¡Bueno, bueno Isidro!: ¡Qué sorpresa tan agradable!. Primero por lo que dices. Agradezco tus elogios. Segundo por cómo lo dices. No pensé tener un vecino (esporádico) tan culto. Pero, ¿dónde has aprendido tú a escribir así?. ¿No sería en la escuela de villa?.
La cultura es una de las cualidades que más admiro en las personas. La que más, la que más: la honradez, pero ambas no son incompatibles, sino complementarias. Como la segunda, en ti, ya la conocía, de ahí mi sorpresa por la primera. Es reconfortante encontrarse con gente así de este pueblo, en el que, entre los residentes, por desgracia, abunda la tarugez. Los hay tan patanes y vanidosos al tiempo, que salen de casa haciéndose los chulitos, con sonrisitas de guasa o de suficiencia, creyéndose algo, no sé en virtud de qué, sin ser conscientes de su propia ignorancia.
En cuanto al blog, es la nueva herramienta que me permite desahogar mi locuacidad de forma escrita. Soy persona extravertida, con afán didáctico. Me encanta expresar mis sentimientos, vivencias, información. Esto les ocurre a casi todos los seres humanos, lo que pasa que, la mayoría, se conforman con encontrar un interlocutor que les escuche "su película". Yo prefiero contárselo a unas decenas de lectores cada día, la mayoría vinculados al pueblo.
Hace tiempo que alguien me difinió como el "Cronista de la Villa" (no oficial). Y me gustó. Pero no te creas, amigo, que tengo una visión ideal del pueblo, sino todo lo contrario. Conozco sus miserias como nadie. No profeso el villalpandinismo cazurro de tanto patán de creer que este pueblo es el mejor, el ombligo del mundo. Uno de tantos que, cuando te alejas unos pocos kilometros, a la gente ni casi les suena. ¡Si en algunos macro bloques de viviendas de cualquier gran ciudad viven tantas personas como aqui...!..
Sí, en cambio, poseo añoranza del poblachón de mi infancia y juventud. Puede que los ojos de la inocencia me hicieran ver más bondad en las personas, menos odios y rencores, al tiempo que escaseces y necesidades. Es también el recuerdo de los mayores: mis padres, las abuelas, mis tíos, los vecinos, aquellos hombres y mujeres que nos teníamos común aprecio: Isidro "Patifus", Segundo "Marcos", el señor Pedro "el Sastre"; Floreal; mi tío Paco "El Carretero", la señora Petra, La Carrisia, las Cabritas, etc.
Intento ejercer las acciones que se le atribuyen a la buena prensa: formar, informar, entretener. Sobre todo FORMAR. Te aseguro soy persona, como se dice ahora, "MUY LEGAL", crítico con los defectos, porque quiero aportar mi vocecita en pro de la regeneración que este país necesita. Me gustaría que la gente fuera más ética, sobre todo los dirigentes.
Un saludo amigo Isidro, y perdona el rollo que te he soltado. ¡Por cierto!: ya está el Opel. ZA-2376- C, arreglado. No era la batería, sino el motor de arranque.
Un abrazo.
Agapito.
domingo, 25 de octubre de 2009
miércoles, 21 de octubre de 2009
AÑORANZAS DE ISIDRO DE CASO CRESPO.
“Carrisio el hijo del pastor de los Chicharros” era un niño que rasgaba la pared de la noche. Pescaba amigos en la c/Silera que era el mar de su universo y planetas, jugaba a la dola, a los toros, al pañuelo, a coger vencejos con papel y piedra, murciélagos con la gorra, de mi gran padre, “patifus” el pastor “de los chicharros” esta gorra, estaba (comida por el sol y el frío del campo), sobre todo en invierno. Ese crío travieso que se metía en casa del Sñr Pedro la Sñra Ramona y Guadalupe “los sastres” al brasero a buena temperatura que allí reinaba, igual que en casa de la Sñra Petra a estudiar, al calor de aquella vieja destiladora para no pasar frío, (que tú amigo mío, bien conocías) en la destiladora de aguardiente, (que aguardiente más especial) donde salía gota a gota, que tenían tus tíos o abuelos, que me parecía el anillo de Júpiter, allí estabas tú Agapito, vigilante, donde siempre te recordaré con un libro en la mano. También recuerda un pozo muy hondo en el corral donde echaban el hollejo de la uva, para secar este hollejo y luego usarlo en el horno, aquella juventud, sobre todo tuya, cuantas cosas hicisteis buenas de aquella hornada, con don Santiago el cura, todos aquellos de tu edad “los de la oración nocturna” aquello si que eran obras de teatro con sus cantos en la obra en el baile de "los mantecas” ¡compañero tu que opinas!! ¡compañero tu que opinas! Yo que tiene la viruela, porque también la tuvo su abuela… que recuerdos más bonitos. Ese niño, hoy un hombre, te recuerda cuando le llevaste al campamento de San Pedro de las Herrerías de arquero, que por primera vez con siete años salía de su pueblo, que ganas teníais de hacer cosas por la gente, también recuerdo con nostalgia a todos los hombres y mujeres de la calle Silera, los curreros, los sastres, los madroños, los cacharreros, los cogorzas etc… que ambiente había, todos aquellos hombres parecían tan grandes y corpulentos que ahora recordando me permito revivir las añoranzas de la infancia.
Descomponer el cielo en partículas de magia para después unirlas en el rincón donde los juegos se quedan a la espera. Que ahora cuando este hombre va al nº 6 de la calle Silera donde nació, en ese cuarto que dejó impresas, como pequeñas gotas, los sueños y recuerdos inusitados de la niñez y no ve a nadie por la calle se entristece.
Cuando el sólo está en esa casa por la ventana ve el amanecer, ve la lumbre que cultiva la semilla de su imaginación y deja una puerta abierta a toda la creatividad que pueblan los recuerdos.
Las ilustraciones e imaginaciones nacieron en la plenitud del espacio celeste y el vaho de los deseos mágicos que algunas veces todas los que fuimos niños vimos correr.
Vive en un momento donde el oficio de la historieta no ha cobrado aun su justo valor, y ha llegado para encontrarse a chicos y grandes en el sitio que ocupan sus recuerdos.
Con la vida aprendemos a no temer por las ilusiones y a seguir creyendo, como cuando niños, que aun en el más inmenso y oscuro de los universos, hay un lugar para el juego y la poesía.
Lo más increíble es que este niño, hoy hombre pequeño, siempre tendrá siete u ocho años, y si el creador del intrépido personaje no desiste, seguirá sorprendiéndo por convertir la noche, en una fantasía preñada de estrellas.
TAMBIEN EL "CARRISIO" HIJO DE "PATIFUS" QUISO SER TORERO
El poso que esta Fiesta ha ido dejando en nuestra cultura es tan denso y nos ha contaminado de tal forma que sin entender su contribución pocos entenderíamos de nosotros mismos. Hablar con total libertad, y con la educación debida, de cualquiera de los temas por los que extiendo mi raíces, esta Fiesta que amo será el objetivo de este espacio. Un maletilla de la c/ Silera nº 6 Villalpando (Zamora) que quiso ser torero.
(El relato que viene a continuación forma parte de mis recuerdos de, aficionado taurino natural del pueblecito arriba indicado, de esta forma refleja, además de mis recuerdos de chaval, mis recuerdos).
Agradecimiento de haberme metido en este mundillo con tan solo 13-14 años a Luís "Grillero" Antonio "Gatero" y a mi apoderado Martín "Cogorza" que, por cierto, pocas personas lo saben. Va por uds.
Al comienzo de las fiestas de San Juan siempre aparecía, iba algún lugar donde había toros, San Pedro la Tarce, Villamayor, Siete Iglesias, Villlafrechos, Castroverde, Mota del Marqués etc... Antonio Isidro de Caso que en mi pueblo me llaman “carrisio” aunque mi nombre de batalla era el "el hijo de patifus".
En el ato, una camisa y un pantalón, muleta, estaquillador y capote, en el bolsillo nada, en el estómago lo justo… mi afición no cabía en ningún sitio. Yo era un maletilla flaco, muy joven, zamorano, de Villalpando que estudiaba con Don Marcelino y Don Manolo, (de pago) simepre lo decía y me examinaba en el Instituto de Claudio Moyano de Zamora. Me decían que era un maletilla de postín, hacía alguns días que había dejado mi casa en la c/Silera 6. Sólo me importaba torear, robar un pase aquí y otro allá. El precio era muy alto, pues además del riesgo, simplemente, malvivía. Dos frases me acompañaban siempre en mis andanzas: “por favor” y “muchas gracias”.
