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domingo, 11 de octubre de 2026

EL VOTO POR CORREO. (I)

 



    Para no molestar, no pensaba escribir sobre este asunto, que forma ya parte de la historia de ese pueblo.

    Reconocemos en descargo de los autores del abuso, que en villa tan tradicionalista quedaban vestigios de los amaños electorales del periodo de la Restauración, cuando Cánovas y Sagasta se turnaban amañando las elecciones, en aquella España rural de jornaleros dependiente de los  poderosos.

    Ahora que se discute tanto sobre posibles pucherazos  valiéndose del voto por correo, les voy a explicar de qué forma tan sencilla, a partir de 1987, se ganaban elecciones en el pueblo de la historia. Aunque bastaría dieran al zoom para ver las copias de los "Solicitudes de Voto por Correo", botón de muestra de 41 obran en mi poder, y se leyeran la Ley Electoral.

    Como aquel periodo fue superado, hay personas fallecidas que me estrecharon su mano poco antes de partir, voy a omitir los nombres propios. Pero para que lo entiendan los más jóvenes he de bosquejar de dos brochazos el cuadro de la situación en lo que consideramos fue práctica ilegal: utilizar el voto de los ancianos de una residencia, entonces de propiedad municipal y siempre presidida por el alcalde o alcaldesa de la localidad.

        Ello, unido a otras prácticas, le daba tal  poder que, al llegar las elecciones municipales de 2.003, ninguna otra candidatura se vislumbraba contra la de aquel Partido Popular. En un pueblo de tan doliente historia socialista a nadie encontraron los de Zamora para ir en la lista del PSOE.    Había acabado con todos cuantos intentaron oposición: una mujer, joven entonces, valiente, emprendedora; un jubilado retornado al pueblo que llevaba en el alma, al que le dedicaba sus saberes históricos y literarios; un funcionario del Ministerio de Agricultura, cumplidor con su deber sin favoritismos; un maestro, ejemplar en lo profesional, en lo cívico,  en lo humano, en lo familiar, de lo que ahora está dando buena prueba...

    Había otro maestro, de origen humilde que incluso llegó a ser concejal en la segunda legislatura, 83-87, durante la cual se construyó la residencia de ancianos. Tan endemoniada como se había puesto la política en el pueblo, se retiró y se mantuvo al margen, hasta que, dados sus principios empezó, hubo de tomar partido.

    Había un grupo familiar, había oposición clandestina en el pueblo. De ahí surgió una candidatura amparada en las siglas de la Unión del Pueblo Zamorano.

    El resultado en las elecciones de aquel 25 de mayo de 2.003 fueron las siguientes:
    Partido Popular . . . . . .                                                     588 votos
    UPZ. . . . . . . . . . . . . . .                                                      561    "
    PSOE (candidatos foráneos totalmente desconocidos). .  .47 votos.
    
    Votos por correo de ancianos de la residencia. . . . . . .      46      "

                                    -----------------------------------------

    Insisto en la oportunidad de recordar aquello, aunque quede lejano, por ser tan de actualidad los presuntos fraudes en el voto por correo.

    Para que existan posible irregularidades han de ser varias las personas e instituciones que colaboren. Por las razones dichas, hoy desvío el foco de la persona más responsable. Me fijo en otras colaboraciones:

a).- Las monjas de la residencia.
b).- Los responsables de correos.
c).- El Partido Popular de Zamora de entonces.
d).- El PSOE local y provincial, sabedores de tal práctica que nunca denunciaron.
e).- La Iglesia local presionando a miembros de la candidatura de UPZ para que no tocaran a las monjas.
f).-  La justicia. Una joven juez, esposa entonces  de una promesa socialista vallisoletana, hoy Ministro de Fomento.  

    Tengo otras 39 fotocopias (41 en total) como las copiadas arriba. Poseo la relación de votantes por correo en aquellas elecciones, CUARENTA Y SEIS, residentes en "La Inmaculada", llevados en tandas,  a correos, por una monja y el celador. La mayoría sin capacidad volitiva, conoscitiva, psicomotriz,..

    Nadie duda de que aquello era un pucherazo evidente. En próxima entrada, a la luz de la LOREG, desmontaremos la falacia judicial. Si los ancianos actuaban por voluntad propia, dado que residían en la localidad, ¿no podían pedir que los llevaran, y llevarlos al Colegio Electoral el día de la votación?
    ¡Claro!: aquello hubiera dado mucho cante.

    Si aquello, hasta el 2.003 era legal, ¿Por qué dejaron de hacerlo? 

    En las siguientes elecciones, las Generales de marzo de 2.004, en que actué de Representante Comarcal del PSOE, y voté a Zapatero, ya sólo votaron 19 de la Residencia por correo, los más capaces. Aun así, ante la Mesa, presenté reclamación. Hubo de decidir la Junta Electoral Provincial, quien no entró en el fondo del asunto, dado que esos diecinueve votos nada decidían en el resultado de la circunscripción provincial.

    En el 2.007 el PP cambió la candidatura. A los ancianos de la residencia se les quitaron las ganas de votar, incluso por correo. Aquello, tan legal, ¡se acabó!

(Continuará s.D.q.)

    
    
    
    
    
    

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