“La Pascua” tenía nociones de partera. Acondicionó unos haces de la morena. Sobre ellos tendió la manta. Despojó a mi madre de la saya y enagüa que, sobre la manta, sirvieron de sábana. De ninguna otra prenda hubo de despojarse.
A los quejidos, todas las rebuscadoras acudieron solícitas. También un amo y un criao que acarriaban al lado. A estos los echaron, cogiéndoles antes la purridera y sus sombreros de paja, con los que hicieron un sombrajo.
Las dos cogedoras más fuertes sujetaron, por sus extremos, el largo mango de la purridera sobre sus cadriles, paralelo al suelo, sobre la cabeza de mi madre, que le sirvió de asidero en los esfuerzos.
El parto fue fácil. Mi nacimiento casi tan breve como el del corderillo de la telera próxima. Mi llanto rivalizó con su balido. ¡Otro crío, otro crío!, dijeron las mujeres. Apareció una navaja para el cordón. Me limpiaron con el paño limpio. A madre le dieron agua del botijo y abanico con el sombrero. Así que pudo levantarse nos trajeron al pueblo. A madre la acondicionaron encima del bálago de un carro que pasaba por el camino y yo, acochadico en su regazo. Ya en casa nos atendió el señor Aniceto, el practicante.
Todo esto, ya de mayorcico, me lo contó la señá Petra, “La Pascua”.
La parada en Arévalo me vuelve a la realidad. En el bar veo como unos niños, vestidos a la moda y lustrosos, exigen a sus padres otro refresco distinto. Al reemprender la marcha comparo con mi niñez:
-" Mi padre, cuando volvía de las campañas del machaqueo, traía unas perricas ahorradas. Pudo comprar una mulica, que formó pareja con la burra que ya teníamos. Compró un arado, un carro, un trillo, unas hoces, cuatro achiperres más y se hizo labrador de tierras del Raso, que eran del común y siempre había alguna viesa abandonada por lejana y pedregosa. También cogió, a medias, el bacillar de Dª . Pepa. Tenia un verdejo que tendidas nos duraban hasta marzo, ya pasas.
Se trataba de coger pan pa la ración, cebada pa cebar el marrano. Pa las gallinas: la respiga, y pa los conejos: el cogido. Garbanzos no cogíamos pa el gasto, por eso en su lugar, muchos días había muelas en el cocido diario.
A la alimentación se encaminaba todo el esfuerzo familiar, y no salía de sopas espesas por la mañana, cocido ramplón con un cachico de tocino, (los domingos media libra de carne de oveja) y casco de cebolla para pasar los ásperos garbanzos o las pastosas muelas a diario. En la cena podía haber chicharros, escabeche, huevos, si ponían las gallinas o conejo los días de fiesta. Tenía más atractivo. Si pillábamos unas perras comprábamos castañas pilongas, acerolas, pipas, un membrillo o una manzana.
En el tiempo retitábamos hinchadas y verdes espigas de cebada, el blanco de las acacias; apañábamos todo lo que de comestible tenía el campo: cardillos, ababanjas, espárragos trigueros o hurtábamos titos, muelas, garbanzos en verde. A esa recolecta le llamábamos “ir a brúa”, siempre corridos por el amo o el guarda. Más difícil resultaba robar uvas. Además de los guardas de la Hermandad, en los majuelos más próximos ponían guarda particular: un viejico por la comida.
El presupuesto en vestido era mucho menor: unos pantalones cortos de gruesa pana que se dejaban de usar cuando ya no había donde poner más remiendos, un jersey hilado y tejido por la madre y una cazadora de borra. Para los pies calcetines de la misma lana a calceta y zuecos para pisar los barros y los carámbanos. Cuando llegaba la primavera se guardaban hasta el otoño, que el andar descalzos “ curtía los pies y evitaba los sabañones del invierno”.
Cuando se encendía la bombilla de casa, al tiempo e igual de escasa y raquítica que las de la calle, era la hora de ir a la compartida cama, donde, en el invierno, pasábamos más de doce horas, “que la cama quita hambre y es donde más calentico se está”. Llevábamos un cachico de pan para matar el gusanillo del estómago que nos despertaba a media noche. Luego nos picaban las migas si quedaban en la gruesa sábana. Desconocíamos el pijama y dormíamos solo con “el pelele” de abertura cular.
No eran aburridas las horas de vela en las catorce horas de cama invernal, agotada la capacidad de dormir. Nuestro cuarto estaba arriba en la pequeña casa familiar de dos plantas. El techo, bajo las tejas, era de tobas, aunque, para que no nos cayera pusla mi padre había clavado en los machones una estera de espadaña. Lo alumbraba un ventanuco que daba pa el corral por el que veíamos alguna estrella o se colaba la luz de la luna y todos los ruidos de la noche: El canto de “la coruja” que “presagiaba alguna desgracia”; el rumor de la lluvia, el zumbido del viento, que hacían más apetecible el cobijo del lecho; ladridos a veces, maullidos de gatos en celo, las noches heladas de enero; los cantos de gallo anunciadores del albor, trinos y gorjeos de pardales y tordos cuando se confirmaba lo anunciado por gallos; el trastabardeo de mula y burra en la cuadra próxima; el toque de la queda a las diez, que nos anunciaba ya debíamos dormir, la campana de las monjas a maitines, a la una que, a veces coincidía con el cachico de pan, o a las seis cuando desahogábamos la vejiga por el ventanuco y el chorro, al rodar por el tejado, se convertía en pinganillo cuando la escarcha apretaba. Todos esos sonidos y rumores daban mucho de sí, alimentaban nuestra imaginación infantil amenizaban la monotonía de la larga noche en las horas de duermevela.
Cuando el bus desciende del páramo, por la cuesta de Almaraz de la Mota, de ese pueblico sólo quedan las ruinas de la iglesia, al divisar la inmensa planicie del Raso, con el pinar, donde cabé hoyas de mozuelo, en el horizonte, un cosquilleo me recorre las vísceras y el pulso se me altera. Para el Auto-Res será rápida la recta doble cinta, separadora de trigales que, con el carro, era eterna. Al traspasar la loma del fondo, allá lejos, pero cerca, aparecerán mis torres, el silo, la puerta villa,...: mi pueblo. Allí me espera Carmela.
(Continuará: ahora viene el romance)
viernes, 25 de septiembre de 2009
jueves, 24 de septiembre de 2009
VOLVER.
Basado en un hecho real, el de una señora que "dio a luz" en el campo, y el "niño" vive, añadiéndole fragmentos de otras biografías, compuse el siguiente relato, al que tengo cariño.
Obtuvo el primer premio en un certamen convocado por la Diputación Provincial de Zamora. "El niño", su esposa, la mía, .... me acompañaron a recoger el premio.