Mis primeros recuerdos son del año sesenta y tantos. Era lunes, me senté debajo del carro de de su dueño “Carranchín”, mientras yo toreaban toros que no existían, verónicas y naturales sin toro, la Reina de las fiestas y su corte (que mayores parecían entonces) se acomodaban en el balcón del Ayuntamiento, y los músicos, con tambor, flauta chifla, intentaban tocar cualquier cosa que sonara e hiciera ruido (había tanta gente que no cabían en los tablaos). Eran las cinco de la tarde, todo estaba en su sitio: la gente en sus “tablaos”; el toro -el mayor de los tres que iban a ser sacrificados durante las fiestas- esperando su salida; yo maletilla, tenso junto al carro de “Carranchín”. El toreo pausado y perfecto -de salón- cambiaba totalmente cuando el animal, pasado de kilos y fecha, pisaba el ruedo; comenzaba lo real, con el toro, avisado y desarrollando sentido, el peligro se palpaba. Pero allí estaba yo intentando hacer fácil lo imposible. Todo sobre los pies, parar, templar y mandar un sueño. Un derechazo, al que una colada transformaba en un ayudado por alto, otro de pecho; el compañero de al lado, una media y un desarme, carreras y una voltereta; el siguiente, dos mantazos y al olivo. Unos tiritaban de calor, otros sudaban de frío. ¡Qué bromas gasta el miedo! Mientras los músicos de las chiflas intentaban tocar “España Cañi”, el respetable, mitad en broma, mitad en serio, jaleaba y aplaudía las faenas. El martes más de lo mismo, torear de fuera adentro y de arriba abajo no podía ser, yo lo intentaba una y otra vez, eso sí, jugándomela. Oí decir que en el cincuenta y siete, un maletilla y el alcalde de Nueva Villa, estuvieron a punto de irse por culpa del astado de turno, y en el sesenta y seis yo vi mandar al hule a “Benito” y a otro torerillo de Medina. Con aquel bicho no pudieron, lo mató la Guardia Civil. El miércoles, mientras el incombustible “Requena” fijaba al último de la feria, el maletilla, con un capote extendido, pasaban el guante: “A ver señores, la voluntad, una peseta al año no hace daño. Gracias, muchas gracias”. Era el momento de la merienda; calor, tripas y cabezas de sardinas rancias en el ruedo, sol y moscas. Olía a churros y a pólvora. Ensogado y apuntillado el último toro, la plaza se desmontaba en tan sólo unos minutos. Entonces, año tras año, yo me daba el berrinche más grande del mundo. Esa noche los músicos daban la última vuelta al pueblo, la gente cantaba el “Cheli te quiero” y a una “Dorotea” que se iba a casar; los oía desde la cama, ya era tarde. El jueves, al mediodía, yo que era el único maletilla que aún quedaba en el pueblo me despedía de “Mariano el de las vacas”, llevaba dos años durmiendo en su pajar y comiendo, muchos días, en su mesa. Prometi volver y éste se comprometió a guardarme el “hotel”. Fue conmigo hasta el puente, le dije que iba a un pueblo de Salamanca en el que había fiestas y tenían toros, quizás allí hubiera alguien “importante” que me contratara y me hiciera debutar de luces. Fui a la plaza, tres manchas de sangre seca y una de ceniza -de la mayor hoguera del mundo- era lo que quedaba de las fiestas. ¡Qué lento iba el tiempo entonces! Había que esperar un año para empezar de nuevo, pero una y otra vez llegaba a Villalpando a estudiar porque, lo que se dice trabajar, núnca trabaje para nadie en el pueblo. El desorden de la capea pura y dura -donde se hicieron muchos de los grandes- se quedó grabado para siempre en mi memoria. Por entonces sus días se estaban acabando, capeas y maletillas tendrían que competir con las Escuelas Taurinas y con muchos de los “pegapases” que estas facturan, “figuras” -una mayoría- de paso atrás y pico delante. Cada año había menos maletillas, hasta que un año no vi ninguno. Yo esperé… y ya no volví más por allí. Para ver, para oir, para sentir…… Acaricia mi capote la locura de este sueño, y se viste de oro y seda el latir de mi silencio…… y al despertar se dibujan cosidas a mi muleta las ilusiones más nuevas, la nostalgia más añeja. En anexo una foto istórica de cuando yo fui maletilla.
Descomponer el cielo en partículas de magia para después unirlas en el rincón donde los juegos se quedan a la espera. Que ahora cuando este hombre va al nº 6 de la calle Silera donde nació, en ese cuarto que dejó impresas, como pequeñas gotas, los sueños y recuerdos inusitados de la niñez y no ve a nadie por la calle se entristece.
Cuando el sólo está en esa casa por la ventana ve el amanecer, ve la lumbre que cultiva la semilla de su imaginación y deja una puerta abierta a toda la creatividad que pueblan los recuerdos.
Las ilustraciones e imaginaciones nacieron en la plenitud del espacio celeste y el vaho de los deseos mágicos que algunas veces todas los que fuimos niños vimos correr.
Vive en un momento donde el oficio de la historieta no ha cobrado aun su justo valor, y ha llegado para encontrarse a chicos y grandes en el sitio que ocupan sus recuerdos.
Con la vida aprendemos a no temer por las ilusiones y a seguir creyendo, como cuando niños, que aun en el más inmenso y oscuro de los universos, hay un lugar para el juego y la poesía.
Lo más increíble es que este niño, hoy hombre pequeño, siempre tendrá siete u ocho años, y si el creador del intrépido personaje no desiste, seguirá sorprendiéndo por convertir la noche, en una fantasía preñada de estrellas.
TAMBIEN EL "CARRISIO" HIJO DE "PATIFUS" QUISO SER TORERO
El poso que esta Fiesta ha ido dejando en nuestra cultura es tan denso y nos ha contaminado de tal forma que sin entender su contribución pocos entenderíamos de nosotros mismos. Hablar con total libertad, y con la educación debida, de cualquiera de los temas por los que extiendo mi raíces, esta Fiesta que amo será el objetivo de este espacio. Un maletilla de la c/ Silera nº 6 Villalpando (Zamora) que quiso ser torero.
(El relato que viene a continuación forma parte de mis recuerdos de, aficionado taurino natural del pueblecito arriba indicado, de esta forma refleja, además de mis recuerdos de chaval, mis recuerdos).
Agradecimiento de haberme metido en este mundillo con tan solo 13-14 años a Luís "Grillero" Antonio "Gatero" y a mi apoderado Martín "Cogorza" que, por cierto, pocas personas lo saben. Va por uds.
Al comienzo de las fiestas de San Juan siempre aparecía, iba algún lugar donde había toros, San Pedro la Tarce, Villamayor, Siete Iglesias, Villlafrechos, Castroverde, Mota del Marqués etc... Antonio Isidro de Caso que en mi pueblo me llaman “carrisio” aunque mi nombre de batalla era el "el hijo de patifus".
En el ato, una camisa y un pantalón, muleta, estaquillador y capote, en el bolsillo nada, en el estómago lo justo… mi afición no cabía en ningún sitio. Yo era un maletilla flaco, muy joven, zamorano, de Villalpando que estudiaba con Don Marcelino y Don Manolo, (de pago) simepre lo decía y me examinaba en el Instituto de Claudio Moyano de Zamora. Me decían que era un maletilla de postín, hacía alguns días que había dejado mi casa en la c/Silera 6. Sólo me importaba torear, robar un pase aquí y otro allá. El precio era muy alto, pues además del riesgo, simplemente, malvivía. Dos frases me acompañaban siempre en mis andanzas: “por favor” y “muchas gracias”.
