humedad y calor.
No son necesarios tantos años para regenerar los suelos.
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Otra foto. La he tomado hoy por la mañana en una parcela próxima a la anterior.
Es propiedad de unos muy buenos agricultores, pioneros en el manejo de maquinaría agrícola, en la rotación de cultivos, en la siembra directa, en el adecuado uso de los fitosanitarios (fertilizantes, fungicidas, herbicidas).
Como manejan grandes superficies, rotan cereal, girasol. Las leguminosas son más complicadas: el henificado para forraje tiene muchos riesgos; para grano son más difíciles de cosechar, y dan poco.
Creo es de siembra tardía, pero con mineral de sementera. Como es necesario hacer después de cosecha de girasol, más esquilmante.
Observen la cuneta está llena de agua. La tierra no tiene charcos. Ha absorbido, drenado bien. Ello es debido al adecuado laboreo, a que no usan la vertedera desde hace muchos años. Antes del girasol, laboreo vertical. Sobre rastrojo de girasol, siembra directa.
Como ven está pobre. Si incorporaron N,P,K, por el exceso de lluvias de invierno, el nitrógeno se habrá lixiviado; "lavado", que decían antes. No sé si podrán incorporar nitrato en primavera. ¡Además!: ¡menudo precio desde hace unos días!
¿Por qué se lixivia el nitrógeno más? Por falta de materia orgánica que lo fije a las moléculas de arcilla.
La escasez de materia orgánica es la enfermedad de nuestros suelos.
Observen la frondosidad de la hierba del ribazo junto al camino de la cuneta. De ahí nunca se extraen cosechas. Toda la broza que echan cada año, a veces tobas de dos metros, ahí queda: humus, materia orgánica.
(Continuará s. D. q.)
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