Espero os guste.
----------------------------------
VOLVER. (I).
En Barajas, cargado de maletas y de recuerdos, pido a un taxista que me traslade a la Estación de “Auto Res”. Allí es donde he de coger el “ómnibus” para mi pueblo.
Por mi acento Argentino al chofer, Sanabrés, le choca mi destino a “Tierra de Campos”. Me habla de la Sanabria de su infancia, antes del turismo, de las aldeas de piedra y pizarra, de berzas y vacas, de mazorcas en las galerías, del olor a humo, a boñiga, a heno y a brezo; aún conoció tejados con paja de centeno. Me narró la escalofriante catástrofe de Ribadelago. Reconstruyó la casa que sepultó a sus padres. Está deseando jubilarse para regresar a su bello terruño.
Le digo que yo también, después de cuarenta y cinco, vuelvo para quedarme y, de cuatro brochazos, le cuento mi vida:
"-Me trajeron al mundo en un rastrojo, sobre una morena. Mi padre con su bici, su hato, y sus porrillas, al extremo de varas de fresno, había marchado en la primavera a machacar piedra a Traspaderne. Madre había quedado con el cargo de alimentar y vestir a los tres “lebreles” y al que iba a venir.
El día antes de mi nacimiento,, Petra “La Pascua”, le dijo:
-¡Oye!, ¡mañana debíamos ir a rebusco de garbanzos!. Me he enterao por el mozo de “Las Gallegas”, medio en secreto, que han preparao una gera horrorosa en la tierra de “Las Cuestas”. Por no pagar el jornal a las cogedoras los han segao con la gavilladora y han dejao el suelo merminiando de vainas.
-¡Pero mujer!. ¿No ves que estoy ya casi fuera de cuentas y que no puedo ni agacharme?-, replicó mi madre.
-¡Si no hace falta que te encorves!. Yo lleno las fardelas y tu las llevas al costal, luego los repartimos y pa el camino ya sabes que tengo la burrica.
Este razonamiento y la ilusión de llenar la barriga a los niños de garbanzos cocheros con pan y cebolla, animó a mi madre.
Al taxista no se lo pude contar con tanto detalle. Cuando el “car” enfilaba la carretera de La Coruña, me sumí en el recuerdo:
Se levantaron “entre gallos y maitines”. Petra, con una simple manta, una cincha y un cordel por ramal, aparejó la burra. En las alforjas metieron un cachico de pan, dos pastillas de chocolate y el botijo del agua. También, por si acaso, un paño limpio.
A la luz de la bombilla de la esquina, “La Pascua” le dio el pie, y madre se sentó en la burra. Ella, desde el poyo de la trasera, pasó la pierna por encima de la pollina, se montó delante a espernaquete y mi madre, de medio lao, la asió por la cintura.
Con estrellas cogieron el “Camino Real”, por la fresca. La fragancia recia de las mieses segadas les llenaba los pulmones con bríos de vida. En el campo, entonces silencioso de motores, solo se oía el cantar, al rodar, de algún carro lejano, y el canto de alguna lechuza.
Cuando llegaron a la tierra, la alborada asomaba por la barda de naciente para empezar a alumbrar el escenario de las fatigas. Las alondras, invisibles, gorjeaban al día, y una pega, sobre un carrasco, parecía rezungar, con su graznido de que le apañaran los garbanzos. En la próxima telera, sobre el barbecho, balaban las cancinas barruntando la llegada del pastor.
Caninas, antes de que el sol extendiera la galbana, que en la llanura hace ver más próximos los objetos y achicharra las corvas, se pusieron a rebuscar. Madre también se agachó hasta la primera fardela, pues el medio secreto del mozo, lo fue a voces y una cuadrilla de rebuscadoras apuraba el renacero.
El sol remontaba con mucho las lejanas encinas de Las Urnias. En el inmenso campo de amarillentos rastrojos y ocres barbechos la azulada suavidad de la mañana se tornaba en blanquecina canícula. Los agosteros ya andaban por el segundo carro. Con el costal mediado de las salinas vainas que llenan las manos de oloroso salitre, madre y “La Pascua”, decidieron sentarse en una morena a comer el cacho pan y la pastilla de chocolate de Vezdemarbán.
Puede que la energía del refrigerio y el agua fresca del botijo, a madre le provocaran el parto, y tan rápido que no daba tiempo para volver a casa.
Nota: No he sido capaz de pincharlo como comentario. Lo número para que lo lean por orden numeral, no como aparece en la pantalla..
Obtuvo el primer premio en un certamen convocado por la Diputación Provincial de Zamora. "El niño", su esposa, la mía, .... me acompañaron a recoger el premio.
Espero os guste.
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VOLVER. (I).
En Barajas, cargado de maletas y de recuerdos, pido a un taxista que me traslade a la Estación de “Auto Res”. Allí es donde he de coger el “ómnibus” para mi pueblo.
Por mi acento Argentino al chofer, Sanabrés, le choca mi destino a “Tierra de Campos”. Me habla de la Sanabria de su infancia, antes del turismo, de las aldeas de piedra y pizarra, de berzas y vacas, de mazorcas en las galerías, del olor a humo, a boñiga, a heno y a brezo; aún conoció tejados con paja de centeno. Me narró la escalofriante catástrofe de Ribadelago. Reconstruyó la casa que sepultó a sus padres. Está deseando jubilarse para regresar a su bello terruño.
Le digo que yo también, después de cuarenta y cinco, vuelvo para quedarme y, de cuatro brochazos, le cuento mi vida:
"-Me trajeron al mundo en un rastrojo, sobre una morena. Mi padre con su bici, su hato, y sus porrillas, al extremo de varas de fresno, había marchado en la primavera a machacar piedra a Traspaderne. Madre había quedado con el cargo de alimentar y vestir a los tres “lebreles” y al que iba a venir.
El día antes de mi nacimiento,, Petra “La Pascua”, le dijo:
-¡Oye!, ¡mañana debíamos ir a rebusco de garbanzos!. Me he enterao por el mozo de “Las Gallegas”, medio en secreto, que han preparao una gera horrorosa en la tierra de “Las Cuestas”. Por no pagar el jornal a las cogedoras los han segao con la gavilladora y han dejao el suelo merminiando de vainas.
-¡Pero mujer!. ¿No ves que estoy ya casi fuera de cuentas y que no puedo ni agacharme?-, replicó mi madre.
-¡Si no hace falta que te encorves!. Yo lleno las fardelas y tu las llevas al costal, luego los repartimos y pa el camino ya sabes que tengo la burrica.
Este razonamiento y la ilusión de llenar la barriga a los niños de garbanzos cocheros con pan y cebolla, animó a mi madre.
