lunes, 15 de febrero de 2016

¡QUÉ MARAVILLA!


     Tomarse con simpatía los achaques que con la edad van surgiendo es sano.

     Me tengo reído y hecho reír mucho cuando cuento una de mis consultas a urología, y resultó que el galeno no era urólogo, sino uróloga. ¡Qué apuro!

     Desde bien pronto, de vez en cuando, he padecido de los riñones, ahora lo llaman lumbalgia. Si fuera un alabanero al uso, diría que de las palizas cargando pacas.

     Antes, para las manqueras, ponían ventosas. Encendían una lamparilla, con base de corcho que fabricaban al efecto. La colocaban sobre la parte afectada. Encima un vaso de cristal boca abajo, presionado suavemente para que no entrara aire. En la combustión, la lamparilla consumía el oxígeno del interior del vaso y ejercía una especie de succión, de forma que el vaso hacía de ventosa.

    También la loción del tío de los bigotes, que podía abrasarte la piel. O los parches Sor Virginia.

    Tengo ido mucho a una clínica de fisioterapia de Benavente, cuando Adelas tenía convenio. Iba sesiones de quince días seguidos. Era época de vacas gordas. Aquello estaba lleno. Te dejaban en la cabina con los cables pegándote sacudidas y te enterabas de todas las andanzas de la fisio argentina que no cerraba el pico.

 
   Hoy, por primera vez en mi vida, en mi pueblo, durante cerca de una hora, he recibido un masaje profesional. Esa es la noticia que quiero darles. Mis brazos y espalda han quedado como nuevos.. Además notaba como tonificaba mi sistema nervioso. 

  La chica se llama MARIA TORAL. Está en la calle del Toril, nº 2. Es quiromasajista titulada Me daba un poco de pena por lo mucho que trabajó sobre mis músculos, siguiendo el curso de los doloridos. Todo en  relajante silencio que me encanta, centrada en su labor¡Qué sensación de bienestar!  ¡Qué maravilla!

   Cuando le pregunté sus honorarios, me pareció muy poco. Ya tengo cita para el próximo lunes.

    Si les he recomendado comprar en el pueblo, en esta terapia científica de los masajes, es que se lo recomiendo encarecidamente. Las manos de esta buena profesional en lugar del Ibuprofeno. Debemos dar trabajo a María (ya va teniendo bastante, en la Posada y a domicilio), para que se asiente en el pueblo. Nos va a prestar un gran servicio. 

 

domingo, 14 de febrero de 2016

OBITUARIO.


  Cuando en mis andanzas por el pueblo, veo esquela nueva, siempre me acerco.Han sustituido a las campanas. Podrían ser compatibles

  Todas, según quién, me causan más o menos tristeza. Ayer leo: DOMICIO REDONDO BLANCO, a los 64 años de edad. Además de tristeza, sorpresa. No sabía que Domicio, superado el problema que tuvo en la rodilla, que le obligó a ingresar unos meses en la residencia, estuviera enfermo.

  Cierto que hacía mucho tiempo que no lo veía,  ni por el Atlanta,  frente a su casa, ni por lo de Ventura, los dos bares que frecuentaba. Por eso indagué.

   Pues resulta que llevaba cerca de un mes ingresado, muchos días en la UCI. Una afección pulmonar se lo ha llevado por delante.

   Domicio estaba soltero. Vivía sólo, aunque una señora lo atendía. Su padre, era de la familia de "Los Manteime", y su madre de los "Raras". Vive un hermano, Pedro "el mudo", bastante anciano, quien se desplaza por el pueblo en bicicleta, porque casi no puede andar. Las sobrinas de Francia se preocupan de él. Cuando vienen en verano está en la gloria. No quiere ir a la residencia ni atado.

   Sus padres sólo tuvieron otro descendiente: una niña a quien mató un coche de pequeñita.

   Domicio trabajó, toda su vida laboral, en la gasolinera. Mis primos los "Demócritos" se adelantaron muchos años en dar trabajo a quien padeciera alguna discapacidad. Cuando la vendieron los empleados siguieron en la misma.

  Descanse en paz.

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   Ayer he colgado un mensaje mandado por  Ramón López, gran amigo, a mi correo electrónico. Me anima a seguir con esta labor de divulgación, de información, de opinión, aunque no reciba mensajes.

   Si es cierto que, el cerrar el paso a los anónimos asquerosos, dificulta el envío. También, y eso me reconforta que, sobre todo en las necrológicas, los familiares me lo suelen agradecer de palabra. En algunos casos de forma muy emocionada.

   Dicho lo cual también manifiesto que, a veces, resulta ingrata la labor. Ya puedo escribir cosas interesantes, que gustan, que raras veces me llega un reconocimiento escrito (los orales son más frecuentes), pero como me esbarre un pelín, enseguida hay reacción, aunque, como ni miento ni ofendo, para nada las temo.

    Lo digo a propósito de la crítica hecha al funcionamiento de correos. Me ha aparecido una nota en el buzón en la que me indican que demos orden a todos los remitentes de cartas a la comunidad Modroño Riaño del cambio del nº 1, al nº. 3. Pero si todavía nos llega alguna carta para Sara Belén Modroño Riaño...

   Cuando últimamente doy mi dirección, ya pongo nº 3. ¡Pues si ven que el 1 y el 3, son para las mismas personas, además con unos apellidos poco corrientes..., no es tan difícil acertar, cuando, además no es un piso, sino una casa que se ve bien.

   ¡Pues nada!: que de todos modos, gracias por entrar y leer en esta revista on line intermitente local.

 
     

viernes, 12 de febrero de 2016

COMPREMOS EN EL PUEBLO.


    Creo que a la mayoría de quienes vivimos en Villalpando, nos disgusta la constante pérdida de población,  Con lamentaciones nada conseguimos. Intentemos ayudar para que el pueblo no vaya a menos.

