MUCHA TRISTEZA.
Les
confieso ser ese el sentimiento que desde ayer me viene embargando al conocer
detalles de las víctimas de la tragedia: la niña de seis años, Cristina creo
recordar se llama, que deambulaba solitaria buscando a sus papás, a su hermanito,
a su primo…
Cuando
saquen a los cuerpos sin vida de entre el amasijo de hierros en los dos
primeros vagones del Alvia, pueden ascender las víctimas a más de cincuenta
personas. ¡Ojalá no se sea así!
Por eso algo
me reconfortó la entrevista improvisada que, a media mañana, Susana Grisso le
hizo, por video llamada, al Presidente de la Junta, que estaba sobre el
terreno. Tenía cara de no haberse acostado, de haber estado toda la noche al
pie del cañón.
Pasé gran
parte de la mañana pegado a la tele. Zapeaba de la “uno”, a la “seis”, hasta
que definitivamente lo dejé en “Antena 3”.
El
testimonio de “Juanma” reflejaba su profunda tristeza, su humanidad… Ni
siquiera la más leve insinuación de culpabilidad a nadie, sino al contrario:
solidaridad entre todas las administraciones, entre todos los cargos públicos
para socorrer a los heridos, para consolar a los familiares. Para nada intentó
referirse a la posible causa. Igual, dos horas después, ya en la declaración
oficial al lado de Pedro Sánchez.
Esta actitud
fraternal, ejemplar, conciliante de Moreno Bonilla ha sido correspondida por
Feijoo y por todo el PP. Elogiosa actitud de evitar la confrontación ante las tragedias, como viene siendo habitual. No así por VOX, quien, desde el primer momento, ha
pasado al ataque. Escuché por la tarde la rueda de prensa dada por uno de los
de Abascal.
Inevitablemente
todos los medios, todos los ciudadanos, pensamos cuál ha sido la causa de la
tragedia.
Como pasé
ayer también parte de la tarde viendo imágenes, sin que todavía nadie señalara
la rotura de un rail como posible causa del descarrilamiento, fotografié la
siguiente imagen:
Ayer ahí ya vi la rotura, faltaba un trozo de raíl, que los agentes de la Guardia Civil, con monos blancos, observaban, medían señalizaban. Hoy todos los medios señalan ello fue la posible, causa, más bien pienso que la consecuencia, del descarrilamiento.
Un tren, en una línea recta, sin un obstáculo y sin un exceso de velocidad, no se sale de la vía. En lo de Angrois, a tres kilómetros de Santiago de Compostela, en 2013, estuvo claro: el exceso de velocidad en la curva, el efecto centrífugo. En lo de ahora los dos vagones del Iryo, 3º y 4º, se salieron porque falló la soldadura, parece ser, se rompió ese trozo de treinta a cuarenta centímetros del raíl. Observen que, a continuación los raíles están intactos. Es a partir de unos sesenta metros de ese punto, veinte segundos después, donde se produce el choque de los vagones dichos, al invadir la otra vía por la que, en sentido contrario circulaba el Alvia, con el consiguiente desbarajuste de vagones desmadrados que arrastran, trasladan, deforman vías.
Resumiendo: un fallo en la infraestructura. ¿Por qué? Transcribo un resumen de la situación de la red ferroviaria elaborado por alguien tan independiente como la Inteligencia Artificial.
Las declaraciones recientes sobre la red ferroviaria española señalan un deterioro creciente, más retrasos y accidentes, con críticas políticas hacia la gestión del mantenimiento y la seguridad, mientras el ministro de Transportes, Óscar Puente, admite problemas por antigüedad de la flota y causas externas, prometiendo renovación, pero partidos como VOX exigen auditorías urgentes y un plan de inversiones centrado en la seguridad nacional.
No hace muchos días una persona de mi familia viajaba, regresando de Vigo a Zamora, en un Irya. Pasado Orense, en medio de montes, se paró el tren y estuvo cuarenta minutos parado.
No cabe duda que el Gobierno ha de dar explicaciones. La reacción ciudadana no debe desmadrarse, aunque sea una reacción muy humana lo de buscar culpables, algo que no debería repetirse, aunque hayan sido las izquierdas quienes han sentado malos precedentes.
Recordemos cuando a Mazón le llamaban asesino porque tardó dos horas en avisar de la riada. ¡Que no han sobao lo de Mazón! Y él no tenía la culpa del desastre hidrológico español.
¿Se acuerdan cuando víspera de las elecciones en marzo de 2.004, la que organizó el PSOE contra Aznar echándole la culpa del horrible atentado islamista de Atocha? Aquello le dio la victoria de Zapatero.
Ahora, con todo cuanto está cayendo, cuando existe presunta relación entre adjudicaciones de contratos con mordidas y ferrocarriles, mejor tener un poco de calma.
Miren ya con lo que salta el diariobjetiv TheObjetive de hoy:
Las obras en la ‘zona cero’ del siniestro las hizo una constructora que supuestamente pagaba a Koldo".
De todos los modos razono. La explicación no es fácil. ¿Cuándo se rompió ese trozo de vía? Habría pasado un tren por ese lugar como una hora antes. ¿Estaría rota antes de llegar el Iryo? Entonces: ¿Por qué no descarriló el primer vagón? o ¿Se rompió al pasar los dos primeros? También: ¿Dónde está ese trozo de vía roto?
Por último: La circunstancia principal ha sido la malísima suerte. Pudo haber sido el descarrilamiento al lado contrario, sin invadir la otra vía. El colmo es que justo descarrile un instante antes del momento del cruce, que dura segundos.