Al taxista no se lo pude contar con tanto detalle. Cuando el “car” enfilaba la carretera de La Coruña, me sumí en el recuerdo:
Se levantaron “entre gallos y maitines”. Petra, con una simple manta, una cincha y un cordel por ramal, aparejó la burra. En las alforjas metieron un cachico de pan, dos pastillas de chocolate y el botijo del agua. También, por si acaso, un paño limpio.
A la luz de la bombilla de la esquina, “La Pascua” le dio el pie, y madre se sentó en la burra. Ella, desde el poyo de la trasera, pasó la pierna por encima de la pollina, se montó delante a espernaquete y mi madre, de medio lao, la asió por la cintura.
Con estrellas cogieron el “Camino Real”, por la fresca. La fragancia recia de las mieses segadas les llenaba los pulmones con bríos de vida. En el campo, entonces silencioso de motores, solo se oía el cantar, al rodar, de algún carro lejano, y el canto de alguna lechuza.
Cuando llegaron a la tierra, la alborada asomaba por la barda de naciente para empezar a alumbrar el escenario de las fatigas. Las alondras, invisibles, gorjeaban al día, y una pega, sobre un carrasco, parecía rezungar, con su graznido de que le apañaran los garbanzos. En la próxima telera, sobre el barbecho, balaban las cancinas barruntando la llegada del pastor.
Caninas, antes de que el sol extendiera la galbana, que en la llanura hace ver más próximos los objetos y achicharra las corvas, se pusieron a rebuscar. Madre también se agachó hasta la primera fardela, pues el medio secreto del mozo, lo fue a voces y una cuadrilla de rebuscadoras apuraba el renacero.
El sol remontaba con mucho las lejanas encinas de Las Urnias. En el inmenso campo de amarillentos rastrojos y ocres barbechos la azulada suavidad de la mañana se tornaba en blanquecina canícula. Los agosteros ya andaban por el segundo carro. Con el costal mediado de las salinas vainas que llenan las manos de oloroso salitre, madre y “La Pascua”, decidieron sentarse en una morena a comer el cacho pan y la pastilla de chocolate de Vezdemarbán.
Puede que la energía del refrigerio y el agua fresca del botijo, a madre le provocaran el parto, y tan rápido que no daba tiempo para volver a casa.
Nota: No he sido capaz de pincharlo como comentario. Lo número para que lo lean por orden numeral, no como aparece en la pantalla..
lunes, 21 de septiembre de 2009
¿QUÉ HAY POR EL PUEBLO?.
¡Bueno!: ¡Pues no está tan triste y solo como otros septiembres!. salgo casi todos las tardes al Ideal, y aquello está animadillo. Se nota, en general, los emigrantes que, jubilados, han retornado "de vez", los inmigrantes que ocupan los trabajos dejados por los de aqui: peones de la construcción, ovejas, servicio doméstico, hostelería,... .Ésta es la actividad que más trabajo asalariado genera en el pueblo, que hace existan asentadas familias jóvenes.
En educación infantil, parvulitos de 3 años, han comenzado 14 niños. De ellos cuatro vienen de Villalobos, una rubita de padres rumanos. Entre los de aqui hemos llevado al Colegio a Maire, "Pelusillo", la indita mezcla de Quechua y Guaraní, mi nieta adoptiva. A la guardería van 17 o 18, incluido mi nieto Edu, "Pelopincho".
Los labradores estamos deseando que llueva, aunque con pocas ganas de sembrar: ¡menudo panorama!, ¡sin apenas cosecha el verano pasado y la cebada a 20 pts......!. ¡Menos mal que el "mineral" ha bajado hasta un 70 %!. Como este año las ayudas de la PAC, las que están sosteniendo a la agricultura, se van a cobrar integras sin sembrar, si no vienen las lluvias y se puede hacer la sementera con mínimo laboreo y poco coste,.. nosotros los tenemos claro: ¡no sembrar cereal!.
Entrando en el cotilleo local, pues que el sábado pasado hubo una boda. Se caso la chica mayor de Isidoro Vázquez y Conchi "Castañona", con un chico de Quintanilla del Olmo. Todavía algunas parejas se casan. Y algunos niños siguen naciendo, hace como un mes David "Talico", ha tenido uno.
Se murió Teresita Manteca. Me dio mucha pena. ¡Si hasta hace nada seguía tan pizpireta como siempre......!. Una noche de este verano estuve en la terraza de Ventura sentado con ella y su cuñada Noemí, recordando viejos tiempos: el baile de "Los Mantecas", cuando al comenzar la sesión les hacíamos corro a Felix y a ella marcándose valses, tangos, pasodobles,... . No pude ir al funeral, pero quiero sepan sus familiares que mi recuerdo es entrañable.
De la vida local lo que más noticias podría generar es el Juzgado. Tiene bastante actividad, litigios que pasan desapercibidos. Mejor así. A no ser que lleven esposado a un inocente.
Del Ayuntamiento: que está a pleno ritmo la obra de la depuradora. A ver si a la tercera va la vencida. Durante "la oprobiosa", en sucesivas obras, desde al año 83, se han tirado tropecientos millones en depuradoras que no han funcionado ni un solo día. Los del plan E siguen mejorando las instalaciones del polideportivo. Bastantes cosas más, por todos conocidas, se han hecho.
De la central termosolar, prefiero no saber. Pero me da la impresión de que estamos en la misma situación de cuando mi última, entonces reciente, información.
De momento, nada más. Tengo preparado, para si alguien lo quiere publicar, un compendio de relatos costumbristas. Si alguien me lo pide podría colgar aquí un pequeño anticipo.
Un saludo.
En educación infantil, parvulitos de 3 años, han comenzado 14 niños. De ellos cuatro vienen de Villalobos, una rubita de padres rumanos. Entre los de aqui hemos llevado al Colegio a Maire, "Pelusillo", la indita mezcla de Quechua y Guaraní, mi nieta adoptiva. A la guardería van 17 o 18, incluido mi nieto Edu, "Pelopincho".
Los labradores estamos deseando que llueva, aunque con pocas ganas de sembrar: ¡menudo panorama!, ¡sin apenas cosecha el verano pasado y la cebada a 20 pts......!. ¡Menos mal que el "mineral" ha bajado hasta un 70 %!. Como este año las ayudas de la PAC, las que están sosteniendo a la agricultura, se van a cobrar integras sin sembrar, si no vienen las lluvias y se puede hacer la sementera con mínimo laboreo y poco coste,.. nosotros los tenemos claro: ¡no sembrar cereal!.
Entrando en el cotilleo local, pues que el sábado pasado hubo una boda. Se caso la chica mayor de Isidoro Vázquez y Conchi "Castañona", con un chico de Quintanilla del Olmo. Todavía algunas parejas se casan. Y algunos niños siguen naciendo, hace como un mes David "Talico", ha tenido uno.