Mis primeros recuerdos son del año sesenta y tantos. Era lunes, me senté debajo del carro de de su dueño “Carranchín”, mientras yo toreaban toros que no existían, verónicas y naturales sin toro, la Reina de las fiestas y su corte (que mayores parecían entonces) se acomodaban en el balcón del Ayuntamiento, y los músicos, con tambor, flauta chifla, intentaban tocar cualquier cosa que sonara e hiciera ruido (había tanta gente que no cabían en los tablaos). Eran las cinco de la tarde, todo estaba en su sitio: la gente en sus “tablaos”; el toro -el mayor de los tres que iban a ser sacrificados durante las fiestas- esperando su salida; yo maletilla, tenso junto al carro de “Carranchín”. El toreo pausado y perfecto -de salón- cambiaba totalmente cuando el animal, pasado de kilos y fecha, pisaba el ruedo; comenzaba lo real, con el toro, avisado y desarrollando sentido, el peligro se palpaba. Pero allí estaba yo intentando hacer fácil lo imposible. Todo sobre los pies, parar, templar y mandar un sueño. Un derechazo, al que una colada transformaba en un ayudado por alto, otro de pecho; el compañero de al lado, una media y un desarme, carreras y una voltereta; el siguiente, dos mantazos y al olivo. Unos tiritaban de calor, otros sudaban de frío. ¡Qué bromas gasta el miedo! Mientras los músicos de las chiflas intentaban tocar “España Cañi”, el respetable, mitad en broma, mitad en serio, jaleaba y aplaudía las faenas. El martes más de lo mismo, torear de fuera adentro y de arriba abajo no podía ser, yo lo intentaba una y otra vez, eso sí, jugándomela. Oí decir que en el cincuenta y siete, un maletilla y el alcalde de Nueva Villa, estuvieron a punto de irse por culpa del astado de turno, y en el sesenta y seis yo vi mandar al hule a “Benito” y a otro torerillo de Medina. Con aquel bicho no pudieron, lo mató la Guardia Civil. El miércoles, mientras el incombustible “Requena” fijaba al último de la feria, el maletilla, con un capote extendido, pasaban el guante: “A ver señores, la voluntad, una peseta al año no hace daño. Gracias, muchas gracias”. Era el momento de la merienda; calor, tripas y cabezas de sardinas rancias en el ruedo, sol y moscas. Olía a churros y a pólvora. Ensogado y apuntillado el último toro, la plaza se desmontaba en tan sólo unos minutos. Entonces, año tras año, yo me daba el berrinche más grande del mundo. Esa noche los músicos daban la última vuelta al pueblo, la gente cantaba el “Cheli te quiero” y a una “Dorotea” que se iba a casar; los oía desde la cama, ya era tarde. El jueves, al mediodía, yo que era el único maletilla que aún quedaba en el pueblo me despedía de “Mariano el de las vacas”, llevaba dos años durmiendo en su pajar y comiendo, muchos días, en su mesa. Prometi volver y éste se comprometió a guardarme el “hotel”. Fue conmigo hasta el puente, le dije que iba a un pueblo de Salamanca en el que había fiestas y tenían toros, quizás allí hubiera alguien “importante” que me contratara y me hiciera debutar de luces. Fui a la plaza, tres manchas de sangre seca y una de ceniza -de la mayor hoguera del mundo- era lo que quedaba de las fiestas. ¡Qué lento iba el tiempo entonces! Había que esperar un año para empezar de nuevo, pero una y otra vez llegaba a Villalpando a estudiar porque, lo que se dice trabajar, núnca trabaje para nadie en el pueblo. El desorden de la capea pura y dura -donde se hicieron muchos de los grandes- se quedó grabado para siempre en mi memoria. Por entonces sus días se estaban acabando, capeas y maletillas tendrían que competir con las Escuelas Taurinas y con muchos de los “pegapases” que estas facturan, “figuras” -una mayoría- de paso atrás y pico delante. Cada año había menos maletillas, hasta que un año no vi ninguno. Yo esperé… y ya no volví más por allí. Para ver, para oir, para sentir…… Acaricia mi capote la locura de este sueño, y se viste de oro y seda el latir de mi silencio…… y al despertar se dibujan cosidas a mi muleta las ilusiones más nuevas, la nostalgia más añeja. En anexo una foto istórica de cuando yo fui maletilla.
domingo, 18 de octubre de 2009
EL AMIGO PIÑONERO.
En una de mis crónicas daba noticia de la lluvia, y decía que podrían salir níscalos.
Una de las lectoras, que vive en el pueblo de los pinares, (y no sabía la cantidad de pinos que había en el suyo), se lo tomó al pie de la letra. Me llamó preguntándo si habían salido los "nícalos".
-"Creo que no, porque se ha puesto muy áspero, pero si queréis venir un refugio donde asar carne no os va a faltar.
Vinieron ayer, con su niño, otro matrimonio amigo, mayor, un hijo y un amigo de éstos.
Resultó que el hombre mayor había sido piñonero en Pedrajas de San Esteban toda la vida. Un hijo suyo sigue con el oficio. Conocían de sobra el piner del Raso. Cuando había piñas se quedaban con la subasta y "bajaban" camiones de ellas. Lo que no conocía eran todas "las pimpolladas" que había nuevas. Se echaba las manos a la cabeza de lo abandonadas que estaban hectáreas de más de diez años, necesitando entresaque (aclareo), y podas.
Nuestra plantación, en la nueva era, fue la primera que se hizo en la provincia. Tienen ya quince años los pinos. Hace cinco entresacamos la mitad, y podamos los restantes, pero todavía le sobra otra mitad. Ya vuelven a pegar las ramas entre sí. Me hizo observar que los de orillas, y los más separados tenían piñas. Uno escarriado, está cuajado.
Poco menos que nos llamaba holgazanes por tener aquello tan abandonado.
-¡Lástima me pille tan lejos, que si no, venía yo a talar y podar!. Este pinar debería estar en plena producción. ¿Tú sabes lo que valen las piñas, y lo que puede dar un pinar, aunque ahora estén más baratas?.
Convenció a mis hijos. Se meterán, de nuevo, con el pinar este invierno.
Viendo todas las has. plantadas, coincidía con lo que me dijo un técnico de Medio Ambiente: -"En Villalpando estáis plantando el provenir de las futuras generaciones, además de limpiar la atmósfera".
Y no sólo por el piñón, lo que se conseguirá si se cuidan, sino también por toda la leña (residuos forestales o biomasa, como ahora se dice) que de los subsiguientes aclareos y podas debe obtenerse.
Copio una frase del Anuncio en el B.O.P. de las centrales termosolares: -"La instalación utilizará combustible fósil y/o BIOMASA (¡claro!, en el invierno, y cuando haya niebla) para el mantenimiento de la temperatura del fluido término....".
¡Pues eso!: Mi nuevo amigo piñonero me confirmó lo que intuía: En todas esas pimpolladas estamos sentando las bases de trabajo y riqueza futuros.
¡Dios lo quiera!.
Una de las lectoras, que vive en el pueblo de los pinares, (y no sabía la cantidad de pinos que había en el suyo), se lo tomó al pie de la letra. Me llamó preguntándo si habían salido los "nícalos".
-"Creo que no, porque se ha puesto muy áspero, pero si queréis venir un refugio donde asar carne no os va a faltar.
Vinieron ayer, con su niño, otro matrimonio amigo, mayor, un hijo y un amigo de éstos.
Resultó que el hombre mayor había sido piñonero en Pedrajas de San Esteban toda la vida. Un hijo suyo sigue con el oficio. Conocían de sobra el piner del Raso. Cuando había piñas se quedaban con la subasta y "bajaban" camiones de ellas. Lo que no conocía eran todas "las pimpolladas" que había nuevas. Se echaba las manos a la cabeza de lo abandonadas que estaban hectáreas de más de diez años, necesitando entresaque (aclareo), y podas.
Nuestra plantación, en la nueva era, fue la primera que se hizo en la provincia. Tienen ya quince años los pinos. Hace cinco entresacamos la mitad, y podamos los restantes, pero todavía le sobra otra mitad. Ya vuelven a pegar las ramas entre sí. Me hizo observar que los de orillas, y los más separados tenían piñas. Uno escarriado, está cuajado.
Poco menos que nos llamaba holgazanes por tener aquello tan abandonado.
-¡Lástima me pille tan lejos, que si no, venía yo a talar y podar!. Este pinar debería estar en plena producción. ¿Tú sabes lo que valen las piñas, y lo que puede dar un pinar, aunque ahora estén más baratas?.
Convenció a mis hijos. Se meterán, de nuevo, con el pinar este invierno.
Viendo todas las has. plantadas, coincidía con lo que me dijo un técnico de Medio Ambiente: -"En Villalpando estáis plantando el provenir de las futuras generaciones, además de limpiar la atmósfera".
Y no sólo por el piñón, lo que se conseguirá si se cuidan, sino también por toda la leña (residuos forestales o biomasa, como ahora se dice) que de los subsiguientes aclareos y podas debe obtenerse.
Copio una frase del Anuncio en el B.O.P. de las centrales termosolares: -"La instalación utilizará combustible fósil y/o BIOMASA (¡claro!, en el invierno, y cuando haya niebla) para el mantenimiento de la temperatura del fluido término....".