   Salvo en ropa que, desaparecido el "Comecio Grande", "Santines", Antonia  "la Lizonda", todas las modistas y sastres, aunque incluso uno puede vestir de la quincenal "boutique calé", tenemos de todo en el pueblo, Sobre todo en alimentación, unos servicios, un surtido y abundancia inmejorables.

   En carnes lo mejor de lo mejor en calidad precio como en ninguna otra parte, que los lechazos, los novillos, los marranos, los pollos y los conejos se crían por aquí.

   En pescados Julio trae de lo mejor compitiendo en precio. El pan, ni lo miento.

   En todo lo que antes se llamaban "ultramarinos", más fruta, el servicio es de "chapó". ¿Quién nos iba a decir cuando llevábamos las mulas al "prao", que en aquella "reñal" de "Peliblanco" iba a haber una  gran superficie donde poder llenar los carros a tope por cuatro perras, más o menos como en las demás tiendas de alimentación?

  Ya tampoco necesitamos ir a las ferreterías de Benavente. Aquí entre "Richar" y la "Comarca", incluso Juanito, tenemos de todo.

  Unos cuantos de estos negocios los han abierto nuevos, o heredado de los padres, unas cuantas familias regresadas al pueblo.

    Los del "Covirán" y "La Comarca", son tres familias que no estaban. Marchó el padre, joven, con las manos en los bolsos, se buscó la vida en Madrid. Trabajó, prosperó y el esfuerzo de tantos desvelos lo invierte en su pueblo. Trae con él esposa, hija e hijo y sus consortes. Ya aquí, de momento, han nacido dos niños. En el negocio, viviendas, finca..., han invertido un montón de millones en el pueblo.

    Fernando el del "Cole", (a quien mientras viva le estaré agradecido, por ir de justo testigo a nuestro favor en la Audiencia Provincial) Josefa y Jacobo también han regresado al pueblo. Han abierto una tienda, aunque pequeña bien surtida y que pilla muy a mano.

    Toñín, al fallar la movida nocturna y harto de "La Barraca", ha abierto la "Tienda de Toño", donde, al igual que en las demás se surte nuestra familia. Me encanta que Sara me mande. Toñín es tan buen muchacho que le tengo cariño.

    Otra familia con tres hijos, la de Clemen, también vive del negocio. Aunque a nosotros nos pille un poco más lejos, también vamos. Todo, todo el gasto en alimentación lo hacemos en el pueblo.

     "Richar" con su mujer y su niño también han vuelto al pueblo, gracias a lo cual sigue abierta la droguería de "Brillantina", su abuelo, de toda la vida, más ferretería, menage, bazar.

       A Raquel, con lo de "me vuelvo al pueblo" ya no necesita más publicidad, pero es una alegría ver que sigue, tan modernizada y al día, la "confitería de "Cruz Sinforianos" de nuestra infancia.

       Salvo alguna botella que nos regalan, el vino que entra en nuestra casa, cuando nos reunimos todos es de " Bodega Mitus". Y nuestro yerno Ángel, sevillano y que entiende mucho, lo elogia. Les aseguro que si yo pudiera tomar vino, en los bares no pediría otro que un "Mitus". Por el olor entiendo de vinos, que me crié entre carrales y bocoyes. El vino de Javi es muy bueno. También "Sera"  e Isidoro en plan aficionado, elaboran muy bien.  También Tomé en Villamayor.

     De quesos, ¿que les voy a decir...? Sí, para descendientes de villalpandinos que puede no lo sepan, les informo que Villalpando es la capital de la leche de oveja y de sus quesos.

     Si quieres comprar directamente en fábrica pueden ir a la "Campos Tera", si más artesano añejo, que se esbrona y con una bouquet como los de antes, a la quesería "Alonso Bariego", también a la de Pepe, "el lechero" y a los Vega Posada en Tapioles. Éstos, elaboran los quesos con leche de sus ovejas.

     Hablando de compras directas, lo pueden hacer también en el Consorcio de Ovino, en Agrinza, en la Cooperativa de Ovino...

     A propósito de Agrinza: que es mentira la habladuría de que van a abrir un supermercado. Ni lo van a hacer, ni falta que hace. En eso se van a entretener dado el volumen de negocio y facturación de la Cooperativa.

     La novedad es que, en su gaseocentro  han cambiado el sistema de suministro de gasóleos y gasolina. En lugar de introducir la llave  hay que meter una tarjeta de crédito de Caja Rural, como en cualquier cajero, marcar el código secreto y llenar el depósito. El precio es inferior en diez o doce céntimos litro que el de las gasolineras.

    No entiendo como alguien se atreve a criticar la gestión y la marcha de la Cooperativa estableciendo comparaciones con la situación anterior, si no es por algún tipo de prejuicio.

   Cuando se produjo la desintegración de Coreccal y hubimos de buscarnos la vida, Agrinza estaba al borde de la quiebra. Aumentaba la deuda cada año, debíamos casi mil millones de pesetas. Cobrábamos el cereal al final de campaña y más barato. Ni en los abonos ni en el combustible teníamos ventajas...

   Situación actual hermanados a Cobadú: factura más de once millones de euros anuales. Cobramos nuestras cosechas, cereal, girasol, colza. legumbre, cuando queremos a lo largo de la campaña, al precio de mercado de ese momento. Las ventajas en combustibles se dan también en otros insumos. Nos seleccionan todo tipo de semillas. Hemos amortizado la deuda. Ya no debemos ni un duro.

   Tanto socios como quienes no lo son y van allí a comprar, recibimos una pronta y eficaz atención por parte de todos los empleados.

    Perdonen me haya enrollado con esto. Algo, a base de algún cabreo y lucha, tuve que ver con el cambio.


     
   

jueves, 11 de febrero de 2016

QUISICOSAS LOCALES



            Pues resulta que ya estamos otro años más en Cuaresma. Decía mi abuela: “miércoles de ceniza, qué triste vienes, con cuarenta días, que traes de viernes”.  Durante todo el año los viernes había que observar la regla de la abstinencia, consistente en abstenerse de comer productos animales, salvo huevos y leche. Pues esa observación era preceptiva durante todos los días de Cuaresma, menos los domingos. Además el primer día de Cuaresma, el miércoles de ceniza y todos los viernes, a la abstinencia había que sumar el ayuno. Creo recordar consistía en comer una sola vez al día, al mediodía.