Se murió Teresita Manteca. Me dio mucha pena. ¡Si hasta hace nada seguía tan pizpireta como siempre......!. Una noche de este verano estuve en la terraza de Ventura sentado con ella y su cuñada Noemí, recordando viejos tiempos: el baile de "Los Mantecas", cuando al comenzar la sesión les hacíamos corro a Felix y a ella marcándose valses, tangos, pasodobles,... . No pude ir al funeral, pero quiero sepan sus familiares que mi recuerdo es entrañable.
De la vida local lo que más noticias podría generar es el Juzgado. Tiene bastante actividad, litigios que pasan desapercibidos. Mejor así. A no ser que lleven esposado a un inocente.
Del Ayuntamiento: que está a pleno ritmo la obra de la depuradora. A ver si a la tercera va la vencida. Durante "la oprobiosa", en sucesivas obras, desde al año 83, se han tirado tropecientos millones en depuradoras que no han funcionado ni un solo día. Los del plan E siguen mejorando las instalaciones del polideportivo. Bastantes cosas más, por todos conocidas, se han hecho.
De la central termosolar, prefiero no saber. Pero me da la impresión de que estamos en la misma situación de cuando mi última, entonces reciente, información.
De momento, nada más. Tengo preparado, para si alguien lo quiere publicar, un compendio de relatos costumbristas. Si alguien me lo pide podría colgar aquí un pequeño anticipo.
Un saludo.
martes, 15 de septiembre de 2009
LA CARNICERÍA DE VICENTE.
Voy con cierta frecuencia, cuando Sara me manda, a comprar a “lo de Vicente”. Llevo el encargo escrito en un papel. Dos de sus hermanas, y su mujer, despachan. Siempre hay gente. El local a dos calles, amplio, diáfano, con su enorme vitrina mostrador angular, bien repleta y reluciendo limpieza, las máquinas, todo, está de lujo; pero lo grande son las trastiendas, donde trabajan otros tres operarios.
Recuerdo las carnicerías del pueblo hasta no hace tanto. Todas, menos la del señor Narciso, que era la mejor, (lucia mostrador de mármol y una balanza dorada de platos, preciosa), tenían el despachico debajo de la escalera, y un cuarto oscuro y fresco donde colgaban la pieza, o, incluso, les servía de matadero. Mataban ovejas viejas, a alguna no la tenían que matar, chivos, alguna rara ternerilla y, ¡se acabó!.
Marranos empezaron a matar por los años 60, que antes en casi todas las casas se hacía matanza. Alfredo y Chicho, (el de Petrita) llevaban acuestas la escalera con el marranico colgado, desde el matadero en la calle Progreso, hasta su casa y carnicería, arrastrándola por el soportal del Comercio Grande. Lo habían chamuscado con gamazón encargado a Teodoro, “El Peña”…. .
Vicente llegaba del matadero con el camioncito frigorífico repleto de canales: ternera, lechazos, cochinillos, cerdos,…. Por raíles colgados de techos los llevaba hasta la sala de oreo. De allí a la de despiece. Otra sala llena de máquinas, todo automatizado, donde elaboran el embutido, otra donde recibe el primer oreo; en el sótano, los secaderos donde se curan chorizos, jamones, salchichón; un montacargas que sube y baja, cámara para congelado donde puede conseguir 40 º bajo cero, otro lugar para los despojos. ¡la leche!. Todo frío, limpio, acero inoxidable por todas partes: puertas, máquinas, raíles, ganchos,..
María Carmen, la esposa, es Licenciada en Ciencias Económicas. (¡Qué pareja se han juntado!: Vicente un “Tachuelero” trabajador, listo, Licenciado en tratos, conocimiento del oficio y relaciones humanas ). Me pasó a la oficina: ¡con qué soltura anda entre el ordenador y los papeles: toda la enorme, incluso absurda, burocracia….!.
Ahora van a patentar su marca de calidad en embutidos, una vez conseguido, con el tiempo, el frío y el secado adecuados, un producto sin aditivos, sano y exquisito. Tienen un boceto de etiqueta, en la que, ¡cómo no!, va a ir la “Puerta Villa”, sobre ella el nombre: “Embutidos Villalblanco” ( se me ha ocurrido un slogan): lo mejor de nuestro campo”.
Vicente y Mari Carmen han montado el negocio imprescindible en la comarca: tenemos la mayor y mejor producción de cordero lechal, buenas granjas de engorde de terneros, de cerdos, de cría de tostones, de vacas nodrizas; la N-VI y sus buenos hoteles, de San Esteban al Monte Mata, la población fija en estos pueblos y, sobre todo, la flotante.
Él compra en granja los animales vivos, lo más selecto, en lechazo sólo el churro y el castellano puros. A la explotación Hergradeca, con certificado de calidad “Tierra de Sabor” toda la producción de casi mil madres (nosotros les arrendamos pastos). El resultado: una relación calidad precio inmejorables, que se está dando a conocer. Ya vende mucho para Galicia: hace pocos días 40 lechazos para una boda gitana en Lugo. Tiene clientes de los mejores restaurantes de Vigo. Y oferta de “El Corte Inglés”
Quiero ésto se sepa, para dar a conocer lo nuestro. Para que cunda el ejemplo de una pareja emprendedora.
Manolo Blanco y Sole, con una bicicleta, dos cuchillos, una cesta y un pequeño mostrador sacaron ocho hijos adelante. Éste ha seguido la tradición familiar, ¡y de qué manera!.
Pues ya lo saben: nadie se puede ir de aquí sin buen lechazo, buena ternera, buen jamón o buen embutido. Está siendo necesario un cartel a la entrada que lo anuncie, ya que, además de ésta otras tres carnicerías tampoco desmerecen: “Villalpando, el pueblo de las buenas carnes”.
Voy con cierta frecuencia, cuando Sara me manda, a comprar a “lo de Vicente”. Llevo el encargo escrito en un papel. Dos de sus hermanas, y su mujer, despachan. Siempre hay gente. El local a dos calles, amplio, diáfano, con su enorme vitrina mostrador angular, bien repleta y reluciendo limpieza, las máquinas, todo, está de lujo; pero lo grande son las trastiendas, donde trabajan otros tres operarios.
Recuerdo las carnicerías del pueblo hasta no hace tanto. Todas, menos la del señor Narciso, que era la mejor, (lucia mostrador de mármol y una balanza dorada de platos, preciosa), tenían el despachico debajo de la escalera, y un cuarto oscuro y fresco donde colgaban la pieza, o, incluso, les servía de matadero. Mataban ovejas viejas, a alguna no la tenían que matar, chivos, alguna rara ternerilla y, ¡se acabó!.