¡Pues eso!: Mi nuevo amigo piñonero me confirmó lo que intuía: En todas esas pimpolladas estamos sentando las bases de trabajo y riqueza futuros.
¡Dios lo quiera!.
lunes, 12 de octubre de 2009
Publicado en La Voz Benavente de ayer.
MÁS SOCIALISMO Y MENOS CAPITALISMO.
Pero socialismo del práctico, no sólo del de votar a Zapatero, que a muchos se les llena la boca de ser socialistas, de izquierdas, progresistas, bla, bla, blá, y todo su socialismo se reduce a parecerles bien las bodas entre homosexuales (que a mi no me molestan) , el aborto, la píldora del día después, el repartir preservativos (que cualquier día los van a meter entre los chuches de los “cumples” de los niños de Primaria, fomentando “el triqui-triqui”). ¡Fracaso escolar!: ¡cómo van a estudiar a aprender, a formarse, lo que supone esfuerzo, las generaciones a las que todo se les da, incluso el sexo, gratis, fácil..!).
Socialismo práctico: solidario, humano, Cristiano, de ética universal. Estamos empezando a ver los primeros efectos sociales de la crisis. Las primeras gentes que han de recurrir a Caritas para comer, pero, en general son más las familias, las personas a las que les sigue sobrando, sobre todo en los pueblos, y que son insolidarias, que estrujan al que pillan, aunque sea humilde.
En estos días he ayudado a buscar casa a una abuela y nieta inmigrantes, a los que ayudo. En un pueblo donde más de la mitad de las viviendas están cerradas, ocupadas si acaso en agosto, no hay apartamento por el que pidan menos de 250 euros de renta. ¡Y gana 600 la pobre señora!. Da la casualidad que la mayoría de estos propietarios, votan ZP, se dicen socialistas. Los hay con varías viviendas para alquilar. Prefieren que estén desocupadas a arrendarlas por menos, y cobrando adelantado. ¡Perdonen el exhabrupto!: estoy caliente. ¡Joder con los socialistas!. Entre estos especuladores también los hay de derechas. En la práctica, en cuanto a lo mío, mío, y cuanto más mejor, todos, de la extrema diestra, todos iguales, y todos escaqueándose de hacienda: arriendan sin contrato, cobran en efectivo, sigue la luz, el agua, la basura,…, a nombre del propietario, que se los cobran al inquilino,…. .
Mi hija, cuando MIR en Madrid, pagaba por un cubículo, hace más de seis o siete años, como ochenta o noventa mil pts., por supuesto que sin contrato ni recibo, y en metálico. Ahora mismo a una chica inmigrante, que se mata a trabajar doce horas en una cafetería, le cuesta la habitación, con derecho a baño 600 euros. Si se evitara el fraude fiscal no habría que aumentar los impuestos.
Al gobierno, a las administraciones, hemos de exigirles, lo primero austeridad. Que den ejemplo ahorrando de tanto derroche: coches oficiales, calefacciones, aires, alumbrados públicos, Ministerios sobrantes, (¿qué pinta el de igualdad de la Aido?). Hecho lo cual les toca proteger a los débiles, a los que de verdad están sin trabajo, porque no encuentran otro, y no porque no quieran trabajar. Para ello que busquen, para que todos escotemos según lo que nos sobre.
Salvo las grandes fortunas, refugiadas a en los paraísos fiscales, (deberían existir acuerdos internacionales, para acabar con ellos), todos los demás que viven con holgura, que ahorran, tienen sus dineros, sus capitales en los bancos, en viviendas, alquiladas o no, en acciones, bonos, etc.. Por ahí hay que pillar a la gente. Que cada quien aporte de lo que le sobra. Si vemos los estadios de futbol, las autovías, las playas, todo lleno, es que hay mucha gente a quien le sobra.
Y hablando de futbol, en un país donde a las ubres del Estado, Hacienda y Seguridad Social cada vez necesitamos sacarles más leche y darles menos pienso, es inadmisible que los grandes clubes les deban cifras millonarias, y no tengan empacho en fichajes, divisas que salen de la nación, y sueldos que lo mismo, astronómicos, tan grandes que prefiero olvidarlos. Leí por ahí que con el del “Cristiano”, había para construir varios hospitales. Muy bien visto, por cierto, por hinchas acérrimos denominados, también, socialistas. ¡Feroz capitalismo en un país que se dice de izquierdas!. ¡De pico!.
Pero socialismo del práctico, no sólo del de votar a Zapatero, que a muchos se les llena la boca de ser socialistas, de izquierdas, progresistas, bla, bla, blá, y todo su socialismo se reduce a parecerles bien las bodas entre homosexuales (que a mi no me molestan) , el aborto, la píldora del día después, el repartir preservativos (que cualquier día los van a meter entre los chuches de los “cumples” de los niños de Primaria, fomentando “el triqui-triqui”). ¡Fracaso escolar!: ¡cómo van a estudiar a aprender, a formarse, lo que supone esfuerzo, las generaciones a las que todo se les da, incluso el sexo, gratis, fácil..!).
Socialismo práctico: solidario, humano, Cristiano, de ética universal. Estamos empezando a ver los primeros efectos sociales de la crisis. Las primeras gentes que han de recurrir a Caritas para comer, pero, en general son más las familias, las personas a las que les sigue sobrando, sobre todo en los pueblos, y que son insolidarias, que estrujan al que pillan, aunque sea humilde.
En estos días he ayudado a buscar casa a una abuela y nieta inmigrantes, a los que ayudo. En un pueblo donde más de la mitad de las viviendas están cerradas, ocupadas si acaso en agosto, no hay apartamento por el que pidan menos de 250 euros de renta. ¡Y gana 600 la pobre señora!. Da la casualidad que la mayoría de estos propietarios, votan ZP, se dicen socialistas. Los hay con varías viviendas para alquilar. Prefieren que estén desocupadas a arrendarlas por menos, y cobrando adelantado. ¡Perdonen el exhabrupto!: estoy caliente. ¡Joder con los socialistas!. Entre estos especuladores también los hay de derechas. En la práctica, en cuanto a lo mío, mío, y cuanto más mejor, todos, de la extrema diestra, todos iguales, y todos escaqueándose de hacienda: arriendan sin contrato, cobran en efectivo, sigue la luz, el agua, la basura,…, a nombre del propietario, que se los cobran al inquilino,…. .
Mi hija, cuando MIR en Madrid, pagaba por un cubículo, hace más de seis o siete años, como ochenta o noventa mil pts., por supuesto que sin contrato ni recibo, y en metálico. Ahora mismo a una chica inmigrante, que se mata a trabajar doce horas en una cafetería, le cuesta la habitación, con derecho a baño 600 euros. Si se evitara el fraude fiscal no habría que aumentar los impuestos.
Al gobierno, a las administraciones, hemos de exigirles, lo primero austeridad. Que den ejemplo ahorrando de tanto derroche: coches oficiales, calefacciones, aires, alumbrados públicos, Ministerios sobrantes, (¿qué pinta el de igualdad de la Aido?). Hecho lo cual les toca proteger a los débiles, a los que de verdad están sin trabajo, porque no encuentran otro, y no porque no quieran trabajar. Para ello que busquen, para que todos escotemos según lo que nos sobre.
Salvo las grandes fortunas, refugiadas a en los paraísos fiscales, (deberían existir acuerdos internacionales, para acabar con ellos), todos los demás que viven con holgura, que ahorran, tienen sus dineros, sus capitales en los bancos, en viviendas, alquiladas o no, en acciones, bonos, etc.. Por ahí hay que pillar a la gente. Que cada quien aporte de lo que le sobra. Si vemos los estadios de futbol, las autovías, las playas, todo lleno, es que hay mucha gente a quien le sobra.
Y hablando de futbol, en un país donde a las ubres del Estado, Hacienda y Seguridad Social cada vez necesitamos sacarles más leche y darles menos pienso, es inadmisible que los grandes clubes les deban cifras millonarias, y no tengan empacho en fichajes, divisas que salen de la nación, y sueldos que lo mismo, astronómicos, tan grandes que prefiero olvidarlos. Leí por ahí que con el del “Cristiano”, había para construir varios hospitales. Muy bien visto, por cierto, por hinchas acérrimos denominados, también, socialistas. ¡Feroz capitalismo en un país que se dice de izquierdas!. ¡De pico!.
domingo, 11 de octubre de 2009
LA SEMENTERA.