            Esa obligación de la abstinencia se suavizaba comprando “la bula” para ayudar económicamente a la  iglesia. Si me pongo a buscar  puede todavía encuentre por algún cajón alguno de aquellos papeles. Creo recordar escritos en latín.

            Esperemos que los Yihadistas no recuperen “El-Andalus” y nos obliguen con el “Ramadán”, para que sepamos lo que es bueno los impíos occidentales.

            De los carnavales poco les puedo contar. Sé que el viernes por la tarde salieron los niños de Primaría disfrazados por el pueblo, que hubo otro desfile general el domingo, y ayer, miércoles, se celebró el entierro de la sardina, con señoras vestidas muy de luto con trajes antiguos.

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            Algo menos festivo: el lunes, a la salida de Misa de las Monjas, había una mujer pidiendo alimento y cobijo. Bien saben los transeúntes que en el Convento de la Clarisas, y entre las pocas mujeres de Misa a diario, es donde encuentran almas caritativas. Ciento veinticinco, la mayoría hombres, pasaron por el refugio municipal para dormir en sábanas limpias,  y por el torno de las Clarisas para comer algo caliente el pasado 2015.

            Resulta que este lunes, el refugio ya estaba ocupado por un hombre. Ahí empezó la odisea de la llegada al pueblo,  y las dos almas buenas que se pusieron a ayudarla.

            Primero en el torno a esperar a que la monjica sacara el buen bocadillo calentito, el termo de leche con café, la fruta. Mientras esperaban, la transeúnte desapareció. Supusieron donde estaría y la encontraron.

            Las dos samaritanas y la transeúnte comenzaron a buscarle alojamiento. llamando en puertas y en teléfonos.

            Por fin pudieron dar con la encargada del albergue del peregrino. Allí, después de mil peripecias, la dejaron alojada a más de las nueve de la noche, desde la siete y media que comenzó la búsqueda.

            Parece ser que al  día siguiente, en una ambulancia, la llevaron a Zamora.

            No puede ser que estas situaciones de personas en apuros que llegan al pueblo hayan de resolverlas personas caritativas,  pero mayores, a las que supone mucho esfuerzo, casi dos horas pasando frío por el pueblo. Además, en su buena intención, pueden topar con persona conflictiva, como en este caso, y meterse en un lío.

            Es un problema frecuente en que el ayuntamiento o la guardia civil o ambos deberían “bajar la mano”.

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Y, ya que estamos con la crítica, ahora le toca, de nuevo, a correos.

Se llevaron de aquí el centro de distribución. Ya no hay Jefe de Correos, ni carteros continuos, los dos que toda la vida hubo en el pueblo: Tite y Nolberto. No es verdad que haya menos cartas que “antes”. Familiares del soldado a la novia y a los padres, de amigos…, de esas ya no quedan, pero sí en cambio muchas más de los bancos, de las administraciones, (Juzgado, Hacienda, Diputación, Tráfico, ITV…)de publicidad...

Como resulta que antes de que empiecen a conocer a la gente, cada poco cambian de cartero /a, pues es un lío. Fui a correos a pedirles que no dejen en mi buzón cartas para los hermanos Gutiérrez.

La pasada semana, una cartera, me dijo que en la calle de la Fuente nº, 1, ya no les cabían más cartas por debajo de la puerta y que ella no cubría el “cuartel” de la residencia de ancianos ¡Bueno!, ese día cogí yo las cartas, se las levé a D. Primitivo y le conté el problema. Me dijo que no me preocupara que su sobrino ya se encargaba de todo.

De ahí mi visita a correos. Me dice la señora que estaba en la oficina, otra nueva, que ellos llevan las cartas  teniendo en cuenta el domicilio del receptor, la calle y el número, que no tienen por qué conocer a la gente.

Pero bien: nuestra casa antes era el nº1, desde no hace mucho es el 3. Pues como suelo estar pendiente de la cartera  o cartero, les digo que todo lo que ponga Modroño y Riaño en calle Silera es en esta casa, aunque no sea el 1, sino el 3.  No creo sea tan difícil de recordar, y que lo del apellido Rubio es en el 1. Pues raro es el día que no hay cartas cambiadas en el uno u el otro buzón.

Si esto es un pueblo. En  muchas casas no está el número, o se ha cambiado porque han construido otra delante. Pues que no cambien cada poco, que dejen buenas temporadas al cartero o cartera, que vaya sabiendo quién vive en cada casa, por el nombre, que no hace falta ni que lo conozca.

Lo de correos un desastre. Se han llevado la oficina de aquí y, por parte de la Corporación Municipal, ni de esta ni de la anterior, ni de los de izquierdas ni de los de derechas, ni mú. ¡Empadrónate! Creo que la Agrupación en Defensa de la Sanidad debería ampliar su cometido para defender otros servicios que estamos perdiendo. 

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El pasado lunes, a los 99 años, falleció Anuncia Boyano Fernández. Había sido la esposa de Aniceto Herrero, conocido como “Tíburi”. De este hombre, me contaban los que estuvieron con él en la guerra, que era un tío muy salao y ocurrente, que cuando entraban en pueblos medio derruidos, incluida la iglesia, él se subía al púlpito y les soltaba unos sermones con los que se reían mucho. Puede que esa vena genética la haya heredado uno de sus nietos, el “Zamorano”, monologuista muy ocurrente. Dejan tres hijas y un hijo, Rolando. De esa familia de los “Tocineros” por parte de madre, el padre era el Sr. Germán “el Chano”, queda la hermana menor,  Concha, exenfermera, y numerosos sobrinos Granado Boyano y Boyano Villasante.

Me quedan más noticias y reflexiones para un próximo escrito. Dos salidas seguidas a Zamora me están retrasando la programación.


lunes, 8 de febrero de 2016

TITO PADRINO DE BODA.