Marranos empezaron a matar por los años 60, que antes en casi todas las casas se hacía matanza. Alfredo y Chicho, (el de Petrita) llevaban acuestas la escalera con el marranico colgado, desde el matadero en la calle Progreso, hasta su casa y carnicería, arrastrándola por el soportal del Comercio Grande. Lo habían chamuscado con gamazón encargado a Teodoro, “El Peña”…. .
Vicente llegaba del matadero con el camioncito frigorífico repleto de canales: ternera, lechazos, cochinillos, cerdos,…. Por raíles colgados de techos los llevaba hasta la sala de oreo. De allí a la de despiece. Otra sala llena de máquinas, todo automatizado, donde elaboran el embutido, otra donde recibe el primer oreo; en el sótano, los secaderos donde se curan chorizos, jamones, salchichón; un montacargas que sube y baja, cámara para congelado donde puede conseguir 40 º bajo cero, otro lugar para los despojos. ¡la leche!. Todo frío, limpio, acero inoxidable por todas partes: puertas, máquinas, raíles, ganchos,..
María Carmen, la esposa, es Licenciada en Ciencias Económicas. (¡Qué pareja se han juntado!: Vicente un “Tachuelero” trabajador, listo, Licenciado en tratos, conocimiento del oficio y relaciones humanas ). Me pasó a la oficina: ¡con qué soltura anda entre el ordenador y los papeles: toda la enorme, incluso absurda, burocracia….!.
Ahora van a patentar su marca de calidad en embutidos, una vez conseguido, con el tiempo, el frío y el secado adecuados, un producto sin aditivos, sano y exquisito. Tienen un boceto de etiqueta, en la que, ¡cómo no!, va a ir la “Puerta Villa”, sobre ella el nombre: “Embutidos Villalblanco” ( se me ha ocurrido un slogan): lo mejor de nuestro campo”.
Vicente y Mari Carmen han montado el negocio imprescindible en la comarca: tenemos la mayor y mejor producción de cordero lechal, buenas granjas de engorde de terneros, de cerdos, de cría de tostones, de vacas nodrizas; la N-VI y sus buenos hoteles, de San Esteban al Monte Mata, la población fija en estos pueblos y, sobre todo, la flotante.
Él compra en granja los animales vivos, lo más selecto, en lechazo sólo el churro y el castellano puros. A la explotación Hergradeca, con certificado de calidad “Tierra de Sabor” toda la producción de casi mil madres (nosotros les arrendamos pastos). El resultado: una relación calidad precio inmejorables, que se está dando a conocer. Ya vende mucho para Galicia: hace pocos días 40 lechazos para una boda gitana en Lugo. Tiene clientes de los mejores restaurantes de Vigo. Y oferta de “El Corte Inglés”
Quiero ésto se sepa, para dar a conocer lo nuestro. Para que cunda el ejemplo de una pareja emprendedora.
Manolo Blanco y Sole, con una bicicleta, dos cuchillos, una cesta y un pequeño mostrador sacaron ocho hijos adelante. Éste ha seguido la tradición familiar, ¡y de qué manera!.
Pues ya lo saben: nadie se puede ir de aquí sin buen lechazo, buena ternera, buen jamón o buen embutido. Está siendo necesario un cartel a la entrada que lo anuncie, ya que, además de ésta otras tres carnicerías tampoco desmerecen: “Villalpando, el pueblo de las buenas carnes”.
lunes, 7 de septiembre de 2009
DONACIÓN DE ÓRGANOS Y POSITIVISMO SANITARIO.
Hace unas semanas ha sido noticia el trasplante de cara a un señor en Valencia. Los trasplantes de corazón, riñones, hígado, pulmones, incluso manos, por, relativamente habituales, han dejado de ser noticiables, a pesar de tener toda la importancia, la máxima, de la vida y la muerte.
Conozco casos de personas, adultos, jóvenes e incluso niños, enfermos, que viven expectantes y con la esperanza vital de un órgano que sustituya al dañado. ¡Qué pena!, ¡qué triste!, que, sobre todo los órganos aprovechables de personas, fallecidas en accidente, o por otras causas, por las que ya nada puede hacerse, vayan a la tierra, o al horno.
En España estamos a la cabeza en esta actitud solidaria de la donación. Posiblemente muchos familiares, por desconocimiento no donen. Creo existe un servicio en los hospitales para facilitarlo.
Lástima que los humanos no seamos como los coches que, aunque acaben de viejos en la chatarrería, siempre tienen algo aprovechable, aunque sea eso, la chatarra. Y es que a mí me gustaría que al final, alguna de mis piezas fuera desguazable.
Tengo esa esperanza porque a todas les he dado siempre muy buen trato. La cara no, porque además de grande está arrugada; pero del sistema digestivo, seguro que habrá algo aprovechable: ¡qué eficiencia, y qué exigencias las suyas!. Por menos calorías que le meta, él se las arregla para darle a las células lo que necesitan, y para aumentar el grasiento reservorio.
Los riñones filtran mejor que los ordenadores de hacienda. Mi ingesta de agua, además de fruta y verduras, es considerable. Otra cosa es darle salida desahogada a su producción. Ya tengo hora con una uróloga. Es que me han dicho de unas pastillas “pa la prosta”, que la reducen y son buenas “pa el pelo”. Lo que pasa es que aunque recuperara mi antigua abundante cabellera, con el efecto seductor que ello pudiera tener, son “antiandrogénicas”. ¡Bueno!: si no eyacular, al menos sí miccionar.
Perdonen la digresión anterior, porque lo que va ahora es más serio.
A nuestros fenomenales sistemas sanitario y de prestaciones sociales les estamos cargando en exceso: casi cinco millones de inmigrantes, una población cada vez más envejecida, nuevas técnicas quirúrgicas (los trasplantes, por ej.,) e investigación, la gripe A que tenemos encima, los subsidios a pensionistas y parados,…. . Por todo ello habría que aliviarlos de onerosas e inútiles servidumbres. Prepárense que allá va una incorrección política como una catedral que muchos piensan, e incluso dicen en cualquier tertulia (no radiofónica, ni televisiva), pero nadie se atreve a escribir:
En estas fiestas pregunté por su madre a una emigrante. Yo ya conocía su “Alzheimer”: -“está ya en fase vegetal”. ¨hay que hacerle todo”. Lógicamente ese todo se lo hacen en una residencia. En la Residencia de mi pueblo, en todas, hay muchas personas así, con vida vegetativa durante años, sin el menor atisbo intelectual que les permita el menor goce vital: leer, oír música, conversar, recordar, ni siquiera un mínimo de ensoñación. Noche y día dormitando, menos cuando les dan la comida y los limpian. ¿Qué sentido tiene mantener esas vidas suponiendo un coste tan grande para el erario público que empieza a andar escaso?.