Llegaron las lluvias!. Las trajeron como siempre, y en su momento, los vientos ábregos. ¡48 litros en dos días!. Y se ha quedado cálido y neblinoso por las mañanas. Con ello la tierra ha entrado en celo. Nos lo demuestra con sus efluvios, haciendo germinar toda semilla, poniendo a funcionar a toda su flora microbiana. . ¿Cómo no fecundarla con nuestros tractores, con el esperma de nuestros granos..., aunque la criatura que nazca, si se cría, luego no valga dos pesetas?.
Es tiempo de sementera, y antes, por estas fechas también lo era de vendimia. Había pueblos, como Cerecinos, en los que hasta se cerraba la escuela. Era incesante el trajín de los carros con los cestos a las bodegas. Ahora en Villalpando, hay una viña enorme, y otras pocas nuevas pequeñitas. No sé a los vendimiadores que daría la grande trabajo. Tampoco sé dónde los iban a encontrar, sino en la inmigración. No los necesitan, dos enormes cosechadoras vendimian en las tardes noches. Succionan las uvas dejando los rampojos en las parras. Si alguien tiene interés les puedo describir su funcionamiento.
Este fin de semana lo estoy pasando por Valdeconejo y Tremesao plantando pinos. Entre la tarde del viernes y la mañana del sábado hemos plantado en 3'45 has. 3.795 pinitos. Es una gozada, después de las lluvias, andar, respirar por esos parajes. El camino está bastante bueno. Es un recorrido bonito para el senderismo.
Se va por el Camino de "La Casa"., que sale donde Ismael, como yendo al Alsa, dejando esta entrada a la derecha y siguiendo dicho camino. Tierras de labor a ambos lados, sin un árbol, hasta llegar donde estaba "la casa" de la antigua dehesa, donde el camino se convierte en cañada que la va dejando a la derecha. No hay una vez que pase en que no me acuerde de las encinas majestuosas de aquella dehesa. Alguna ha quedado en la orilla. Al llegar al Teso Polanco, empiezan en sus laderas las zarzas y los carrascos. Hay una encina colosal que cobija el bebero de las aves. Ahí, al final de la antigua dicha dehesa, donde el terreno se ondula, empezamos ya a ver pimpollos de pino que cubren muchas hectáreas.
Al acabar la dehesa, forestada, como he dicho en la parte que linda con el Raso, tomamos el camino de la derecha, que la bordea por detrás, por el que vamos subiendo a "El Sebo". Todo eso está forestado con pinos de distintas edades, pero que ya empiezan a hacer "somo". Al descubrir Valdeconejo es una preciosidad todo el pinar de "El Raso" de frente, y casi todo el valle cubierto de pinitos de dos años. Los primeros nuestros tienen quince, y se confunden con sus lindantes del "Raso".
Ahora llegan Sara, Gracia y los niños de rebuscar las almendras. Esos están en el Teso de "El Mimbrero". Junto a los pinos, en 7'5 has. plantamos 600 almendros, hace cinco años, y ya dan.
Les cuento esta faceta forestal a los que viven fuera, y muchos de los que viven dentro, que puede lo desconozcan, y se quejan de que en Villalpando no hay árboles. Vayan, vayan por donde les he dicho y verán.
Y, como siga haciendo así, en pocos días, surgirán los níscalos, y las setas de cardo.
Un saludo a todos.
Es tiempo de sementera, y antes, por estas fechas también lo era de vendimia. Había pueblos, como Cerecinos, en los que hasta se cerraba la escuela. Era incesante el trajín de los carros con los cestos a las bodegas. Ahora en Villalpando, hay una viña enorme, y otras pocas nuevas pequeñitas. No sé a los vendimiadores que daría la grande trabajo. Tampoco sé dónde los iban a encontrar, sino en la inmigración. No los necesitan, dos enormes cosechadoras vendimian en las tardes noches. Succionan las uvas dejando los rampojos en las parras. Si alguien tiene interés les puedo describir su funcionamiento.
Este fin de semana lo estoy pasando por Valdeconejo y Tremesao plantando pinos. Entre la tarde del viernes y la mañana del sábado hemos plantado en 3'45 has. 3.795 pinitos. Es una gozada, después de las lluvias, andar, respirar por esos parajes. El camino está bastante bueno. Es un recorrido bonito para el senderismo.
Se va por el Camino de "La Casa"., que sale donde Ismael, como yendo al Alsa, dejando esta entrada a la derecha y siguiendo dicho camino. Tierras de labor a ambos lados, sin un árbol, hasta llegar donde estaba "la casa" de la antigua dehesa, donde el camino se convierte en cañada que la va dejando a la derecha. No hay una vez que pase en que no me acuerde de las encinas majestuosas de aquella dehesa. Alguna ha quedado en la orilla. Al llegar al Teso Polanco, empiezan en sus laderas las zarzas y los carrascos. Hay una encina colosal que cobija el bebero de las aves. Ahí, al final de la antigua dicha dehesa, donde el terreno se ondula, empezamos ya a ver pimpollos de pino que cubren muchas hectáreas.
Al acabar la dehesa, forestada, como he dicho en la parte que linda con el Raso, tomamos el camino de la derecha, que la bordea por detrás, por el que vamos subiendo a "El Sebo". Todo eso está forestado con pinos de distintas edades, pero que ya empiezan a hacer "somo". Al descubrir Valdeconejo es una preciosidad todo el pinar de "El Raso" de frente, y casi todo el valle cubierto de pinitos de dos años. Los primeros nuestros tienen quince, y se confunden con sus lindantes del "Raso".
Ahora llegan Sara, Gracia y los niños de rebuscar las almendras. Esos están en el Teso de "El Mimbrero". Junto a los pinos, en 7'5 has. plantamos 600 almendros, hace cinco años, y ya dan.
Les cuento esta faceta forestal a los que viven fuera, y muchos de los que viven dentro, que puede lo desconozcan, y se quejan de que en Villalpando no hay árboles. Vayan, vayan por donde les he dicho y verán.
Y, como siga haciendo así, en pocos días, surgirán los níscalos, y las setas de cardo.
Un saludo a todos.
domingo, 4 de octubre de 2009
LA ESPERADA NOTICIA. La Opinión 4 de octubre 2009
Centrales termosolares
Las obras de Villalpando crearán 1.000 empleos
Los trabajos comenzarán en marzo del próximo año una vez que ya se dispone de la autorización del gobierno regional y del ayuntamiento de la localidad
BELÉN ALONSO, VILLALPANDO Las obras de las dos plantas termosolares que la empresa Ibereólica Solar pretende montar en los términos municipales de Villalpando y Villamayor de Campos generarán en torno a 1.000 puestos de trabajo durante su construcción y posteriormente 150 empleos fijos en el Villa. Los trabajos, que tendrán una duración aproximada de dos años, darán comienzo en el mes de marzo del próximo año, tras contar ya con la declaración de impacto ambiental favorable, autorización de uso excepcional de suelo rústico y acceso a la red de transporte, por parte del gobierno regional. Por su parte, el Ayuntamiento de Villalpando concederá este mes las licencias de Obras y Actividad.El grupo Ibereólica, propietaria de varios parques eólicos en la comarca sanabresa , quiere aprovechar la radiación solar y transformar el calor del sol en electricidad en dos instalaciones de 210 hectáreas cada una en las que se ubicarán hileras de espejos y la infraestructura necesaria para generar 50 megavatios de electricidad, lo que supondría una inversión total de 540 millones de euros, 270 millones de euros en «Villalpando I» y la misma cantidad en «Villalpando II». El alcalde de Villalpando, Félix González, no ocultaba su satisfacción por que, por fin, saliera adelante un proyecto que se venía fraguando desde el pasado mandato municipal y que tras anunciarse hace dos años ahora sea una realidad. «El comienzo de las obras va a suponer para el municipio un despegue industrial y económico sin precedentes», explicó el regidor.Las dos centrales se estructurarán de manera similar. La mayor parte de la superficie la ocupará un rectángulo delimitado por las hileras de espejos, unos dispositivos que tienen forma de cilindro parabólico que rota de este a oeste buscando el sol en todo momento. Al incidir los rayos solares en la superficie reflectante, la radiación calienta el agua hasta una temperatura de 400 grados centígrados y el vapor de agua genera la energía al llega a la turbina, que se encontrará en el centro del poliedro.Las 210 hectáreas que ocuparán las plantas termosolares se repartirán definitivamente entre dos términos municipales terracampinos, «Villalpando I» en el prado de la Villa, mientras que el caso de la termosolar «Villalpando II» abarca algunas hectáreas de Villamayor de Campos, concretamente los terrenos situados junto a la carretera que comunica los dos pueblos. Antes de la modificación del proyecto las plantas abarcaban también terrenos de la vecina localidad de Quintanilla del Olmo, sin embargo, en el definitivo se ha reducido a dos municipios.Las parcelas a ocupar pertenecen a 140 propietarios, entre los que se encuentra el Ayuntamiento de Villalpando. La promotora ofertó inicialmente el alquiler de los terrenos durante 30 años, con una renovación de 20 años, la cantidad fijada a pagar se empezaría a percibir en el momento en el que las máquinas comenzarán a trabajar en las fincas. Según confirmaron a este diario fuentes del Consistorio «el 95 por ciento de los propietarios de las parcelas ya han firmado las cesiones. Tan solo quedan dos o tres reticentes con los que esperamos que, en breve, podamos llegar a un cuerdo satisfactorio para todas las partes y no llegar a tener que adoptar medidas legales para conseguir tal fin, ya que el proyecto ha sido declarado de "utilidad pública"».La inquietud del Ayuntamiento villalpandino va más allá y considera que el proyecto no solo supondrá el despegue de Villalpando, sino, «de toda la comarca puesto que todos nos beneficiaremos de ello. Es más, con ello se abre la posibilidad de poner en marcha un polígono industrial y fomentar la promociones de viviendas de protección oficial para fijar la población».