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                                       TITO, PADRINO DE BODA.

            De aquel primer viaje y estancia en esta casa, en la que yo vivía con mi abuela y mis tíos Petra y David,  además del trágico  accidente,  recuerdo mucho de lo que Tito contaba de sus andanzas por la villa.

            Buscó a un tal Cándido Riaño, “Contreras”, por encargo de su padre, por haber sido su mejor amigo. Gran alegría la del Sr. Cándido. Le habló muy bien de su padre, Primitivo, hijo del “Carruchero”, de lo inteligente,  (de analfabeto como he leído en un reportaje de periódico argentino, nada) trabajador y  buen labrador que era. Habló con más “viejos” (entonces se era viejo antes), el señor. Serviliano Pérez, Pablo Allende, Vicente Méndez, Aurelio Núñez… En todos los mismos elogios y la misma coincidencia de trabajador, inteligente, buena persona.

            Cuando regresó a San Rafael le llevó a su padre esa embajada y fotos, que le hicieron feliz.

            Después de aquel primer viaje, septiembre 1952, volvió la familia el año 1961. Había aumentado. En 1953, nueve meses después de la estancia en la villa, había nacido Eduardo.  Manuela, la niña del cincuenta y dos, en el sesenta y uno andaba por los 18 esplendorosos años. Era por San Roque. Causó revuelo en el pueblo. Recuerda Sara que, novios recientes y esporádicos entonces, le di plantón por acompañar a la prima de la argentina. Yo hubiera ido muy a gusto con las dos, “una morena y una rubia”, pero entonces aquello no se estilaba. Además las chicas habían de salir de casa acompañadas.

            La fiesta, todavía por entonces, era correr como tontos delante o detrás de las vacas, hasta el oscurecido y, a continuación los bailes, con entrada, y el cine (había otra sesión después de cenar) hasta antes de las doce. Luego cena y cama. A descansar para correr al día siguiente.

            Los mozos íbamos al baile con buenas sudadas.  Yo recuerdo que, como vivía cerca de la plaza, entraba por los corralones y me pegaba su chapuzón en el pilón del corral. Recién se había metido el agua corriente, o sacaba un caldero del pozo.

             Manolita, a pesar de tantos como le pedían baile, (yo la dejé y fui a buscar a Sara, que me hizo pasear un rato por San Pedro en castigo por el retraso) lo que la aturdía un poco, a media sesión se marchó para casa (en aquel segundo viaje ya se alojaron en casa de tío Paco, con Carmen y Nana), porque no soportaba el olor a sudor de los bailadores.

            Aquel viaje fue rápido, habían venido en avión. Estuvieron aquí pocos días.

            A finales de junio de 1967 supimos que la familia Chimeno Codó andaba por España. Entre otros lugares irían a Tremp, en Lérida, de donde era originaría la familia de Rosita. Como Sara y servidor, habíamos decidido casarnos, ¡qué mejor padrino de boda!

            Tito lo aceptó gustosísimo.

            Fuimos a pie desde San Pedro a San Nicolás, como era tradicional, pero, a la salida,  después de toda la sesión de fotos ( ya tenían cámara, mi hermano, nuestro cuñados Manolo Alonso, Ángel Riaño…; Tito traía una filmadora, que manejaba Eduardo, de 14 años. Tenemos filmada, con sonido, incluido el sermón de D. Primi, toda la ceremonia), ya nos esperaba un cochazo: el “Valiant” rojo que Tito había traído de la Argentina.  Rosi  y Carmela lo habían decorado con unas cintas blancas sobre el capó y un ramico de alhelíes y rosas del jardín de “las Bachicas”.

            En esa boda ya no se corrió el bollo, Después de la ceremonia hubo un refresco en lo de arriba del bar Burgos. A los novios nos llevó el padrino a Zamora para hacernos las fotos de estudio. Tardó 28 minutos en la ida. La comida fue en el entonces restaurante “La Granja”. Sarita, suele recordar, cuando estamos en familia, a propósito de mi buen apetito, que cuando nos casamos, en el banquete, empecé a comer la merluza, cocida sin más, sin añadirle las especias.

  .       Publico dos fotos: una por ser en la que mejor se ve al padrino, aunque, medio oculta por la puerta no se pueda apreciar la belleza y el estilazo de la novia, que parece lo es de hace poco; y la otra de los novios. Entre ellos la también bella hermana Rosi.

            Pues gracias a Tito, creo fuimos la primera boda que tuvo coche en la iglesia.

            No crean: mala cosa. Marchar el día después de luna de miel a Burgos, a casa de prima Gracia Alonso Núñez,  en la Vespa, fue más duro. Aunque era verano, se levantó  el “burgalés” de cara, no llevábamos más que un jersey. Llegamos heladicos, aunque paráramos en la solana de algunos pueblos.

            El próximo capítulo, s. D. q., lo dedicaremos a contarles  el currículum vitae
De Waldino, y de alguno de sus sobrinos.




            Pueden creer que colgar estas fotos me haya llevado  dos horas, en sesión vermut y después de comer.

          No tengo escaner. Pido las escaneen, las tengo en papel, y me las mandan por correo electrónico. Consigo colgar la del coche, mandada de distinta manera. Pero con esta de los novios no había forma. Recurrido a dos informáticos familiares, nada. Al fin, conectado en paralelo con mi nieto Fernando, éste que es un artista, a base de reenviársela y mandarla desde otra cosa que no PDF, lo conseguimos.

         Por lo tanto: o me compro un escaner y aprendo a escanear y colgar, o me temo que pocas fotos más van a aparecer. Además en las de papel estamos más guapos. Tengo la opción de mi hermano Pablo y su cámara, para hacer fotos actuales, que esas sí que desde el correo las sé colgar. 

         El de las gafas que aparece al fondo es Tomás Alejos de Prada, conocido como "Tarzán". Se la dedico a su viuda e hijos.