Trasplantes, cirugía, medicinas, pensiones, atenciones a ancianos, todo para la vida, pero cuando esa vida tenga al menos una tenue llamita.
Hace unas semanas ha sido noticia el trasplante de cara a un señor en Valencia. Los trasplantes de corazón, riñones, hígado, pulmones, incluso manos, por, relativamente habituales, han dejado de ser noticiables, a pesar de tener toda la importancia, la máxima, de la vida y la muerte.
Conozco casos de personas, adultos, jóvenes e incluso niños, enfermos, que viven expectantes y con la esperanza vital de un órgano que sustituya al dañado. ¡Qué pena!, ¡qué triste!, que, sobre todo los órganos aprovechables de personas, fallecidas en accidente, o por otras causas, por las que ya nada puede hacerse, vayan a la tierra, o al horno.
En España estamos a la cabeza en esta actitud solidaria de la donación. Posiblemente muchos familiares, por desconocimiento no donen. Creo existe un servicio en los hospitales para facilitarlo.
Lástima que los humanos no seamos como los coches que, aunque acaben de viejos en la chatarrería, siempre tienen algo aprovechable, aunque sea eso, la chatarra. Y es que a mí me gustaría que al final, alguna de mis piezas fuera desguazable.
Tengo esa esperanza porque a todas les he dado siempre muy buen trato. La cara no, porque además de grande está arrugada; pero del sistema digestivo, seguro que habrá algo aprovechable: ¡qué eficiencia, y qué exigencias las suyas!. Por menos calorías que le meta, él se las arregla para darle a las células lo que necesitan, y para aumentar el grasiento reservorio.
Los riñones filtran mejor que los ordenadores de hacienda. Mi ingesta de agua, además de fruta y verduras, es considerable. Otra cosa es darle salida desahogada a su producción. Ya tengo hora con una uróloga. Es que me han dicho de unas pastillas “pa la prosta”, que la reducen y son buenas “pa el pelo”. Lo que pasa es que aunque recuperara mi antigua abundante cabellera, con el efecto seductor que ello pudiera tener, son “antiandrogénicas”. ¡Bueno!: si no eyacular, al menos sí miccionar.
Perdonen la digresión anterior, porque lo que va ahora es más serio.
A nuestros fenomenales sistemas sanitario y de prestaciones sociales les estamos cargando en exceso: casi cinco millones de inmigrantes, una población cada vez más envejecida, nuevas técnicas quirúrgicas (los trasplantes, por ej.,) e investigación, la gripe A que tenemos encima, los subsidios a pensionistas y parados,…. . Por todo ello habría que aliviarlos de onerosas e inútiles servidumbres. Prepárense que allá va una incorrección política como una catedral que muchos piensan, e incluso dicen en cualquier tertulia (no radiofónica, ni televisiva), pero nadie se atreve a escribir:
En estas fiestas pregunté por su madre a una emigrante. Yo ya conocía su “Alzheimer”: -“está ya en fase vegetal”. ¨hay que hacerle todo”. Lógicamente ese todo se lo hacen en una residencia. En la Residencia de mi pueblo, en todas, hay muchas personas así, con vida vegetativa durante años, sin el menor atisbo intelectual que les permita el menor goce vital: leer, oír música, conversar, recordar, ni siquiera un mínimo de ensoñación. Noche y día dormitando, menos cuando les dan la comida y los limpian. ¿Qué sentido tiene mantener esas vidas suponiendo un coste tan grande para el erario público que empieza a andar escaso?.
Trasplantes, cirugía, medicinas, pensiones, atenciones a ancianos, todo para la vida, pero cuando esa vida tenga al menos una tenue llamita.
miércoles, 2 de septiembre de 2009
INMIGRANTES, DESPOBLACIÓN, CRISIS, ANCIANOS.
El anterior enunciado tiene más tela que había en el “Comercio Grande” de mi pueblo antes del “pret a porter”. Llevo tiempo metido a sastre de esos géneros. He conseguido colgar del maniquí del empleo, con papeles, siete trajes.
Hace unos días, mis primos, que vinieron a la fiesta, me hicieron otro encarguito: Su madre, una de las últimas tías que me quedan, vive sola, se vale. Va todos los días a Misa, visita a una hermana, en el otro extremo del pueblo, se hace comida, compra, casa, pero tiene 90 años, y, de cara al invierno, han decidido contratar a alguien que la acompañe, ayude, cuide: -¿no conocerás por ahí alguna señora de confianza…?. -¡Cómo no!. La que está “en ca” A. O. R. Termina el 3l de agosto.
Los pongo en contacto: visita, charla, medio acuerdo,… . Pasan unos días. Caigo por casa de mi tía, quedaban algunos flecos y….¡LOS PAPELES!. El hijo más próximo, en Valladolid, se había llevado copia del pasaporte para empezar el trámite. -¡Que no mujer, que hay que hacerlo en Zamora!. -¿Y por qué no los arreglas tú que ya tienes experiencia….?. -¡Bueno!: lo intentaremos.
¡La oración sobre el difunto!. Lo primero, llamada a extranjería para ver si es posible solicitar permiso de residencia y oferta de empleo. Por el hecho de no ser comunitaria no me lo ponen fácil, pero se puede. Llamada al primo encargador para concretar las condiciones, hablar con la señora para transmitírselas. Tira y afloja, ¡qué hartura de mediación!. Al final contento. La hispana, señora culta de muy buena pinta, va a tener techo, comida, sueldo y papeles. Mi tía, protección y compañía.
Este cuidado a ancianos y a impedidos, está creando puestos de trabajo, ayudando a fijar población en esta provincia despoblada, paliando el drama humano de aparcar a los viejos en residencias,…, pero no “todo el monte es orégano”: gente muy mayor, con patrimonio, buenos ahorros, empeñados en seguir engordando cada mes la cartilla. -¡Para el día de mañana, me dijo uno que va a cumplir los 94!. Hijos que, aunque tengan, no quieren soltar un duro. Trabajadoras que, a veces no pueden con la carga del anciano dependiente, las 24 horas del día, o las que, así tienen papeles, si les sale mejor trabajo dejan plantado a quien se los hizo,……
Con unos cuantos altruistas como servidor en cada zona, asunto arreglado. Pero soy una “rara avis” que ya no puede con la carga. Hace unos días, después de conversación telefónica desde mi móvil, ante mi interés por solucionar su problema, a otra anciana de 92 años, en su casa, delante de la hermana cuidadora, por emergencia, de 82,, a quien se le cayó la cara de vergüenza, me dijo: -¿Pero es que cobras comisión….?.