viernes, 2 de octubre de 2009
MI DIRECCIÓN.
Hay personas, visitantes del blog, que desean hablar conmigo personalmente, y no viven en Villalpando.
Les doy mi dirección de correo electrónico para ponernos en contacto: amodrono@telefonica.net. También el número de mi móvil 616 499 148.
Un saludo.
Les doy mi dirección de correo electrónico para ponernos en contacto: amodrono@telefonica.net. También el número de mi móvil 616 499 148.
Un saludo.
miércoles, 30 de septiembre de 2009
SE CERRÓ LA PANADERÍA
Y me temo que para siempre. Se murió la panadera, "Clemen". Sólo así la han sacado de su panadería.
De aquella casa guardo uno de los reconfortantes recuerdos de la infancia. En ella había cosas muy apreciadas entonces: calor, pan y leche. Todas las anochecidas ibas a por los dos litros en una lechera de porcelana blanca, con su tapadera. ¡Daba tanto gustito el calorcito del horno...!.
La panadería era despacho de pan al tiempo, en el centro de la vivienda familiar, en la calle Amargura. La puerta de la calle (aún sigue la placa: Benigno Herrero.- Panadería), siempre abierta, daba acceso al portal. A ambos lados de éste, la puerta de habitaciones de la familia, al fondo, de frente según se entraba, una puerta grande abatible, de cristales, daba entrada a la amplia panadería, donde estaba la amasadora, el bregil, la estanterías de madera donde reposaba el pan crudo,... . La boca del horno a mano derecha. En la pared del fondo, que da para el corral un amplio ventanal. En el centro una mesa grande de madera de castaño, que servía para formar las piezas y despachar el pan.
¡El pan!, alimento casi único en los años malos, ¡y que no faltara, como ocurría a veces!. Por el pan se sentía reverencia: era pecado ponerlo boca abajo. Si se caía un trozo al suelo, se levantaba enseguida, y se le daba un beso.
Durante los años cincuenta, no sé si todas al tiempo, había seis panaderías en el pueblo: la del señor Benigno, Petronilos, la de Federico, "La Coja la Vega", (era la madre de Cachulo), Chencho "El Panadero", y "Locodios", que también tuvo algo de panadería. Con ellas coexistían algunos "hornos": el de Paco "Polilla", Calle Solana, esquina a Olivo; Adégana, la mujer de "Moro", en la Ronda de Santiago; la señora Matilde "La Hornera", en la Ronda de San Pedro, y Agustina "La Mieda", en el arrabal.
En las panaderías vendían el pan. A los hornos se iba con la harina, dos manojos y un saco de paja, a hacer la hornada: quince hogazas para quince días, ap, y un pan para la hornera. Avanzados los cincuenta, fueron desapareciendo los hornos.
La panaderia del Sr. Benigno fue siempre la de más jaleo. Cuando vísperas de San Roque último, visité a Clemen, anciana, acompañada de su hermana Isabel, la panadera pequeña, en su panadería, ausentes, desde hace muchos años, las personas, los panes y el ajetreo, recordaba aquellos tiempos: ¡qué animación la de aquella casa!. Me remoto a mi infancia. El señor Benigno, la señá Dolores, Justo, Valen, recien casados; Isidro- Clemen, Julian y Jesús niños, Mariano que nació por entonces, 14 enero del 54. Petra "La Cachucha", "Chago El Morral", joven y vigoroso. Se sumaba mi tía Lola, (panadera casada con aguardientero, hermano de mi padre) con Antonio y Gil, Goyo y Manolo ni habrían nacido. A veces venían también los primos de Zamora: Beninín, Santos, Ángel (que fue futbolista de 1ª división, "Herrero", en el Madrid, Rayo Vallecano y el Gijón)....
Por el corral lleno de tizos de encina, con los que arrosiaban el horno, jugábamos los muchachos. En la cuadra, cuando no estaban a por leña al monte , después con Melón, o a por harina a la fábrica, "El Niño" y "El Cartucho", los caballos de los que Chago contaba proezas, tirando del carro en los atasques, rivalizando con las que contaba Serapio, del Castillo y La Pastora de los aguardienteros.
Seguiría y seguiría. No quiero cansar con tanto recuerdo tan personal. Me venían todos a la mente en la Misa, en el entierro de Clemen.
Se agarró a su panadería, lejanos los panes, hasta el final. Sólo un mes ha resistido fuera de ella. Te entendía, valiente Clemen.
De aquella casa guardo uno de los reconfortantes recuerdos de la infancia. En ella había cosas muy apreciadas entonces: calor, pan y leche. Todas las anochecidas ibas a por los dos litros en una lechera de porcelana blanca, con su tapadera. ¡Daba tanto gustito el calorcito del horno...!.
La panadería era despacho de pan al tiempo, en el centro de la vivienda familiar, en la calle Amargura. La puerta de la calle (aún sigue la placa: Benigno Herrero.- Panadería), siempre abierta, daba acceso al portal. A ambos lados de éste, la puerta de habitaciones de la familia, al fondo, de frente según se entraba, una puerta grande abatible, de cristales, daba entrada a la amplia panadería, donde estaba la amasadora, el bregil, la estanterías de madera donde reposaba el pan crudo,... . La boca del horno a mano derecha. En la pared del fondo, que da para el corral un amplio ventanal. En el centro una mesa grande de madera de castaño, que servía para formar las piezas y despachar el pan.
¡El pan!, alimento casi único en los años malos, ¡y que no faltara, como ocurría a veces!. Por el pan se sentía reverencia: era pecado ponerlo boca abajo. Si se caía un trozo al suelo, se levantaba enseguida, y se le daba un beso.
Durante los años cincuenta, no sé si todas al tiempo, había seis panaderías en el pueblo: la del señor Benigno, Petronilos, la de Federico, "La Coja la Vega", (era la madre de Cachulo), Chencho "El Panadero", y "Locodios", que también tuvo algo de panadería. Con ellas coexistían algunos "hornos": el de Paco "Polilla", Calle Solana, esquina a Olivo; Adégana, la mujer de "Moro", en la Ronda de Santiago; la señora Matilde "La Hornera", en la Ronda de San Pedro, y Agustina "La Mieda", en el arrabal.
En las panaderías vendían el pan. A los hornos se iba con la harina, dos manojos y un saco de paja, a hacer la hornada: quince hogazas para quince días, ap, y un pan para la hornera. Avanzados los cincuenta, fueron desapareciendo los hornos.
La panaderia del Sr. Benigno fue siempre la de más jaleo. Cuando vísperas de San Roque último, visité a Clemen, anciana, acompañada de su hermana Isabel, la panadera pequeña, en su panadería, ausentes, desde hace muchos años, las personas, los panes y el ajetreo, recordaba aquellos tiempos: ¡qué animación la de aquella casa!. Me remoto a mi infancia. El señor Benigno, la señá Dolores, Justo, Valen, recien casados; Isidro- Clemen, Julian y Jesús niños, Mariano que nació por entonces, 14 enero del 54. Petra "La Cachucha", "Chago El Morral", joven y vigoroso. Se sumaba mi tía Lola, (panadera casada con aguardientero, hermano de mi padre) con Antonio y Gil, Goyo y Manolo ni habrían nacido. A veces venían también los primos de Zamora: Beninín, Santos, Ángel (que fue futbolista de 1ª división, "Herrero", en el Madrid, Rayo Vallecano y el Gijón)....
