domingo, 13 de septiembre de 2026

¡POR FAVOR!: PABLO ROMÁN ALLENDE.

 

    Esa, hace como una hora, fue mi expresión dolorida cuando vi la esquela en el poste de la "Rampla". Había visto, tras la ventana, pasar a unos vecinos camino del tanatorio. Por eso fui de ex profeso a ver.

  Y, debajo de la esquela, el cartel siguiente:


        Transcribo la letra pequeña: "Con ánimo de dar cumplimiento a nuestras ORDENANZAS, LAS MÁS ANTIGUAS DE ESPAÑA, 1524), SE RECUERDA A TODOS LOS COFRADES, que ante la muerte de un HERMANO., es NECESARIA VUESTRA ASISTENCIA..."   

    "COFRADÍA DE LA SANTA VERA CRUZ Y DE JESÚS NAZARENO", "ordenanzas más antiguas". .. Ahí, en todo eso, está Pablo. En ese villalpandinismo de religiosidad ancestral, en ese amor a nuestra historia que él investigaba y daba a conocer. Ahí queda su trabajo, recuperando el manuscrito de su tío abuelo,   don Luis Calvo Lozano, y en colaboración con don Tomás Osorio, "ARCHIVOS, PARROQUIAS Y COFRADÍAS DE VILLALPANDO".

    Pablo era consecuente con ese amor a su pueblo. Ayudaba en todo cuanto podía: actualizó todo el historial de la cofradía, la revitalizó; desde su trabajo de alto funcionario en la Junta de CyL, cuando veía que alguna partida no se cubría, quedaba sin ejecutar, para Villalpando. Así evitó la ruina del edificio del antiguo Sindicato Agrícola. Algo, aunque poco, lo que pudo, en 2014, mandó a la Asociación Amigos de San Pedro, promovida por Sara Riaño, para tapar alguna gotera. Él consiguió que un compañero Arquitecto redactara, gratis, un proyecto de restauración. Mi Sarita, Alejos, Rosa, Magdalena, hicieron lo que pudieron, poco.

    Mis recuerdos de Pablito, van bien lejos, de cuando yo iba a dar clase con sor Consuelo, en las Hermanas. Nos quedábamos por allí jugando, y salía un crío rubito y trasto que le gustaba "ajuntar" con los mayores.

    De bien lejos la amistad de su padre, Serapio, con los Modroños. Cuando de su Vitigudino llegó joven y soltero a Villalpando, empleado de telégrafos, se hospedó an,ca la señá Maximina, la "Cabrita", aquí, en Silera. Ya desde mozo fui muy amigo de Serapio, tan afable y buena persona.

    Fue por amor, (algo infrecuente entre las mozas labradoras por aquella época) el matrimonio de Paquita, la del señor Pablo Allende, con aquel forastero sin tierras.

    Pablo, "aprendió en el hogar, en qué se funda la dicha más perfecta". Por eso formó un hogar, también por amor, con la preciosa Reyes Feliz.

    Mañana, en el funeral a las 17 horas en San Nicolás, no debería faltar ni un cofrade.

    Reyes, Pablo y Carlos saben que comparto su tristeza y, quiero también, por el Nazareno, compartir su esperanza.

    

    

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