Es necesario los CEAS de cada Comarca tomen cartas en este asunto, recibiendo ofertas de trabajo, y demanda de empleo, arreglando papeles; porque esa es otra.
Después del “papeles para todos”, de los vuelos diarios cargados de miles de Bolivianos “turistas”, de la manga ancha, ante la crisis se ha pasado al extremo opuesto, y en extranjería, para los no comunitarios, es casi imposible conseguir papeles, aunque exista la oferta, la demanda legal; lo cual es una aberración contra la lógica y el sentido común.
Todo lo comunitarios que ustedes quieran (y tengo una estupenda relación con la colonia local de Bulgaros), pero, ¿no tenemos muchas más afinidades con los hispanos que con los del “Este”, con un Argentino que con un albano-kosovar?.
Para cuidar por la noche a la anciana de “la comisión” contrataron a una Búlgara, recién llegada. ¿Cómo la iba a ayudar si no la entendía ni papa?.
Mi tía y la argentina, ¡qué bien se entienden, en cuanto al idioma!. Esperemos funcione “la química”. Pero, por no ser comunitaria, Rumana, por ej., los papeles nos están costando “un huevo” de viajes (tres a Benavente para conseguir un certificado del INEM, de momento), y teléfonos. De risa, si no fuera de pena.
El anterior enunciado tiene más tela que había en el “Comercio Grande” de mi pueblo antes del “pret a porter”. Llevo tiempo metido a sastre de esos géneros. He conseguido colgar del maniquí del empleo, con papeles, siete trajes.
Hace unos días, mis primos, que vinieron a la fiesta, me hicieron otro encarguito: Su madre, una de las últimas tías que me quedan, vive sola, se vale. Va todos los días a Misa, visita a una hermana, en el otro extremo del pueblo, se hace comida, compra, casa, pero tiene 90 años, y, de cara al invierno, han decidido contratar a alguien que la acompañe, ayude, cuide: -¿no conocerás por ahí alguna señora de confianza…?. -¡Cómo no!. La que está “en ca” A. O. R. Termina el 3l de agosto.
Los pongo en contacto: visita, charla, medio acuerdo,… . Pasan unos días. Caigo por casa de mi tía, quedaban algunos flecos y….¡LOS PAPELES!. El hijo más próximo, en Valladolid, se había llevado copia del pasaporte para empezar el trámite. -¡Que no mujer, que hay que hacerlo en Zamora!. -¿Y por qué no los arreglas tú que ya tienes experiencia….?. -¡Bueno!: lo intentaremos.
¡La oración sobre el difunto!. Lo primero, llamada a extranjería para ver si es posible solicitar permiso de residencia y oferta de empleo. Por el hecho de no ser comunitaria no me lo ponen fácil, pero se puede. Llamada al primo encargador para concretar las condiciones, hablar con la señora para transmitírselas. Tira y afloja, ¡qué hartura de mediación!. Al final contento. La hispana, señora culta de muy buena pinta, va a tener techo, comida, sueldo y papeles. Mi tía, protección y compañía.
Este cuidado a ancianos y a impedidos, está creando puestos de trabajo, ayudando a fijar población en esta provincia despoblada, paliando el drama humano de aparcar a los viejos en residencias,…, pero no “todo el monte es orégano”: gente muy mayor, con patrimonio, buenos ahorros, empeñados en seguir engordando cada mes la cartilla. -¡Para el día de mañana, me dijo uno que va a cumplir los 94!. Hijos que, aunque tengan, no quieren soltar un duro. Trabajadoras que, a veces no pueden con la carga del anciano dependiente, las 24 horas del día, o las que, así tienen papeles, si les sale mejor trabajo dejan plantado a quien se los hizo,……
Con unos cuantos altruistas como servidor en cada zona, asunto arreglado. Pero soy una “rara avis” que ya no puede con la carga. Hace unos días, después de conversación telefónica desde mi móvil, ante mi interés por solucionar su problema, a otra anciana de 92 años, en su casa, delante de la hermana cuidadora, por emergencia, de 82,, a quien se le cayó la cara de vergüenza, me dijo: -¿Pero es que cobras comisión….?.
Es necesario los CEAS de cada Comarca tomen cartas en este asunto, recibiendo ofertas de trabajo, y demanda de empleo, arreglando papeles; porque esa es otra.
Después del “papeles para todos”, de los vuelos diarios cargados de miles de Bolivianos “turistas”, de la manga ancha, ante la crisis se ha pasado al extremo opuesto, y en extranjería, para los no comunitarios, es casi imposible conseguir papeles, aunque exista la oferta, la demanda legal; lo cual es una aberración contra la lógica y el sentido común.
Todo lo comunitarios que ustedes quieran (y tengo una estupenda relación con la colonia local de Bulgaros), pero, ¿no tenemos muchas más afinidades con los hispanos que con los del “Este”, con un Argentino que con un albano-kosovar?.
Para cuidar por la noche a la anciana de “la comisión” contrataron a una Búlgara, recién llegada. ¿Cómo la iba a ayudar si no la entendía ni papa?.
Mi tía y la argentina, ¡qué bien se entienden, en cuanto al idioma!. Esperemos funcione “la química”. Pero, por no ser comunitaria, Rumana, por ej., los papeles nos están costando “un huevo” de viajes (tres a Benavente para conseguir un certificado del INEM, de momento), y teléfonos. De risa, si no fuera de pena.
miércoles, 26 de agosto de 2009
UN VALIENTE.
Así ha sido ANDRÉS REDONDO ALLENDE, el de Baltasara.
Ésta, su madre, quedó viuda muy joven, con cuatro niños pequeños. Andrés padre murió de repente, creo recordar que trabajando en el arreglo de calles. Baltasara, a base de trabajo y trabajo, los sacó adelante.
Andrés y su hermana emigraron jóvenes a Cataluña. Acá quedaron Juan Carlos y Moisés.
En uno de sus regresos, hará como tres, o cuatro años, me hablaba, con ilusión, de su trabajo. No sé si incluso había montado su propia empresa de algo relacionado con electrónica y nuevas tecnologías. Quizá ni él mismo sabía no volvería a ese trabajo. Que su vuelta al pueblo, buscando el amparo materno, sería definitiva.
Coincidía muchos días con él, en algún bar. Siempre intercambiábamos, cuando menos, un saludo afectuoso.
Ayer, como a estas horas, tocaron a muerto las campanas de Las Monjas. Fue la forma de enterarme. Bajó Sara a decírmelo: -"se ha muerto el chico de Baltasara". Lo antes que pude fui al funeral, pensando: "¡pero si le he visto hace dos días!". Recordé: sí, salía cuando yo entraba en el bar de Pedro. Me ha cedido el paso, tras cortés forcejeo, con broma y frases amables. Lo vi alegre. Estuvo conmigo encantador.