            Cuando veo estas fotos y me miro al espejo comprendo por qué Eugenio Astudillo, pasados 35 años sin vernos, me reconoció por la voz.

           ¡Menos mal que tenemos unos nietos, rubios y no tanto, que son un consuelo! Perdonen la "mieja" de vanidad.

sábado, 6 de febrero de 2016

PARÉNTESIS.



            Como "rabiaba" por contar lo siguiente, lo cuelo entre la biografía de "Tito". También me falta el último capítulo de la "Otra Historia". Todo se andará, s. D. q.          



                                             ¡Y AHORA!: ¿QUÉ?        

                Cuando, casi en solitario, desde finales de los noventa, luchaba contra la corrupción en mi pueblo, se lo decía a la gente:  -“que el ladronicio en toda la nación acabará por pasarnos factura en lo social, en lo político, en lo económico…” . Pues, ya lo ven.

            Bien pronto, en la transición, hasta en la financiación de la UCD, empezó a haber amaños. Cierto que menores y disculpables.

            Fue Felipe González un social demócrata. Su carisma le permitió domesticar (perdón por la expresión coloquial para entendernos) a la mayor parte de la rojería que acabó aceptando a la OTAN, la Monarquía, la economía de mercado, la reconversión industrial; aumentó la renta per cápita y las prestaciones sociales. ¿Positivo el balance?  No lo sé. Pesa mucho en el otro platillo la orgía corrupta de su época: Filesa, Malesa, Time Spor, BOE, los GAL, Mariano Rubio, Carmen Mestre, Roldán, Urralburu, el Guerra hermano; Vera y Roldán, quienes se tragaron el marrón.

Él, y Guerra fueron los responsables de la politización de la justicia. De las interferencias del poder ejecutivo, (político) en el judicial. Lo que, hasta que la cosa se desmadró, daba protección a los corruptos. Recordemos al pobre Juez Marino Barbero.

¡Bueno!. ¿y de los “Hotros” qué? Pues que la he vivido, sufrido, que la conozco bien, por dentro.

Cuando en el año 1998 les fui a la Sede de Victor Gallego con pruebas escritas de las  irregularidades que se estaban cometiendo en la gestión de la Residencia de Ancianos en beneficio económico de cargo público del PP, tuve con la entonces   Jefa, Luis Eras y, sobre todo, con un tal “Sito”, una bronca sonora. Le llevaba el original de una cartulina, escrita a mano, por la superiora de la Residencia, de todas las partidas de gastos del año anterior, en que constaba importante cantidad, cerca de un millón de pts, de entonces, entregada al cargo público, como sueldo, se entiende,  por el desempeño de la gerencia, incompatible con lo percibido por la alcaldía.

Decía el “Sito” que aquel era un papel de cocina. Con esa, y muchas más pruebas, (yo había redactado, como Secretario, por concejal, unos cuantos años antes el acta constitutiva del Patronato) presentamos denuncia en el Juzgado de Instrucción.  Un buen juez la admite a trámite, instruye, sale todo,  de Hacienda, de la Seguridad Social, de Caja España, no así de Caja Duero; copia del acta constitutiva, donde quedaba claro la no percepción de tipo alguno de prestación, etc.

El buen juez, a la vista de nuestra razón, dicta providencia llamando a declarar al cargo público y a la Superiora de la Residencia. En providencia, bien fundamentada ratifica la imputación. Lo recurren a la Audiencia, y allí, tras varios meses, carpetazo. Fue la misma Audiencia que tapó el “Caso Zamora”.
 
¡Claro!: eran los tiempos de Aznar, comienzos del boom inmobiliario, la economía pujante, los eventos importantes, las recalificaciones un chollo, una sensación de  impunidad daba confianza, el partido también se beneficiaba… abonado campo donde florecen la Gürtel, la Púnica, Bankia, Itelsa o como se llame lo de Valencia, las cajas, Correa, Granados, Rato,  Bárcenas, Ros…

Ante tal situación, tal avalancha, los jueces, la guardia civil, se han puesto las pilas. Y ya ven, tan saturados, con lo gordo que es lo de Valencia, parece que ya no le quita más votos al PP. Pero han perdido cinco millones, que no se les olvide.

Y, llegamos al meollo de la cuestión: la corrupción por el cuerpo del PP es tan amplia, tan extendida, llega tan arriba, es tan cercana a la cabeza  que es imposible que Mariano Rajoy, si no cómplice, no tuviera conocimiento de ella. Debió en el 2011, dada esa gran mayoría que la nefasta gestión de Zapatero le dio, haber asumido responsabilidades, pedido perdón y extirpar lo podrido, en lugar de esperar a que escampara, cuando el pedrisco era cada vez mayor.

Ahora, ¿cuál sería la salida? Rajoy, lastrado por la corrupción y la falta de apoyos, no puede presidir el nuevo gobierno.

 Pedro Sánchez (a quien no afecta, porque es nuevo, la reciente corrupción de su partido), si acepta las exigencias de Pablo Iglesias y forma gobierno con él, llevarían al país al desastre.

¿Entonces?:  está Ciudadanos para un gobierno reformista regeneracionista,  social demócrata, presidido por Sánchez. Noventa más cuarenta, 130. Que los del PP tengan la grandeza de abstenerse, vayan a la oposición y refunden,  regenerando, el partido. Los demás que hagan lo que quieran.

Resumiendo: limpieza sin caer en radicalismos.


            Agapito Modroño. DNI 11.79.980 M-  

viernes, 5 de febrero de 2016

EL REENCUENTRO DE TITO CON TODA SU FAMILIA.



                               EL REENCUENTRO DE TITO CON TODA SU FAMILIA.

            No he conocido a otra persona tan cariñosa y que le diera tanta importancia a los vínculos familiares.

            Su primer interés fue conocer si quedaban hermanos de sus padres. 

          Vivían todas las hermanas Chimeno. De los Modroño quedan Teófilo y Candelas. 