Por el corral lleno de tizos de encina, con los que arrosiaban el horno, jugábamos los muchachos. En la cuadra, cuando no estaban a por leña al monte , después con Melón, o a por harina a la fábrica, "El Niño" y "El Cartucho", los caballos de los que Chago contaba proezas, tirando del carro en los atasques, rivalizando con las que contaba Serapio, del Castillo y La Pastora de los aguardienteros.
Seguiría y seguiría. No quiero cansar con tanto recuerdo tan personal. Me venían todos a la mente en la Misa, en el entierro de Clemen.
Se agarró a su panadería, lejanos los panes, hasta el final. Sólo un mes ha resistido fuera de ella. Te entendía, valiente Clemen.
martes, 29 de septiembre de 2009
BUENOS DETALLES.
En esta sociedad de la insolidaridad, el egoísmo, la comodidad, el no molestarse por los demás, son dignos de mención y de resalte los buenos detalles.
Hay uno que me ha llamado mucho la atención: Se ha extraviado un perrito pequeño, lanudo, etc. . La persona que lo ha encontrado lo ha recogido, y puesto carteles por todo el pueblo, con el número de su móvil, buscando a los dueños. Eso supone algo de coste, molestia y esfuerzo. Creo que, al menos, ha pegado veinte anuncios. No sé quien será, con ganas me he quedado de llamar a ese móvil elogiando el gesto. Lo hago aquí, para si alguien la conoce, le haga llegar mi elogio.
OTRO: Resulta que a mi coche, el pobre es viejo, no le funciona el arranque, (¡con lo que le funciona al dueño!). Entre otros recados, y pequeños viajes, para ver si le cargaba la batería, fui a por pan, y, al contrario que había hecho en cada parada anterior, lo apagué, en la plaza de Santo Domingo. Al volver: "tac, tac": nada. Fernando Cartón fue el primer voluntario para el empuje. Él solo no podía. ¡Menos mal!, pasaba Luisito Boyano Villasante, y su sobrino. Bajaron de su coche, y empujón al canto: ¡Cloc, cloc, cloc, p'alante!. ¡Ni siquiera les pude dar las gracias!. Lo hago ahora. ¡Qué gusto tener amigos!.
En estos días a mi persona y familia le llegan regalos, de esos sin nada a cambio: panecillos donde Julita, un salchichón casero, uvas, una escoba de ajujera.
Lo de la escoba y su autor, Hernán del Río, avecindado en Quintanilla del Monte merece capítulo aparte. ¡Qué persona más admirable!. A ver si un día encuentro un rato para ver toda su ingente obra. Es un artista.
Hay uno que me ha llamado mucho la atención: Se ha extraviado un perrito pequeño, lanudo, etc. . La persona que lo ha encontrado lo ha recogido, y puesto carteles por todo el pueblo, con el número de su móvil, buscando a los dueños. Eso supone algo de coste, molestia y esfuerzo. Creo que, al menos, ha pegado veinte anuncios. No sé quien será, con ganas me he quedado de llamar a ese móvil elogiando el gesto. Lo hago aquí, para si alguien la conoce, le haga llegar mi elogio.
OTRO: Resulta que a mi coche, el pobre es viejo, no le funciona el arranque, (¡con lo que le funciona al dueño!). Entre otros recados, y pequeños viajes, para ver si le cargaba la batería, fui a por pan, y, al contrario que había hecho en cada parada anterior, lo apagué, en la plaza de Santo Domingo. Al volver: "tac, tac": nada. Fernando Cartón fue el primer voluntario para el empuje. Él solo no podía. ¡Menos mal!, pasaba Luisito Boyano Villasante, y su sobrino. Bajaron de su coche, y empujón al canto: ¡Cloc, cloc, cloc, p'alante!. ¡Ni siquiera les pude dar las gracias!. Lo hago ahora. ¡Qué gusto tener amigos!.
En estos días a mi persona y familia le llegan regalos, de esos sin nada a cambio: panecillos donde Julita, un salchichón casero, uvas, una escoba de ajujera.
Lo de la escoba y su autor, Hernán del Río, avecindado en Quintanilla del Monte merece capítulo aparte. ¡Qué persona más admirable!. A ver si un día encuentro un rato para ver toda su ingente obra. Es un artista.
lunes, 28 de septiembre de 2009
VOLVER, y (III).
A los once o doce años mi padre ya me sacó de la escuela. A mi me gustaba. Era de los más espabilados. Sabía y me gustaba leer, escribir.
Había aprendido las cuatro reglas, pero no había becas y no me podían mandar a estudiar el bachillerato a un colegio de la ciudad. ¿de dónde iba a sacar mi padre el dinero?. Y sí había que ayudar a la subsistencia familiar. Los muchachos a esa edad empezábamos ya a ganar jornalicos, apañando piedra, escardando los trigos, al entresaque de la remolacha o de pinches en la repoblación con pinos del Raso.
Así fui creciendo y robusteciéndome en el esfuerzo, la austeridad y el trabajo. Pero no dejé de leer lo que caía en mis manos: los cuentos del Guerrero del Antifaz y Roberto Alcázar que me alquilaba el hijo del Sastre. las novelas del Oeste, también de alquiler, por dos reales, en la tienda de Carapeña; después las de Salgari y Julio Verne de una colección de la escuela que me dejaba el Maestro; el Corazón de Edmundo de Ámicis, que tanto me hizo llorar, al igual que La Barraca de Blasco Ibañez, y las rosas, creo que de un tal Rafael Pérez, que me dejaba la vecina de una familia más rica, y encendieron mi pasión amorosa por aquella dulce, comprensiva, encantadora muchacha.
Después de unas temporadas de sementerero y agostero, me hice desenvuelto y liberal en el trabajo, aprendí a arar hondo y derecho, a sembrar a dos manos, a tornar, a limpiar a bieldo, a alumbrar, a podar.
Costaleaba como ninguno, y no me metía miedo el tablón hasta los tirantes en la panera del Conde. Mi barba se cerró, mientras se me ondulaba el pelo.
Mi cuerpo, de buena estatura, un haz de músculos. Era de los mejores jugando a la pelota. Además las lecturas me habían hecho tierno, sentimental, afectivo, al tiempo que bravo y noble.
Carmela era la vecina, dos años más joven, que me prestaba las novelas y que, cuando me dio su primer baile, la pude tocar y tener tan cerca, creí estar en la gloria: aquel rubor, aquella mirada azul, aquel pelo trigueño, los labios con tenue carmín, el cuerpo trémulo, aquel perfume........ .. La atracción fue mutua. Nuestro amor tan fuerte como limpio. ¡Cómo nos queríamos!... Pero,....¡ no podía ser!.
Mi familia, aunque habíamos comprado otra mulica, una agavilladora y una limpiadora; habíamos cogido más viesas y quiñones de renta, seguía siendo de rapucheros. La suya era de labradores de par de mulas grandes y tierras propias. Cuando sus padres me vieron acompañarla hasta casa después del baile, le prohibieron que aquello volviera a suceder. La encerraron tres domingos seguidos en casa. El coraje me tuvo unos días sin apenas comer ni dormir, y mi amor propio me hizo tomar una decisión: ¡Marchar a la Argentina!.
Allí vivían unos parientes. Tenían grandes viñedos, dilatados campos de cereal y una estancia con miles de vacas, como la mitad de la provincia de Zamora. Ya me habían reclamado, pero yo me resistía a dejar el terruño al que tan apegado estaba: Carmela, los amigos, los partidos de pelota, el baile, las novenas, las fiestas, los soles, las nieblas, las escarchas,.....
La tenían encerrada. Sólo salía a Misa y con su madre. Al caño, el hermanito. Éste fue el alcahuete por el que concertamos la cita una noche en el corral, bajo la tenada. Él se encargaría de destrancar la trasera y del silencio del perrillo. Le juré que volvería a por ella. Juró esperarme.
Vinieron malas cosechas. El padre enfermó. Empezaron las trampas con la tienda, con el herrero, el carretero, el herrador...... ¡Qué iban a hacer las tres muchachas de casa.....?.... ¡Casarse!. Yo no había ahorrado para volver a buscarla. Ella era la más guapa. Tuvo que aceptar a un pequeñarra riquillo que siempre había andado detrás de ella.