Resulta que eso fue hace hoy una semana. Valiente, entero, sereno hasta el final. Comprensible con una madre y unos hermanos así detrás
¡Buena lección la tuya, amigo Andrés!.
Ésta, su madre, quedó viuda muy joven, con cuatro niños pequeños. Andrés padre murió de repente, creo recordar que trabajando en el arreglo de calles. Baltasara, a base de trabajo y trabajo, los sacó adelante.
Andrés y su hermana emigraron jóvenes a Cataluña. Acá quedaron Juan Carlos y Moisés.
En uno de sus regresos, hará como tres, o cuatro años, me hablaba, con ilusión, de su trabajo. No sé si incluso había montado su propia empresa de algo relacionado con electrónica y nuevas tecnologías. Quizá ni él mismo sabía no volvería a ese trabajo. Que su vuelta al pueblo, buscando el amparo materno, sería definitiva.
Coincidía muchos días con él, en algún bar. Siempre intercambiábamos, cuando menos, un saludo afectuoso.
Ayer, como a estas horas, tocaron a muerto las campanas de Las Monjas. Fue la forma de enterarme. Bajó Sara a decírmelo: -"se ha muerto el chico de Baltasara". Lo antes que pude fui al funeral, pensando: "¡pero si le he visto hace dos días!". Recordé: sí, salía cuando yo entraba en el bar de Pedro. Me ha cedido el paso, tras cortés forcejeo, con broma y frases amables. Lo vi alegre. Estuvo conmigo encantador.
Resulta que eso fue hace hoy una semana. Valiente, entero, sereno hasta el final. Comprensible con una madre y unos hermanos así detrás
¡Buena lección la tuya, amigo Andrés!.
domingo, 23 de agosto de 2009
CHENCHO, "EL HERRERO".
Al tirar desde Santo Domingo para la calle de El Condado, me pareció oír al fuelle intentar un soplido lastimero, a la "bigornia", al "macho", y al martillo, sobre los que tanto sudó, tan cantarines cuando "auzaban" formones, querer doblar a muerto.
Vengo ahora del tanatorio. No me apetecían las parletas. Allí, aunque me daba verguenza, no pude contener el llanto. Sufro, de distinta manera, con cada uno del pueblo que se va. Con esta ida mucho: Chencho era tan entrañable, tan amigo, tan buena persona,...... Escojo dos sustantivos que lo definieron: trabajo, honradez.
En aquellos años, cuando todavía quedaban muchos pequeños labradores, con vacas, y cachos de alfalfa, en la época de la siega, podíamos juntarnos allí hasta ocho o nueve "peines". No teníamos herramientas. A dos cuchillas que se rompieran, ¡a la fragua de Chencho!. ¡Y en la riebla y sementera....!: dentales, rejas, formones,.... Majé con él muchas veces.
No tenía horario de trabajo. En más de una ocasión, antes de que abriera, a las ocho de la mañana, ya había alguno "cogiendo la vez". A las tres salía "Helio" enfadada llamando para comer. Después de las diez, en primavera-verano todavía podía estar abierta la fragua. Yo sentía pena: le veía, tan enjuto, tan doblado, tan cansado: -¡"Venga: vamos a dejarlo que mañana será otro día".
Hace tres días me paré en la tertulia de "Berrabueyes", a la sombra de los pinos del silo. Cogí una de aquellas sillas. Carlos, "el de los ajos" y "Maravilla", me dijeron: -¡a ver si la vas a romper, que es la de Chencho!.
Aquí ya no la va a necesitar. Se ha ido a otra tertulia con sus hermanos Luisa, Vicente, con su hijo Fernando. Estaba deseando contarle a éste la cantidad de caballos que ha habido este año en los encierros. Lo moza que ha venido Nieves, ya a las puertas de la Universidad, que Belenita sigue igual de rabistrajo, que "Mánuel", por fin, ha ido a su boda, y tiene un niño que se llama Fernando, que Carmen está muy guapa,.... . ¡Las partidas al "subastao" que va a echar con Alfonso.....", ¡los "Jolpas" que va a vender para segar las praderas del cielo...!, ¡los marranos que va a comprar "pa el de Benavente"!.
No lloréis girasoles: Chencho está descansando de tanta brega sin que nadie le moleste para poner una biela. ¡Además os queda, nos queda "Mánuel"!.
Vengo ahora del tanatorio. No me apetecían las parletas. Allí, aunque me daba verguenza, no pude contener el llanto. Sufro, de distinta manera, con cada uno del pueblo que se va. Con esta ida mucho: Chencho era tan entrañable, tan amigo, tan buena persona,...... Escojo dos sustantivos que lo definieron: trabajo, honradez.
En aquellos años, cuando todavía quedaban muchos pequeños labradores, con vacas, y cachos de alfalfa, en la época de la siega, podíamos juntarnos allí hasta ocho o nueve "peines". No teníamos herramientas. A dos cuchillas que se rompieran, ¡a la fragua de Chencho!. ¡Y en la riebla y sementera....!: dentales, rejas, formones,.... Majé con él muchas veces.
No tenía horario de trabajo. En más de una ocasión, antes de que abriera, a las ocho de la mañana, ya había alguno "cogiendo la vez". A las tres salía "Helio" enfadada llamando para comer. Después de las diez, en primavera-verano todavía podía estar abierta la fragua. Yo sentía pena: le veía, tan enjuto, tan doblado, tan cansado: -¡"Venga: vamos a dejarlo que mañana será otro día".
Hace tres días me paré en la tertulia de "Berrabueyes", a la sombra de los pinos del silo. Cogí una de aquellas sillas. Carlos, "el de los ajos" y "Maravilla", me dijeron: -¡a ver si la vas a romper, que es la de Chencho!.
Aquí ya no la va a necesitar. Se ha ido a otra tertulia con sus hermanos Luisa, Vicente, con su hijo Fernando. Estaba deseando contarle a éste la cantidad de caballos que ha habido este año en los encierros. Lo moza que ha venido Nieves, ya a las puertas de la Universidad, que Belenita sigue igual de rabistrajo, que "Mánuel", por fin, ha ido a su boda, y tiene un niño que se llama Fernando, que Carmen está muy guapa,.... . ¡Las partidas al "subastao" que va a echar con Alfonso.....", ¡los "Jolpas" que va a vender para segar las praderas del cielo...!, ¡los marranos que va a comprar "pa el de Benavente"!.
No lloréis girasoles: Chencho está descansando de tanta brega sin que nadie le moleste para poner una biela. ¡Además os queda, nos queda "Mánuel"!.
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