          Visitó a Canuta, en la calle Espino y a Josefa en la del Oso. Se reunieron, hijos, nietos de todas. Hubo muchas reuniones familiares.

          No ha mucho, y ahora no la encuentro, he visto una foto hecha en el corral de casa. Sentadas en sillas, de negro y con el pañuelico (aunque Josefa y María no llegaban a los 70 años, si bien las tres viudas, están las tres hermanas del pueblo. Están Carmen y Nana; los cuatro Modroños, mi madre, y sus tres hijos, niños entonces, Manolita; “Muralla” con cara de pillo; creo también Antonio y Gil, los de mi tío Antonio y Lola. Goyo y Manolo no habían nacido…También anda por ahí otra foto sacada en la era de "los Camilos", que estaba en el lugar donde ahora se levanta el "Hostal Riesco".

            Viajó a Zamora a conocer a tía Eugenia, marido e hijos. Paró en Torres del Carrizal para abrazar a Teofilo Modroño, Sabina Ortega y la numerosa descendencia. No sé si en ese primer viaje o en alguno de los siguientes, se llegó hasta Burriana, en Castellón, para abrazar a Alfonso Martín Chimeno, hijo mayor de tía Eugenia…

            Los días de su estancia en la villa fueron una fiesta completa. Yo me peleaba con mi hermano y primos (mi hermana, con Manolita, tenía plaza asegurada) para podernos montar en el Cadillac. La verdad es que del trillo, la burra topina de abuela Ana, y el carro, únicos vehículos utilizados, al “haiga”, había mucha diferencia.

            Sucedió que por aquellos días venía Pacucho licenciado de la mili en Oviedo. Llegaba hasta Villanueva del Campo en el “tren burra”.  Mejor irlo a buscar en el cochazo a que viniera andando. Y darle la sorpresa. Yo gocé de aquel viaje por la polvorienta carreterilla. Así vi el tren por primera vez. 

         En Villanueva por aquellos años, al amparo del ferrocarril, funcionaban dos fundiciones de no sé cuántos obreros; la más importante propiedad de Luis Redondo, “Choriza”, hijo del Sr. Nino “el Narigón”, tío de  “Requeté”, suegro de Cecilio Áres. Por aquel entonces su población se acercaba a la de Villalpando, cerca de los tres mil h. Ahora anda por los ochocientos y pico. Así, de pasada, buen negocio construir chalets para vender en ese pueblo. He visto anunciar uno, procedente de embargo, sin estrenar, por 20.000 euros. Sé que lo dan por menos.

            De Villanueva llegó el coche lleno de polvo. Al día siguiente cogimos calderos, bayetas y lo fuimos a lavar al caño de Santa María.

            Lavado, reluciente y seco, íbamos por la carretera de Rioseco, ya no recuerdo si a casa de tío Antonio, o de mi padre, donde ahora, en la carretera de Madrid. A la altura de la era de “Chabolo”, donde ahora están “Las Malvinas”, o por ahí, nos adelanta una moto, puede fuera una “Montesa” de aquellas, de las más grandes de entonces, con dos ocupantes.

            Irrumpen, desde la estrecha carretera de Rioseco, encajada entre eras más altas del uno y del otro lado, más la  “casilla”, en la también mucho más estrecha general, sin la visibilidad actual, ni mucho menos. Irrumpen, digo, dirección Benavente, (era jueves e iban al mercado) sin pararse, cogiendo la vuelta a toda la posible velocidad. No existía la señal de “stop”. Pasaban muy pocos vehículos.

            De pronto oímos el chirrido del freno, el ruido del choque y, desde el morro del camión, vemos (un Leylan de los primeros pescaderos de Galicia a Madrid) tres objetos que vuelan: dos hombres y la moto que fueron a caer contra unas segadoras a reparar en el taller de Los Carbajos, cerca de la esquina con el arranque del camino de Canillas.

            Conducía la moto el pocero Damián González, padre de Ismael el de “La Granja”, que era de Villafáfila. Llevaba detrás a un hombre más joven, Máximo, hermano de Carlos, el de los ajos, esposo de  Goyita de Caso, padre de dos niñas pequeñas.

            Tito paró, salimos del coche. Me aterró la imagen que no quiero describir, fue dañina para un niño tan sensible. La reacción de Pacucho fue la de marchar corriendo a buscar a D. Cayo para que les pusiera la “extremaunción”. Yo le acompañé, y ya no volví.

            El pocero quedó con algo de vida. Lo metieron en el coche de Tito, sin temor a que se lo manchara de sangre, entre Quines, "el herrador" y Pacucho. Corrió todo lo que permitía la carretera. Recuerda Quines que los árboles pasaban a gran velocidad. a Benavente,  llegó sin vida.

            Pido muchas disculpas a los familiares de Máximo y Damián (con sus hijas y el esposo, mantengo una buena amistad, y con Ismael y su familia, ni les cuento), por si les resulta doloroso este relato, que borraría a la menor indicación.


            He narrado el anterior suceso porque va muy unido a esa primera llegada de Tito, y porque habla de su inmensa generosidad.

               Será más grato lo que les cuente, s. D. q. en el próximo.

jueves, 4 de febrero de 2016

WALDINO EN VILLALPANDO.



                                           
                Desde la cuesta divisó el poblachón de adobe y tapial del que emergían los torres de sus iglesias, aún no estaba el silo. Las casas apiñadas en torno a éstas. Observó rastrojos, barbechos, en trocitos de tierra, alguna viña, dispersos pequeños rebaños; vio mujeres que traían un saco acuestas, algún madrugador carro con trigo a la comarcal…

            Aflojó mucho la marcha al llegar al “Mesón de Vencejo”: las eras de que le hablaba su padre. En alguna todavía estaban trillando, en otras varios hombre trajinaban alrededor de las limpiadoras. Él nunca había conocido los trillos en su país, sino máquinas trilladoras y limpiadoras al tiempo.