Yo consolé mi pena con una preciosa criolla. Con los primos formamos una empresa. Instalábamos infraestructuras de emparrados con palos de quebracho. La compañía creció. Adquirimos plantaciones propias. Nos hemos especializado en la uva de mesa. Hemos pasado baches. Ahora las cosas están mal en aquel precioso país, pero nosotros exportamos a Europa uvas de una gran calidad fuera de temporada.. Nuestros ingresos, con el peso devaluado son altos. Hemos decidido establecer una Delegación en la U E. Y de eso me voy a encargar. Internet le permite al niño que nació en el rastrojo dirigir el negocio desde su pueblo.
Mi cuerpo no es el de aquel joven brioso que marchó con rabia, pero mi cabeza canosa tiene la frescura de los años mozos, llena de experiencia, de serenidad y ánimo.
Mi criolla, que me dio tres hijos, murió en un accidente. Carmela también enviudó. Ahora nos vamos a reencontrar después de 45 años. Sé que sigue esbelta, que conserva la dulzura juvenil, que va a llenar mi vida de ternuras y afectos, que vamos a compartir cada día recuerdos, emociones, sentimientos, vivencias.
Volveré a lavarme con el agua con que madre me lavaba, a respirar la brisa cargada de olor a mies, a heno, a tierra húmeda, ; el olor del obrador del señor Cruz, (ahora los hijos) a magdalenas, a feos, a rosquillas, que ahora, aunque poquito, sí podré degustar. El incienso los días de fiesta.......
Volveré a escuchar el crotoreo de la cigüeña, el silbido de los tordos, el piar de pardales, el canto de la perdiz, el balido de recentales, el arrullo de las tórtolas, a los gatos en celo y..¡las campanas!
Volveré a contemplar esos tan distintos cielos del alba y el ocaso, del invierno y el verano, las nieblas, las estrellas, las escarchas, las calimas, los grises, los azules, los cárdenos, los violeta,.......; esos tan distintos suelos con todas las gamas del verde de sementera a cosecha, los cereños, amanzanados, los ocres de los barbechos, los ambar de los rastrojos, el esmeralda de los pinares, el verde viejo de las encinas,....
El coche se para. El abrazo con Carmela tiene la intensidad de la primera vez, de 45 años de retraso. Huele al mismo perfume del primer baile.
A los once o doce años mi padre ya me sacó de la escuela. A mi me gustaba. Era de los más espabilados. Sabía y me gustaba leer, escribir.
Había aprendido las cuatro reglas, pero no había becas y no me podían mandar a estudiar el bachillerato a un colegio de la ciudad. ¿de dónde iba a sacar mi padre el dinero?. Y sí había que ayudar a la subsistencia familiar. Los muchachos a esa edad empezábamos ya a ganar jornalicos, apañando piedra, escardando los trigos, al entresaque de la remolacha o de pinches en la repoblación con pinos del Raso.
Así fui creciendo y robusteciéndome en el esfuerzo, la austeridad y el trabajo. Pero no dejé de leer lo que caía en mis manos: los cuentos del Guerrero del Antifaz y Roberto Alcázar que me alquilaba el hijo del Sastre. las novelas del Oeste, también de alquiler, por dos reales, en la tienda de Carapeña; después las de Salgari y Julio Verne de una colección de la escuela que me dejaba el Maestro; el Corazón de Edmundo de Ámicis, que tanto me hizo llorar, al igual que La Barraca de Blasco Ibañez, y las rosas, creo que de un tal Rafael Pérez, que me dejaba la vecina de una familia más rica, y encendieron mi pasión amorosa por aquella dulce, comprensiva, encantadora muchacha.
Después de unas temporadas de sementerero y agostero, me hice desenvuelto y liberal en el trabajo, aprendí a arar hondo y derecho, a sembrar a dos manos, a tornar, a limpiar a bieldo, a alumbrar, a podar.
Costaleaba como ninguno, y no me metía miedo el tablón hasta los tirantes en la panera del Conde. Mi barba se cerró, mientras se me ondulaba el pelo.
Mi cuerpo, de buena estatura, un haz de músculos. Era de los mejores jugando a la pelota. Además las lecturas me habían hecho tierno, sentimental, afectivo, al tiempo que bravo y noble.
Carmela era la vecina, dos años más joven, que me prestaba las novelas y que, cuando me dio su primer baile, la pude tocar y tener tan cerca, creí estar en la gloria: aquel rubor, aquella mirada azul, aquel pelo trigueño, los labios con tenue carmín, el cuerpo trémulo, aquel perfume........ .. La atracción fue mutua. Nuestro amor tan fuerte como limpio. ¡Cómo nos queríamos!... Pero,....¡ no podía ser!.
Mi familia, aunque habíamos comprado otra mulica, una agavilladora y una limpiadora; habíamos cogido más viesas y quiñones de renta, seguía siendo de rapucheros. La suya era de labradores de par de mulas grandes y tierras propias. Cuando sus padres me vieron acompañarla hasta casa después del baile, le prohibieron que aquello volviera a suceder. La encerraron tres domingos seguidos en casa. El coraje me tuvo unos días sin apenas comer ni dormir, y mi amor propio me hizo tomar una decisión: ¡Marchar a la Argentina!.
Allí vivían unos parientes. Tenían grandes viñedos, dilatados campos de cereal y una estancia con miles de vacas, como la mitad de la provincia de Zamora. Ya me habían reclamado, pero yo me resistía a dejar el terruño al que tan apegado estaba: Carmela, los amigos, los partidos de pelota, el baile, las novenas, las fiestas, los soles, las nieblas, las escarchas,.....
La tenían encerrada. Sólo salía a Misa y con su madre. Al caño, el hermanito. Éste fue el alcahuete por el que concertamos la cita una noche en el corral, bajo la tenada. Él se encargaría de destrancar la trasera y del silencio del perrillo. Le juré que volvería a por ella. Juró esperarme.
Vinieron malas cosechas. El padre enfermó. Empezaron las trampas con la tienda, con el herrero, el carretero, el herrador...... ¡Qué iban a hacer las tres muchachas de casa.....?.... ¡Casarse!. Yo no había ahorrado para volver a buscarla. Ella era la más guapa. Tuvo que aceptar a un pequeñarra riquillo que siempre había andado detrás de ella.
Yo consolé mi pena con una preciosa criolla. Con los primos formamos una empresa. Instalábamos infraestructuras de emparrados con palos de quebracho. La compañía creció. Adquirimos plantaciones propias. Nos hemos especializado en la uva de mesa. Hemos pasado baches. Ahora las cosas están mal en aquel precioso país, pero nosotros exportamos a Europa uvas de una gran calidad fuera de temporada.. Nuestros ingresos, con el peso devaluado son altos. Hemos decidido establecer una Delegación en la U E. Y de eso me voy a encargar. Internet le permite al niño que nació en el rastrojo dirigir el negocio desde su pueblo.
Mi cuerpo no es el de aquel joven brioso que marchó con rabia, pero mi cabeza canosa tiene la frescura de los años mozos, llena de experiencia, de serenidad y ánimo.
Mi criolla, que me dio tres hijos, murió en un accidente. Carmela también enviudó. Ahora nos vamos a reencontrar después de 45 años. Sé que sigue esbelta, que conserva la dulzura juvenil, que va a llenar mi vida de ternuras y afectos, que vamos a compartir cada día recuerdos, emociones, sentimientos, vivencias.
Volveré a lavarme con el agua con que madre me lavaba, a respirar la brisa cargada de olor a mies, a heno, a tierra húmeda, ; el olor del obrador del señor Cruz, (ahora los hijos) a magdalenas, a feos, a rosquillas, que ahora, aunque poquito, sí podré degustar. El incienso los días de fiesta.......
Volveré a escuchar el crotoreo de la cigüeña, el silbido de los tordos, el piar de pardales, el canto de la perdiz, el balido de recentales, el arrullo de las tórtolas, a los gatos en celo y..¡las campanas!
Volveré a contemplar esos tan distintos cielos del alba y el ocaso, del invierno y el verano, las nieblas, las estrellas, las escarchas, las calimas, los grises, los azules, los cárdenos, los violeta,.......; esos tan distintos suelos con todas las gamas del verde de sementera a cosecha, los cereños, amanzanados, los ocres de los barbechos, los ambar de los rastrojos, el esmeralda de los pinares, el verde viejo de las encinas,....
El coche se para. El abrazo con Carmela tiene la intensidad de la primera vez, de 45 años de retraso. Huele al mismo perfume del primer baile.
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