            Siguió por la carretera. Preguntó por Francisco Gutiérrez. No le dieron respuesta. Después la mujerica dijo: -“que me via preguntao por Paco el carretero”. Ve venir a una mujer lozana, joven, fanfarrona (este adjetivo, referido a mujeres, se utiliza en Villalpando para designar a las buenas mozas, sin cariz despectivo, sino al contrario). Le repite la pregunta.

            Se le queda mirando, le encuentra parecido con Antonio, su marido, además el deje:

¿No será usted de los Chimeno Modroño de la Argentina?

            -Vos sos de la familia.

            - Pues mira, ya le tuteó, soy Lola, la mujer de tu primo hermano Antonio.

            Pueden imaginarse la emoción: besos, abrazos, lágrimas…

            -Tirad detrás de mí. Ahora iba a casa de mi suegra. Me adelanto para que no le coja de susto, pues padece algo del corazón. Paco vive a la vuelta con sus dos hijas. Los tres varones andan por ahí.

            Salen mi abuela María, mi tía Petra, Antonio y David que estaban destilando “madres” en la aguardientería. Vienen mi tío segundo Paco, sudoroso de haber estado “metiendo aros”, Carmen, Nana…

            Tito había nacido seis años después de la salida de allá de mis abuelos. Lo primero que hace es pegarle una bronca:

            -¡Ahora venís, cuando ya no hace falta!

            Se refería a las dificultades sufridas por la familia Gutiérrez Chimeno, por la penosa, larga enfermedad, cuando no había seguridad social,  y fallecimiento de Patrocinio. Además, con la otra María, madre de Tito, la cosa no había quedado “muy católica”.

            Se olvidó de todo. Lo abrazó y rompió a llorar, llorar…

            Pasado el “apipón”, se plantó. Carmen y Nana, muy jóvenes, apenas si ofrecieron resistencia: Tito, Rosita y Manuela hubieron de hospedarse en esta casa, que era la de los Chimenos.

            Sobre esa primera estancia en la villa, he de contarles peripecias y sucesos importantes.

            Será, s. D. q., en el próximo capítulo.
           

                  

miércoles, 3 de febrero de 2016

SEGUIMOS RECORDANDO A WALDINO CHIMENO MODROÑO, "TITO"




                SEGUIMOS RECORDANDO A WALDINO CHIMENO MODROÑO.

            Establecidos en Cañada Seca los Modroño Chimeno, Chimeno Modroño, aparte de tener tierras para el pasto de caballos, así que pudieron instalaron el alambique para dedicarse a lo suyo: ser aguardienteros, denominados allá “grapperos”,  por influencia de los italianos quienes al aguardiente le llaman grappa.

            No les iba mal, pero mi abuela María Chimeno no podía soportar la nostalgia: en medio de aquella vida tan dura, llena de niños sin médicos, sin maestros, sin curas, de matones que acudían a beber “grappa” (pueden imaginarse parecido a las películas del oeste) recordaba sin parar a sus padres, sus hermanas, su pueblo.

            El víspera de la Purísima de 1915, con los dos niños llevados de acá y otros tres de los cuatro que nacieron allá, Gil Agapito de 4 años, (muerto a los 25 en la guerra "incivil") Antonio de 2 y David de seis meses (a otro,  bebé de un añico, lo mató un curandero haciéndole una sangría), en el carro del abuelo, tapadicos con mantas, cuando tañían las campanas, entraron en el pueblo el joven matrimonio, los cinco niños, el baúl, una máquina de coser y un lazo de cuero, que conservo, y unos pocos dineros. Suficientes para comprar una casa en la calle Limpia y montar un taller de confección de zapatillas. Así que pudieron la alquitara, un carro y una mula. Mi abuelo era aguardientero.

            En cambio el otro matrimonio, el de Primitivo y María, nunca regresaron a su pueblo, ni a España, ni aun de visita. ¡A dónde iban a ir con diez hijos? Si, en cambio, mantenían correspondencia con Patro, la hija dejada en el pueblo. Y mandaban fotos. En una aparecen dos rollizos bebés de la misma edad, tío y sobrino; uno “Tito” el menor de los Chimeno Modroño, el otro hijo de Estefanía, hija mayor de los anteriores.

            Un día de primeros de septiembre del año 1952, al poco de tocar la queda “El Angelus”, cuando llego a casa de jugar por ahí, ¡qué revuelo en la vecindad!: un cochazo negro, precioso, grande (al poco supe la marca; un Cadillac) había parado en el rincón de las monjas. Era mucho más grande y nuevo que la “caja de cerillas” de Luis Mazo, y el tartano de D. Valentín, únicos particulares que había en el pueblo. Bajaban equipajes. Los muchachos y mujeres de la vecindad se acercaban…

            ¡Qué han venido los argentinos!, algo así como si ahora llegaran los marcianos. Así, de sorpresa, sin avisar. Unos años después de que hubiera muerto, a los 47 Patro. Muchos años después de haber perdido todo contacto con mis abuelos.

            Había venido, como embajador de su padre, quien anciano, aún vivía, el menor de los Chimeno Modroño: Waldino, Tito; Rosita, joven y elegante matrimonio, y una cría morenita preciosa, de unos siete años, Manuela.

            En los posteriores viajes y estancias, a lo largo de los años, oírle narrar las peripecias de este primer viaje a España, era una pura delicia. Tito era la alegría y la simpatía hechas persona, con ese precioso deje argentino. ¡Cuánto me tengo reído con él!
            Eran años de vacas gordas en la Argentina, gran productor de trigo, carne, soja, vino,  maíz.., cuando en Europa salíamos de la gran guerra, cuando en España estábamos en la alpargata y el racionamiento.

            El viaje lo hicieron en barco, crucero de lujo. Con ellos, de allá trajeron el Cadillac. En España faltaban bastantes años para fabricar el primer “seiscientos”. Desembarcaron, creo recordar en Cadiz. De ese viaje hasta Villalpando, por aquellas carreterillas en las que en lo asfaltado apenas  si podían cruzar dos vehículos, cuenta mil anécdotas.

            La noche anterior a la llegada pernoctaron en un hotel de Madrid. Traía apuntados dos nombres: “Villalpando” y “Francisco Gutiérrez”, y un ansia enorme de pisar el solar, las casas donde habían nacido y criado sus padres, sus hermanos mayores, de conocer a toda la familia, de la que no tenía mucha idea, salvo la del esposo e hijos de su media difunta hermana.

            En Madrid consiguió acceder a un mapa. Vio que el tal Villalpando estaba en la carretera de Madrid a La Coruña. Él calculó que como a doscientos kilómetros. Paró en Mota del Marqués y preguntó. –“Pase usted Villardefrades y el siguiente pueblo es Villalpando. Lo verá desde lejos”.

            Cuenta que, en el cambio de horizonte, al divisarlo desde la cuesta de “los Campos”. Paró el coche, contempló la llanura, se imaginó a su padre, a su abuelo, bregando por ella, y se puso a llorar.


martes, 2 de febrero de 2016

WALDINO CHIMENO MODROÑO, "tito"



                        WALDINO CHIMENO MODROÑO.  “TITO”. (I)

            Era primo doble de mi padre, Mateo Modroño Chimeno. El menor de los diez hijos de Primitivo Chimeno Luna y María Modroño Maestre.

            Mi abuelo Goyo Modroño Maestre, emigró a la Argentina el año 1909  o 1910, dejó aquí a su joven esposa, María Chimeno Luna con dos niños, Petra (mi tía madre, quien murió en esta su casa) y Mateo, mi padre. A no más del año, los reclamó. El abuelo Pedro Chimeno Margallo, llevó a los niños, a su hija María y el baúl en el carro al tren a Benavente, para coger el vapor en Vigo, cruzar al Atlántico,  fondear la costa de América del Sur, desembarcar en Buenos Aires, cruzar en ferrocarril el inmenso país, hasta el otro extremo, bajarse en San Rafael y, en carreta llegar a las tierras, que el estado le había dado a mi abuelo, y refugiarse en la cabaña que él había construido en el inmenso paraje conocido como Ramacaída y Cañadeseca, en la provincia de Mendoza.

 Al recordar las penalidades de aquel viaje: trenes de tercera, barcos de tercera atestados de emigrantes… a una madre de 28 años con niña de 4 y niño de 2, me pongo a llorar. Son seres tan queridos, siento tanta compasión… Creo que en el puerto de Buenos Aires ya los esperaba el joven y fornido esposo y padre, mi abuelo Goyo.

            Fueron los años en que la filoxera, el aumento demográfico, la falta de industrias empujaron a la emigración a miles y miles de castellanos y leoneses.

            Mi abuelo, al ver que allí existían abundantes medios para subsistir, que ya los italianos habían ido plantando viñas, llamó a varios de sus hermanos. Por supuesto que mediante cartas, recibidas al mes de escritas.

            Aparte de los otros Modroños que, como él, allí no perduraron, nos fijamos en el matrimonio formado por Primitivo Chimeno y Maria Modroño, hermano y hermana, respectivamente de mis abuelos Goyo Modroño y María Chimeno.

            Primitivo era el mayor de los hijos de Pedro Chimeno Margallo, natural de Villárdiga, y Narcisa Luna Alonso, de Villalpando. Había tenido otro hermano, llamado Mateo, quien falleció víctima de la tuberculosis que se desarrolló en el Semintario de Valderas, poco antes de cantar misa. Era compañero y amigo del famoso cura D. Cayo Riaño.

            El resto eran hermanas, por este orden de edad: Canuta, esposa de Camilo Boyano, madre de la numerosa familia de “los Camilos” Boyano Chimeno; María, mi abuela, madre de los  Modroño Chimeno; Eugenia, vivió siempre en Zamora, madre de los Martín Chimeno, uno de ellos, Casimiro, muy conocido por haber desempeñado importante cargo en Sindicatos, vive Visita, la hija menor de ésta, en la residencia de aquí, tiene más de 90 años; la menor fue Josefa, esposa de Ciriaco Espinaco; madre de los Espinaco Chimeno, entre ellos el famoso Domingo "Muralla"; de esta numerosa cuadrilla de los Espinaco Chimeno, viven Ulpiano, a punto de cumplir los cien, en Sevilla, Pedro en Vizcaya, Pepita en Zamora y Ángel quien reparte sus paseos entre Sevilla y Villalpando.

            Primitivo y María, que vivían en la dehesa, él de encargado del Conde de Superunda, cuando emigraron ya llevaron cuatro niñas/os, allá tuvieron otros seis. El menor de éstos, “Waldino”, el ahora fallecido, quien, el día de San Marcos, cumpliría 95 años.

            No puedo acabar con todos estos parentescos, que pueden resultar tan aburridos para jóvenes y extraños como entrañables para la numerosa descendencia de todas las familias citadas, sin explicar lo siguiente:

            Primitivo, antes de casarse con la Modroño,  había enviudado muy joven de su primera y más joven esposa, una muchacha de Villárdiga, preciosa, según contaban los viejos. Murió al dar a luz a su hija Patrocinio. A la niña la criaron los abuelos maternos, hasta el año o así, en que se hicieron cargo de ella los paternos. No la llevaron Primitivo y María a la Argentina sino que quedó  aquí, (aquí, aquí: en el lugar en el que ahora escribo se asentaba la antigua casa de aquellos abuelos,  bisabuelos míos, de los que luzco su foto enmarcada en el portal de casa) y vivió con ellos, Pedro y Narcisa, hasta su boda.

              Ésta, bella también, contrajo nupcias con Francisco Gutiérrez, mi tío Paco, el carretero. Ellos fueron los padres de Remigio, Carmen,  Don Primitivo el cura, Pacucho y Nana. Por tanto este Waldino, era medio hermano de  la madre de los anteriores, con una gran diferencia de edad, en casa de los cuales, ya de último, su mujer, Rosita y él, pasaron largas temporadas.

            Después de esta ración de parentescos, les prometo que el resto de la historia será distinta.